Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Un poblano entre los 88 asesinados por defender la tierra

La muerte de Antonio Esteban Cruz, opositor a proyectos hidroeléctricos en Cuetzalan, ocurrió el pasado 4 de junio

Un poblano entre los 88 asesinados por defender la tierra

Foto Archivo

El asesinato de Antonio Esteban Cruz, opositor a proyectos hidroeléctricos en Cuetzalan, ocurrido el pasado 4 de junio, es uno de los 88 crímenes contra activistas que defienden el medio ambiente en América Latina, que difundió la organización internacional Global Witness en su reporte titulado “¿Cuántos más?”.

Ayer, en la conmemoración del Día de la Tierra, la organización no gubernamental dio a conocer la lista de personas ultimadas en la región. De acuerdo con este informe, de esos 88 defensores asesinados, 3 eran mexicanos.

Se trata de Ramón Corrales Vega, ex presidente del comisariado ejidal de Cajón de Cancio, Sinaloa, opositor a la minera china Paradox Global Resources, asesinado el 22 de mayo.

Atilano Román Tirado, del movimiento de desplazados de la presa Picachos, también en Sinaloa, asesinado en una cabina de radio el 11 de octubre, y el poblano Antonio Esteban Cruz.

El informe “El medio ambiente mortal de 2014: intimidación y asesinato de activistas ambientales y de la tierra, con Honduras en primer plano”, documenta 116 asesinatos que se sabe que ocurrieron el año pasado por todo el mundo —una cifra que representa casi el doble del número de periodistas asesinados, durante el mismo periodo, y un aumento de un 20% respecto a 2013—. Los asesinatos alcanzaron una media de más de dos por semana.

Indígenas, 40 por ciento de los asesinatos

“Activistas del mundo entero están muriendo en cantidades nunca vistas por intentar defender su tierra y proteger el medio ambiente, frente al aumento de la competencia por los recursos naturales. Hace un año, con el informe de Global Witness titulado «Medio ambiente mortal» se demostró que el número de víctimas había aumentado de manera espectacular en los últimos años”, advirtió la organización en la presentación de su informe

“Los asesinatos de 2014 demuestran que esa tendencia es incesante y que los grupos indígenas se han visto especialmente afectados. En 2014, observamos 116 casos de asesinatos de defensores de la tierra y del medio ambiente en 17 países: una media de más de dos víctimas mortales a la semana, lo que representa casi el doble del número de periodistas asesinados durante el mismo año”.

Aproximadamente tres cuartas partes de estas muertes tuvieron lugar en Centroamérica y Sudamérica y el sureste asiático fue la segunda región más afectada. Una vez más, el país más perjudicado es Brasil, seguido de Colombia, Filipinas y Honduras.

En 2014 se observó un aumento de los crímenes relacionados con proyectos hidroeléctricos, pero entre las principales causas se encuentran también la minería, la agroindustria y la tala. Las disputas por la propiedad, el control y el uso de la tierra fueron el trasfondo de casi todas estas muertes.

“Cada vez hay más grupos indígenas que se encuentran a la vanguardia de esta fiebre por conseguir tierra y recursos naturales, que fue la causa de un 40 de los asesinatos en 2014”,

La lista

El informe comienza con la advertencia: “Al cierre de este documental, tres activistas ambientales y de la tierra murieron asesinados en Latinoamérica en tan solo tres días. El 5 de abril, el activista guatemalteco contra la minería Telesforo Pivaral murió a manos de unos pistoleros sin identificar cerca de su aldea, El Volcancito”.

Ese mismo día, Luis de Reyes Marcía, un líder indígena que luchaba en contra de la tala ilegal en su comunidad, apareció asesinado en el norte de Honduras.

El martes 7 de abril, Fernando Salazar fue abatido a tiros fuera de su casa, en Cañamomo Lomaprieta (Colombia). Salazar había luchado por el reconocimiento de los derechos de su comunidad indígena frente a las numerosas actividades ilegales de minería que se realizaban en su territorio.

Sin conteo exacto

“A algunos les dispara la policía durante protestas, otros son ultimados por asesinos. Mientras que las compañías buscan nuevas tierras para explotar, cada vez más personas pagan el precio por oponerse”.

La ONG detalla la dificultad de hacer un conteo exacto: “Muchos de los asesinatos que conocemos ocurren en villas remotas o dentro en la jungla, donde las comunidades no tienen acceso a comunicación o a los medios. Sospechamos que hay más asesinatos”

“Las muertes de los activistas en gran medida suelen ser asesinatos de personas específicas o ejecuciones extrajudiciales en el contexto de alguna protesta. Hay poca información disponible al público que confirme quiénes son los sospechosos de haber cometido estos asesinatos. No obstante, en los casos bien documentados de 2014, observamos que diez muertes estaban relacionadas con grupos paramilitares (en Colombia y Filipinas), ocho con la policía, cinco con guardas de seguridad privados y tres con el ejército. Entre los presuntos autores intelectuales hay terratenientes e intereses comerciales, actores políticos y miembros del crimen organizado”.