El 7 de agosto de 2026, México y Perú anunciaron en un comunicado conjunto la reanudación de sus relaciones diplomáticas, interrumpidas formalmente desde noviembre de 2025 y deterioradas desde finales de 2022. Ambos gobiernos destacaron los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” y reafirmaron el respeto al derecho internacional.
La crisis comenzó el 7 de diciembre de 2022, cuando el presidente Pedro Castillo intentó disolver el Congreso y declarar un gobierno de excepción. Fue destituido y detenido. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechazó la medida, calificó a Dina Boluarte de “presidenta espuria” y otorgó asilo a la familia de Castillo. Perú expulsó al embajador mexicano y redujo los lazos al mínimo. Las tensiones se agravaron con declaraciones mutuas de personas non grata.
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El quiebre definitivo ocurrió en noviembre de 2025. Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo y procesada por su presunta participación en el intento de disolución del Congreso, se refugió en la embajada mexicana en Lima. México le concedió asilo diplomático. Perú consideró el acto una injerencia y rompió relaciones. Brasil asumió la representación de los intereses mexicanos.
La victoria de Keiko Fujimori cambió el escenario. El nuevo gobierno peruano dialogó con el de Claudia Sheinbaum. Fujimori contactó al canciller Roberto Velasco y ofreció resolver el diferendo. El 7 de agosto, Perú otorgó el salvoconducto a Chávez conforme a la Convención de Caracas de 1954. Un avión de la Fuerza Aérea Mexicana la trasladó a México. Sheinbaum anunció el restablecimiento y dio la bienvenida a Chávez, aunque reiteró el apoyo a Castillo y la petición de su liberación.
Los cancilleres acordaron una hoja de ruta para reabrir las embajadas. Perú reservó el derecho de solicitar la extradición de Chávez. Con la llegada de Betssy Chávez a México bajo asilo, se cierra el principal obstáculo bilateral.
Queda pendiente solo la ruptura con Ecuador, originada en abril de 2024 por la irrupción policial en la embajada mexicana en Quito. Ese caso, que violó la inviolabilidad diplomática, se perfila como mucho más difícil de resolver.