Por Fernando Arispe Mendoza y Salvador González Jaramillo

El pasado lunes 1 de Julio se cumplió un año del amplio triunfo de MORENA en las elecciones presidenciales en nuestro país, lo que ha dado pauta al inicio de la cuarta Transformación que propone y encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Si bien es cierto que la actual administración enfrenta un gran desafío a causa de los problemas heredados por los gobiernos pasados, y que parecería es muy pronto para exigir resultados. Una parte de los ciudadanos que hace un año apoyaron a López Obrador hoy se retractan, debido a una serie de inconsistencias en las decisiones y en el actuar del gobierno federal.

Aun así existe una gran parte de la población, que apoya, respalda y pide paciencia hacia el nuevo gobierno, desde la toma posesión del cargo al primero de julio la aprobación presidencial fluctuó entre el 69 al 81% de acuerdo a Oraculus[1].


En tan solo siete meses del nuevo gobierno, han existido tanto aciertos como desaciertos propios de una nueva administración, y más aún, hacia el ansiado cambio de régimen[2], como lo señalaba en su informe del pasado lunes primero de julio.

Sin embargo, el número de personas que se suma a la oposición de AMLO aumenta, debido a los errores que ha cometido desde su punto de vista. Si bien todos pensaron que el cambio sería mágico e inmediato lo cierto es que muchas de sus decisiones han generado diversos tipos de reacción: sorpresa, molestia, desconcierto y hasta enfado en el país.

Ya que al solo enfocarse en solo unos pocos de los problemas, y de los sectores; deja de lado a gran parte de la sociedad mexicana que de igual manera requieren de su atención[3].

De las cosas que generan descontento son las “incongruencias” de sus acciones, ya que solo benefician a lo que menos tienen, y deja totalmente de lado a la clase media, la que por muchos años ha mantenido a flote el país.

Si bien es cierto que él tiene muy claro el rumbo que tomara su gobierno y no permite cambios ni adaptaciones a las fluctuaciones locales o mundiales. Jactándose de tener datos que ninguna otra institución o persona tienen en la cual a su parecer todo va bien. Pese a ello la percepción ciudadana manifiesta un incremento en la violencia en la que está sumergida el país, y que por ninguna parte se ve una rendición de cuentas por actos de corrupción, o un alto en la misma. Salvo unos claros recortes de personal que han causado deficiencias en varias instancias de gobierno, como ha sido el caso del SAT, CONACYT y recientemente NOTIMEX.

En su discurso del 1 de junio frente a aproximadamente 85 mil personas y con la presencia de gobernadores de diversos estados y empresarios de alto nivel, AMLO resaltó que su gobierno se caracteriza por la austeridad, que ha tenido crecimiento económico, hay crecimiento en la recaudación de impuestos, la inflación ha bajado, así como acciones como el retiro de la pensión a los ex presidentes, la llegada de la inversión extranjera por más de 10 mil millones de dólares y el aumento del salario mínimo, son algunos de los logros alcanzados en estos siete meses y que subrayó en su mensaje. Si bien algunos datos no son posibles de corroborar ya que las instituciones de gobierno no las han publicado, algunos de estos datos suenan inverosímiles, son como diría el propio presidente: “Yo tengo otros datos”.

De acuerdo con la encuesta realizada por Consulta Mitofsky a mil mexicanos de toda la República mayores de 18 años con dispositivos inteligentes con acceso a internet, del 26 al 30 de Junio:

Un 54% de los encuestados percibe que ha mejorado la situación actual de su familia; un 41.5% respondió que ha empeorado; y un 4.5% no respondió.

Al preguntarles si creen que hay más o menos corrupción a nivel nacional, estatal y municipal, indicaron que: un 48.5% cree que la corrupción a nivel nacional es menor; el 26.7% cree que es igual; el 19.7% cree que aumento; y el 5.1% no sabe. A nivel estatal el 54.4 cree que la corrupción sigue igual; el 27.2% cree que aumento; el 14.3% cree que disminuyo; y el 4.1% no sabe. Por ultimo a nivel municipal el 49% cree que la corrupción sigue igual; el 28.1% cree que aumento; el 18.1 cree que disminuyo; y el 4.8 no sabe.

Con respecto a la inseguridad: el 60% considera que esta peor; el 23% que esta igual; el 9% que disminuyo y el 8% no sabe.

Mientras que en los temas económicos el 48% considera que le va peor económicamente hablando; el 37% igual; el 14% mejor; y el 1% no sabe.

Otra relevante encuesta encabezada por Alejandro Moreno y publicada en Nación 321[4] revela una nueva clasificación para entender el perfil del elector mexicano tras las elecciones del 2018, tanto por su participación como su tendencia ideológica y finalmente analiza el voto millenial.

De este cruce de variables, Moreno llega a 36 categorías de electores, con conclusiones interesantes como:

-El elector mexicano participativo leal es más ideológico ya sea de izquierda o derecha (32%).

-Los movilizables, los abstencionistas y los apáticos se ubican en el centro ideológico.

-El grupo más numeroso es el de los leales de derecha (14%), quienes dividieron su voto entre el PAN y el PRI.

-AMLO-MORENA captaron votos de los leales de izquierda, así como de los movilizables y cambiantes de todo el espectro.

-La mayoría del 2018 no fue homogénea, el electorado es cambiante en muchos sentidos.

El voto millenial fue en 2018 menos participativo (52%), más movilizable (29%), menos leales a un partido político y más indecisos al momento de definir su preferencia electoral.

Y la oposición…

El PAN por la coyuntura parecería el instituto político que tiene las mejores condiciones para capitalizar una postura de oposición, sin embargo los liderazgos al interior del partido siguen disputando áreas de trabajo y poder, tanto en las dirigencias estatales como en los consejos nacional y locales del partido. Sobre éste aniversario, Marko Cortés Mendoza, presidente nacional de Acción Nacional dijo en twitter: “Nada qué celebrar. Cayeron empleo e inversión, hay incertidumbre financiera, tenemos la peor crisis de inseguridad y los servicios de salud han sufrido graves recortes”[5].

Por su parte el PRD, enfrenta de facto la peor de sus crisis en los últimos 30 años, se habla de relanzamiento, refundación y lo cierto es que han tenido en años recientes una fuerte desbandada, destacando los 50 mil que salieron del PRD-Estado de México hacia MORENA, y que en el frente de la Cámara de Diputados la salida de nueve diputados colocó al PRD como la bancada con menos integrantes, 10 únicamente. Entonces los esfuerzos por ser un oposición de avanzada deberán primero enfocarse en esta prioridad que pone ya en entredicho su fuerza para alcanzar el 3% de las votaciones para mantener su registro como partido político nacional y en los estados.

Y el PRI arrancó un proceso para renovar a su dirigencia nacional, en donde la primera conclusión es que se ratifica la naturaleza de ese partido con el tipo de contienda interna que se desarrollo, en donde descalificaron la participación de algunos precandidatos y las dos fórmulas finalistas todavía darán mucho de que hablar.

 

Foto: Agencia Enfoque