Tobías es un neurocirujano mexicano afincado en Israel, estudió en Instituto Nacional de Neurocirugía de México, y fue el primer neurocirujano graduado de aquella universidad de origen judío.

Fue invitado por el hospital de la Galilea, en el norte del país, para formar parte del recién inaugurado departamento de neurocirugía, y a las dos semanas de comenzar su trabajo, por una acción conjunta del gobierno israelí y las fuerzas de paz y médicas apostadas en la frontera entre Siria e Israel, empezaron a llevar a heridos sirios de la guerra civil que se libra en aquel país al hospital de Tobías.

“Y eso cambió el paradigma de este departamento”, señaló.

¿Por qué llegaban a su departamento?

“Porque eran pacientes con heridas muy severas de cráneo, particularmente heridas por armas de fuego o proyectiles de baja velocidad después de una explosión, tuvimos también varios por el efecto que genera la ola de expansión de una explosión, puede generar daño cerebral que a veces necesita tratamiento quirúrgico para salvar a estos pacientes”, respondió el médico.

Y rememoró: “Ellos llegan inconscientes, no es que decidieron venir a Israel, simplemente fueron traídos por la zona de Qunetra, donde se hizo todo este intercambio de pacientes gracias al ejército israelí, obviamente al gobierno y con las fuerzas de las naciones unidas que están estacionadas ahí y la cruz roja internacional. Los primeros que llegaron no nos veían a los ojos, no querían tener ningún contacto, nos veían con mucho miedo”.

Es más: “El primer paciente que recibimos en el hospital que fue para nuestro departamento cuando despertó de haber sido operado y supo que estaba en Israel, por la angustia que pasó, se arrancó las líneas intravenosas y quería irse hacia la ventana. Quería saltar del departamento porque tenía mucho miedo de que lo íbamos a torturar y eventualmente matar. Y esto se fue repitiendo vez tras vez por unos cuantos meses hasta que, lo que yo creo que pasó, es que se corrió la voz de que eran tratados muy bien en Israel.”

Tobías dijo que no estaban preparados para lo que iban a ver: “Y especialmente después del 2015 cuando empezaron a ser bombardeados indiscriminadamente por las fuerzas armadas de Rusia en Siria. Y ahí fue donde empezamos a recibir más niños y más civiles que combatientes”.

De los 4,500 o 5,000 pacientes que llegaron al norte de Israel, más del 60% fueron atendidos en su hospital y sufrían primordialmente heridas penetrantes de cráneo.

“Afortunadamente la mortalidad que tuvimos fue pequeña, de los que llegaban con vida al hospital logramos salvar al 86%, tuvimos un 14% de mortalidad. La única desventaja de estos números es que nunca los pude traer de regreso para revisarlos nuevamente, una vez que regresaban a Siria muy difícil traerlos para acá, porque además poníamos en peligro la vida de ellos y sus familiares. De hecho, hubo dos pacientes que fallecieron fueron asesinados en Siria por haber estado en Israel”.

El médico insistió en señalar: “Esta es la primera vez en la historia que dos estados en guerra uno de ellos, que siempre ha sido atentado y que desean la destrucción del mismo, abre las puertas, para los civiles y para los militantes del país que quiere destruirnos”.

“Yo pensaba que iba a ser neurocirujano, la vida de neurocirujano privado, coche, departamento, vacaciones… Nunca pensé que iba a estar en esta situación. Y no me arrepiento en lo más mínimo”, sonrió. Confiesa echar de menos México, “sobre todo la comida”.

Información Fuente Latina