Miércoles, 22 De Julio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Entre el costo y el orgullo

Practicar charrería implica una inversión que pocas disciplinas demandan.

Pedro Ramírez

Con 20 años de trayectoria en el periodismo, me he especializado en cobertura política, gubernamental y deportiva, con compromiso con la veracidad y el análisis.

Martes, Julio 21, 2026

Hay deportes que llenan estadios, generan contratos millonarios y ocupan diariamente los espacios estelares de los medios de comunicación. Y hay otros que, aunque representan la esencia de un país, sobreviven gracias al esfuerzo silencioso de las familias que se niegan a dejar morir una tradición.

Esa es la paradoja de la charrería. Es el Deporte Nacional de México, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero también es una de las disciplinas más costosas de practicar y, al mismo tiempo, una de las menos visibles en el ámbito deportivo nacional.

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Cada joven que entra a un lienzo charro no solo compite. Carga sobre sus hombros una herencia cultural que ha pasado de generación en generación y que exige disciplina, carácter, responsabilidad y un profundo respeto por el caballo, compañero inseparable de cada competencia.

Detrás de cada participante hay una familia que invierte tiempo, recursos y sacrificios para mantener viva una tradición que difícilmente puede medirse únicamente en medallas.

Por ello, la realización del XXXIII Campeonato Nacional Infantil, Juvenil y de Escaramuzas Puebla 2026 representa mucho más que un calendario deportivo. Es una declaración de que las tradiciones mexicanas siguen teniendo un lugar en la formación de la niñez y la juventud, y que Puebla apuesta por preservar una de las expresiones más auténticas de la identidad nacional.

En ese propósito, destaca el respaldo del gobernador Alejandro Armenta Mier, cuya administración ha impulsado la realización de este campeonato como parte de una política orientada a fortalecer el deporte, la cultura y el turismo.

La organización de un evento de esta magnitud no solo coloca a Puebla en el escaparate nacional, sino que genera una importante derrama económica para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios.

Practicar charrería implica una inversión que pocas disciplinas demandan.

Mientras en deportes como el fútbol el gasto principal suele concentrarse en uniformes, calzado e inscripciones, en la charrería los costos se multiplican: alimentación y atención veterinaria del caballo, herraduras, transporte, monturas, equipo especializado, vestimenta tradicional y horas de entrenamiento. Es un deporte donde el talento debe ir acompañado de un enorme compromiso familiar.

Sin embargo, quienes forman parte de este mundo rara vez hablan del costo. Hablan del orgullo de portar un traje de charro, de representar a su estado, de preservar una tradición centenaria y de transmitir a las nuevas generaciones valores como la disciplina, el respeto, el trabajo en equipo y el amor por México.

La charrería sigue demostrando que el verdadero valor del deporte no siempre se mide por los reflectores o los contratos millonarios. También se encuentra en aquellas disciplinas que construyen identidad, fortalecen el tejido social y forman mejores ciudadanos.

El XXXIII Campeonato Nacional Infantil, Juvenil y de Escaramuzas Puebla 2026, que se celebra del 15 de julio al domingo 9 de agosto, recuerda que hay inversiones que trascienden cualquier presupuesto.

Apostar por la charrería es apostar por la cultura, por la juventud y por un legado que sigue cabalgando con orgullo hacia el futuro.

Durante casi un mes, Puebla será el escenario donde las nuevas generaciones demostrarán que el deporte nacional de México sigue más vivo que nunca y que, con el respaldo institucional y el compromiso de las familias, continuará siendo un símbolo de identidad para el país.

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