Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

Seguridad

Puebla tiene una década como refugio de narcos: ex director del CISEN

Urgió a las autoridades locales a que controlen y desarticulen la violencia que puede generar la delincuencia organizada

Puebla tiene una década como refugio de narcos: ex director del CISEN

Puebla se ha convertido en el centro de residencia de líderes del narcotráfico desde hace más de una década, señaló el ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Guillermo Valdés Castellanos.

Previo a la presentación de su libro “Historia del narcotráfico en México” en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), urgió a las autoridades locales a que se coordinen con la federación para controlar y desarticular la violencia que puede generar la delincuencia organizada.

Los narcotraficantes, dijo, buscan lugares en donde no llamen mucho la atención, ya que su lógica es esconderse, pero las autoridades deben erradicarlos pues su presencia acarrea problemas y genera riesgos latentes de violencia.

Valdés Castellanos, quien fuera titular del CISEN durante el gobierno de Felipe Calderón, recordó que en la década de los 70, Guadalajara fue una ciudad de residencia de los jefes del narco, pero años más tarde sufrió episodios de crímenes al igual que Monterrey, por lo que no se debe bajar la guardia.

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Consideró que la presencia del narco es un problema que está presente en todo el país, y no hay estado que se salve de la presencia "de estos señores", por lo que las autoridades no deben negar estos hechos.

Es obvio que los capos no avisan, pero su presencia genera suspicacia de posible complicidad con las autoridades, aunque donde realizan sus actividades, es un hecho que existe complicidad con el gobierno, dijo.

Importante la aprehensión de “El Chapo”

En entrevista, señaló que la aprehensión de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán fue muy importante, ya que el personaje representa al líder de una de las organizaciones más poderosas del narcotráfico en México: “El Cártel de Sinaloa”.

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Sin embargo esto no implica la desaparición o fragmentación del grupo criminal, sino la sucesión natural hacia un nuevo liderazgo, precisó Guillermo Valdés Castellanos.

Es muy importante la detención de “El Chapo” porque es un líder fundamental de una de las dos organizaciones que han existido en el narcotráfico en los últimos 25 años y su muerte producirá una redefinición de la estrategia, pero esto se verá en los próximos meses, señaló.

Un siglo de presencia del narco en México

Durante la presentación del libro, en el auditorio del Colegio Bernal de la UDLAP, señaló que el problema del narcotráfico en México tiene casi un siglo de existencia.

Recordó que el narco fue un negocio que empezó con el tráfico de opio impulsado por inmigrantes chinos que llegaron a Sinaloa a fines del siglo antepasado y que ha crecido a niveles insospechados.

El negocio mueve decenas de miles de millones dólares al año, aunque nadie sabe con certeza cuánto y se considera que emplea a alrededor de medio millón de personas.

Esos números explicarían también que haya entre quince y veinte mil muertos al año derivado de las pugnas de quienes manejan esta actividad en nuestro país, dijo.

Valdés describió cómo el gobierno federal controló, desde los años cuarenta, el tráfico de drogas por medio de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), fijó reglas, repartió plazas, puso condiciones, y de paso enriqueció a sus comandantes, a gobernadores y a funcionarios federales.

Si bien no hay pruebas de que los presidentes en turno se beneficiaran del negocio, es casi seguro que conocían de ello y permitieron que se operara así.

Este arreglo se rompió con el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, en 1984, a manos de Caro Quintero, cuando la presión que ejercieron los americanos sobre el gobierno de México forzó a tomar medidas que rompieron acuerdos que ya tenían cuatro décadas de existir.

A raíz de ello se encarcelaron a los principales capos del narco, se dio una fragmentación de las bandas de delincuentes que se repartieron el país y desapareció la DFS ya totalmente corrompida.

Al perder el PRI su hegemonía en el país, los funcionarios federales dejaron de tener la capacidad para controlar y ordenar el mercado ilícito de las drogas. Los cárteles se fueron fragmentando y enfocaron sus baterías a capturar a las autoridades locales empezando por los municipios y siguiendo por los gobiernos estatales.

El narcotráfico era un negocio tolerado por sociedad y gobierno, porque había muchos actores que se beneficiaban de él, hasta que la banda de los Zetas implantó un nuevo modelo de negocio en donde lo importante ya no era solo el trasiego de drogas, sino extorsionar y abusar de la población con una dosis muy alta de violencia.

El modelo fue imitado en estados como Michoacán, donde los “Caballeros Templarios” fueron particularmente abusivos hasta que surgieron los grupos de autodefensa.