Sociedad
En ejercicio colectivo bordan nombres de mujeres asesinadas
Explica la artista plástica Rosa Borrás que el bordado es un documento poderoso, más que el registro de los feminicidios en cifras, en número
Un grupo de estudiantes, académicos, artistas, activistas se reunió ayer para bordar en pañuelos en memoria de las mujeres víctimas de feminicidio de este estado. La convocatoria del colectivo Bordando por la Paz al ejercicio ciudadano busca dejar testimonio de la presencia “de quien ya no está en un texto inédito, poniendo físicamente el relieve en su nombre, alejándolo del registro narrado con cifras que borran su identidad”.
“Las mujeres asesinadas no son números”, insistió la artista plástica Rosa Borrás, que encabezó el evento y para quien la carga simbólica del acto es un mensaje más contundente, capaz de sacudir el alma, haciendo que el horror del fenómeno sea visto de otra manera.
Desde finales del mandado presidencial de Felipe Calderón, se dejó constancia en pañuelos blancos el nombre bordado en rojo para cada víctima de la fallida política de seguridad y de color verde para los desaparecidos.
El proyecto iniciado en México en 2012 se replicó en Guatemala, Argentina y Europa.
Borrás ahora lo retoma ante los feminicidios que azotan la entidad y que en este año ya registran 29 casos.
A diferencia de aquellos pañuelos, ahora los nombres de las mujeres se bordan con hilo morado --- considerado el color del feminismo--- y se deja la constancia de la fecha y el lugar de los violentos asesinatos. También se incluyen flores, corazones y otros motivos.
Ayer en el café Profética decenas de ciudadanos tuvieron frente a sí el nombre de la víctima de feminicidio. Con todo cuidado, se puso al centro del trozo de manta y se rodeó con los aros de madera donde fue suturado, cosido, bordado en un ejercicio de remendar a aquellas “que fueron arrancadas de un texto y hacer que vuelvan a él, pero en una forma poética”.
El poder de las palabras físicas
Rosa Borrás explicó que cuando el registro de los feminicidios se hace con números, reportado cifras, es difícil lograr la identificación y la empatía con la víctima. Con su ejercicio ciudadano, obliga a los participantes a nombrar las mujeres, hacer memoria y establecer una “conexión potente”, dar otra vez identidad a las que con su asesinato violento también sufrieron “una muerte en lo simbólico”
“ES más impresionante cuando lees que una de esas cifras se llamaba Modesta Flora, que tenía 77 años y que fue asesinada en Cuautlancingo. La palabra bordada adquiere fuerza, pero lo impresionante es que también es un acto transformador para quien lo hace. Repasarlo, Mo… Mod… Mode…Modes… Modesta… convierte el nombre en un mantra, es como una oración”
Hostigamientos por los textos des-bordados
A pesar de que es una manifestación profundamente pacífica, los colectivos han recibido de parte de las autoridades estatales y municipales amenazas y hostigamientos.
La artista recuerda que en 2012 Bordando por la Paz se instaló en la Plaza de la Democracia en un evento de bordado colectivo, pero un hotel cercano se quejó y policías estatales y municipales respondieron pidiendo que se retiraran. Ante la negativa y el argumento del derecho al uso del espacio público, personal de Gobernación apoyó el desalojo intimidando y amenazando a los participantes tomándoles fotografías.
“A pesar de que en nuestra actividad no hay consignas, ni expresiones, las típicas manifestaciones de reclamo, nuestra actividad tiene tanta fuerza de denuncia que genera malestar en los gobiernos. También sucedió en el entonces Distrito Federal cuando nos unimos colectivos de todo el mundo”, explicó.
Poco a poco –narró- las concentraciones fueron desapareciendo, sin embargo ahora se reanudan ya no en plazas públicas sino en espacios donde se pueda cobijar a quienes quieran participar pero sin abandonar el carácter público y de apropiación del espacio de denuncia.
El objetivo dijo es seguir promoviendo puntos de reunión donde en colectivo se produzca un texto muy claro: nombre, el lugar y la fecha del feminicidio, en un ejercicio de memoria para el estado de Puebla. “ Eso es un documento, uno muy poderoso”, acotó.
Los cientos pañuelos de víctimas de Puebla se exhiben en diferentes partes del mundo en eventos organizados por “Resistencias a través del Bordado”. El caso más reciente fue en el Museo de la Memoria y Tolerancia, además de exposiciones en Londres y Latinoamérica donde se muestra la problemática en el estado.
Rosa Borrás asegura que el padrón de feminicidios usado por Bordando por la Paz es el que construye el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos, con bases hemerográficas.