El despido de la perito arquitecta Sonia Espinosa Martínez es uno de los actos más arbitrarios cometidos contra las condiciones de trabajo que tienen los profesores investigadores, técnicos y administrativos Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Se trata de una violencia institucional histórica en el organismo.

Así calificó el hecho el investigador Felipe I Echenique March, ex Secretario General del Sindicato Nacional de Académicos del INAH, quién repudió que el posicionamiento político de una trabajadora que ha mantenido una actitud profesional impecable como arquitecta encargada de monumentos históricos consistente, fuera separada del cargo por expresar su opinión, distinta a la de  la Dirección. “Su trabajo técnico y académico merece respeto, no despido”, expresó.

Aseguró que este acto  anuncia la nueva política laboral de la institución, que ha mostrado que privilegia el manotazo sobre el diálogo.

“Lamentable, cuando la institución que rescataba lo mejor del pensamiento y está a cargo de académicos”, dijo.

“Se puede estar en contra o a favor de los técnicos del INAH, pero de ninguna manera esa falta de acuerdo merece un acto tan desmedido como al que fue sostenido por Sonia, me parece apunta a la represión que se vivirá sobre el gremio”,añadió.

El también ex Secretario de Organizaciones del INAH cuestionó los motivos del despido que autoridades han difundido. “El organismo no labora con esquemas de trabajo controlado, para separar a alguien por no trabajar o trabajar poco, supondría entonces que habría que comprobar que los demás sí lo hacen. En el INAH no hay tarjeta checadora, hay otras condiciones que en una fábrica textil”

En julio del 2015, durante uno de foros ciudadanos realizados en San Andrés Cholula, el representante del Sindicato de Investigadores del INAH, Francisco Mendiola Galván, hizo pública la represión sistemática, el acoso laboral de sus jefes, cargas desmedidas de trabajo y de amenazas de despido a quienes se oponían a las obras emprendidas por el gobernador Rafael Moreno  Valle.

“La bestia está herida, entonces la respuesta es acoso laboral, aventándonos cargas de trabajo impresionantes o ignorándonos”,  describió Mendiola Galván la situación laboral que se extendía a la arquitecta Sonia Espinosa, quien fue demandada por administrativos ante la Junta de Conciliación y Arbitraje para que perdiera su trabajo por defender el patrimonio cultural, cuando es nuestra obligación”, destacó.