Un travesti fue asesinado a puñaladas  y estrangulado en el cuarto que rentaba dentro de una vecindad, ubicada en el municipio de Cuautlancingo.

Según las identificaciones encontradas en sus pertenencias, el hombre se llamó José Alberto Calderón Espinoza, de 32 años de edad, quien se hacía llamar “La Jessy”.

Los vecinos comentaron que llegó desde hace varios meses, pero era muy callado y casi no hablaba con ellos. Sin embargo, sabían que se dedicaba el sexoservicio, pues por las noches se percataban que salía vestido de mujer para trabajar a orillas del boulevard Forjadores.

Dijeron no haber escuchado nada la noche del martes o madrugada del miércoles, aunque ya por la mañana vieron la puerta de su cuarto abierta y fue así como desde afuera se dieron cuenta que “La Jessy” tenía el cuerpo ensangrentado.

De esta manera pidieron ayuda al número de emergencias 066 y al lugar acudieron paramédicos que confirmaron el deceso.

“La Jessy” tenía un trapo enredado al cuello, así como seis puñaladas en la garganta y tres en el abdomen, heridas que ocasionaron que se desangrara y perdiera la vida.

El agente del Ministerio Público de San Pedro Cholula se constituyó en calle Uranga número 87 de Cuautlancingo, donde sucedieron los hechos, a fin de recabar los indicios y autorizar el levantamiento de cadáver.

En el lugar se embalaron unos preservativos usados y se tomó conocimiento de que faltaba un estéreo al parecer de reciente adquisición, el cual presumiblemente pudo ser robado por el asesino.

Por este crimen, el fiscal inició la averiguación previa 3122/2013/SPCHO, pero hasta el momento se desconoce el móvil del crimen.

Primeros indicios

Más tarde, fuentes cercanas a la fiscalía de San Pedro Cholula, informaron que durante la necropsia que se realizó tras el homicidio de José Alberto Calderón Espinoza, alias La Jessy, se encontraron indicios de que fue víctima de una agresión sexual.

Según quedó asentado en la averiguación previa 3133/2013/SPCHO, iniciada por el delito de homicidio doloso, Calderón Espinoza murió a consecuencia de shock hipovolémico (desangrado), debido a que presentaba tres heridas de arma blanca en el abdomen y seis en el cuello, pero también de asfixia por estrangulamiento.

Al haberse encontrado algunos condones usados al interior de su domicilio, ubicado en la calle Uranga número 47, en Cuautlancingo, y teniendo el dato de que era sexo servidor, se pensó que tuvo intimidad con un cliente.

No obstante, durante la necropsia se determinó que presentaba lesiones que según las autoridades, indican que fue objeto de una violación, por lo que no se descarta que el homicidio sea investigado como un crimen de odio.