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Tras nueve años de ausencia la tradicional danza de origen prehispánico fue presentada en los festejos a Santo Domingo con 8 danzantes y música tradicional
Los Voladores de Papantla vuelven a Izúcar y cierran festejos de Santo Domingo
Foto: Cortesía
Procedentes de El Tajín, en el estado de Veracruz, Los Voladores de Papantla, concluyeron una serie de presentaciones en la explanada de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Izúcar de Matamoros, con motivo de los festejos religiosos, cuya fecha principal es el 8 de agosto, a la cual asisten representaciones locales y regionales.
Desde el 31 de julio iniciaron sus presentaciones en promedio dos diarios, pero el 1 de agosto, fue cancelada debido a la presencia de lluvias.
Sin embargo, el 9 de agosto a manera de despedida y final de los festejos, ofrecieron su espectáculo que fue aplaudido por visitantes tanto locales como regionales, después de una ausencia de nueve años.
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Fue en agosto de 2017 cuando se presentó previo al sismo ocurrido en el mes de septiembre del mismo año que afectó a iglesias y la de Santo Domingo de Guzmán, no fue la excepción.
Después de rehabilitados y subsanados los daños estructurales, a principios del mes de agosto de 2024, fue reabierto al público y dos años después, en 2026 se reactivó la presencia de Los Voladores de Papantla.
Antes, fue verificado por Protección Civil el poste de 43 metros de altura y determinó que está en condiciones para su uso.
Son ocho hombres los integrantes de Los Voladores de Papantla.
El de menor edad con 19 y el de mayor edad con 53.
Conocido su espectáculo nacional e internacionalmente, este evento reactivó sus presentaciones durante diez días con motivo del festejo religioso dedicado a Santo Domingo de Guzmán en Izúcar de Matamoros.
Sostenidos por cuerdas de color amarillo, antes de subir al poste que tiene una altura de 43 metros, colocan una veladora al pie de este, realizan una oración y comienzan el ascenso.
Son cinco los que ofrecen el espectáculo, uno es el flautista que interpreta la música, desde la parte alta del poste y los demás, van descendiendo, simulando el vuelo de un ave.
Sin ninguna protección más que la espiritual, portan vestuario elaborado por ellos mismos.
“Siempre pedimos a Dios nos brinde su protección, afortunadamente no hemos tenido ningún incidente”, indicaron previo a su penúltima presentación.
En cuanto al color rojo, empleado en su vestuario, representa los rayos solares, el blanco es la pureza y las flores bordadas significan una especie de esfuerzo para subir hasta la parte más alta del poste.
En promedio son trece a quince vueltas desde que comienza el descenso hasta llegar a piso firme, donde no hay ningún tipo de protección.
Considerada como prehispánica, la danza de Los Voladores de Papantla, pese a los avances tecnológicos, se mantiene vigente, incluso, en países como España e Italia, tiene mucha aceptación más que en México, donde todavía no es valorada. (JH)