Cultura
Muere Umberto Eco a los 84 años de edad en su nativa Italia
Un curioso apasionado de la explicación de las cosas
Increíblemente bien conservado muere a los 84 años Umberto Eco
Muy recientemente, apenas en el 2015 Umberto Eco lanzó la más impactante y discutida de sus declaraciones que golpeó las entrañas de la filosofía del periodismo. “Pronto el Internet substituirá al mal periodismo” Enorme ámpula levanto esta sentencia. Desafortunadamente, Eco ya no vivirá para presenciar el cumplimiento…¿O, no? De su sentencia. Falleció ayer en su domicilio en su nativa Italia
Había nacido en Alessandria en el Piamonte en el año de 1932. Muere a los 84 años con una edad aparente mucho menor a la que en realidad tenía. Fue educado en colegios salesianos. Recibiendo de la Universidad de Turín el doctorado en letras, y es luego estimado y valioso profesor de esa universidad y de las de Milán, Florencia y Bolonia Con 50 años de edad ingresa al mundo de la fama en la literatura y pasa a ocupar un sitio perene en la letras al publicar “El Nombre de la rosa”, su opus máximo, llevada al cine y traducida a diversas lenguas. Su trayectoria a más de fama mundial, incansable, enorme y escuchado conferencista le lleva a recibir entre otros los honores del Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades en el 2000. Caballero de la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana y caballero de la Legión de honor francesa.
La Semiótica, ciencia que explica el significado literal de las cosas fue la especialidad en la que destacó, pero más que su gran conocimiento de ello, llama la atención su apasionada, desmedida curiosidad por explicarnos ello. En “El nombre de la rosa”, 1982…”naturalmente un manuscrito” reza el subtítulo y llega al clímax de la minuciosa descripción del significado de cada uno y todos los detalles que conforman la novela, aventura al más puro estilo sherlockholmesco, la novela medieval, relato ideológico escrito en clave y alegoría. Llevándonos directo y vertiginosamente del siglo XV al nuestro.
Nos hace deambular despiertos o vivir consientes como sonámbulos, por los pasillos obscuros, escuchar el uuuluar del viento penetrando por las troneras de los pasillos y torres; o escuchar un grito aterrador de un cuerpo que se desploma por los muros el ábside del convento y nos lleva al fondo cubierto de nieve del despeñadero que son los acantilados de la montaña en el muro posterior de la ciudad conventual.
Para luego en el “Péndulo de Foucault” 1989 embriagarse él, e invitarnos, llevarnos de la mano en una vorágine de información explicativa sobre la doctrina y la sabiduría en un escrutinio extenso. Material que sin duda a mí entender acumuló y le sobró al escribir, la novela con que Sean Connery cautivó a millones en las pantallas de miles de salas de cine: “El nombre de la rosa”.
Eco, a sus 83 años, hace apenas uno, en 2015, publica su última obra, polémica al máximo: “Número cero” una incursión profunda, explicación, didáctica, como todo lo que él escribió para contarnos con estilo ligero y divertido los mecanismos de la manipulación de la prensa corrupta.
Pero, eso resulta tan interesante, tan importante, que será motivo de próxima entrega en este espacio.