El gobierno de Puebla no ha revisado nueve obras emblemáticas de las administraciones panistas que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sí fiscalizó y en las que hizo observaciones por 2 mil 43.6 millones de pesos.

En respuesta a una solicitud de información pública, la Secretaría de la Función Pública (SFP) estatal dio a conocer que entre el primero de enero de 2011 y el 20 de enero de 2019 inició 242 auditorías, pero no se incluyen las obras emblemáticas de la gestión del ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Las anomalías que sí encontró la ASF

En la revisión a la cuenta pública 2018, la ASF detectó pagos indebidos por 39 millones de pesos en la construcción de la línea 3 del Metrobús, mientras que en la línea 2 fueron ubicados recursos sin comprobar por 82 millones.

Según se indica en los resultados de la auditoría 1184-DS-GF, la ASF encontró pagos improcedentes por 38 millones 964 mil 400 pesos en la colocación de la carpeta de concreto asfáltico, lo que pone en duda la resistencia del material utilizado en la línea 3.  

En la construcción del Parque del Cerro de Amalucan, la auditoría ubicó recursos sin comprobar por 2.5 millones de pesos por pagos indebidos que se realizaron durante la realización de la obra, relacionados con el vaso regulador.

En cuanto al Museo Internacional Barroco, la ASF informó en 2017 que encontró una diferencia de 100 millones de pesos en el pago de la contraprestación que la empresa La Peninsular recibió como anticipo para la realización de la obra.

Sobre la construcción del segundo piso de la autopista México-Puebla, el organismo fiscalizador dictaminó recursos sin comprobar por 1 mil 670 millones de pesos en las cuentas públicas 2015 y 2016.

En la revisión a la cuenta pública 2017, la ASF señaló que las obras de la construcción de un parque en la zona arqueológica de Cholula se realizaron sin la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), además se pagaron 139.4 millones de pesos por un proyecto totalmente distinto a lo establecido en los contratos.

En la remodelación del Estadio Cuauhtémoc, la auditoría detectó anomalías por 10.7 millones de pesos, por diferencias de volúmenes entre lo pagado y lo realizado, según la revisión a la cuenta pública de 2017.

Otros dos casos consisten en la remodelación del Auditorio Siglo XXI –hoy Auditorio Metropolitano-, donde la ASF cuestionó el destino de 32.1 millones de pesos, así como el Tren Turístico Puebla-Cholula, en donde el organismo ubicó recursos sin justificar por 15 millones.

Hay que recordar que tras a dar a conocer los montos observados, la ASF establece periodos para que el gobierno subsane las observaciones.