Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La Guerra Santa

El epicentro del conflicto en Oriente Medio es la tensión geopolítica con una dimensión religiosa

Miguel Ángel de la Rosa

Político, abogado y contador público certificado. Nacido en Puebla. Como periodista ha sido colaborador en radio, televisión y periódicos locales. Como político ha sido Presidente Estatal del PRD. Funcionario en los poderes ejecutivo y legislativo federal y estatal.

 
 
 
 

Martes, Abril 7, 2026

El presidente norteamericano Donald Trump invoca a Dios (Jesucristo) para renovar su amenaza de desatar “el infierno” si Irán no se rinde y entrega el estrecho de Ormuz. Por otro lado, los líderes de Irán, además de ostentar el poder político, tienen el poder religioso e imploran ayuda a su deidad Alá (Allah); y la otra nación en guerra que es Israel es un pueblo profundamente religioso y se someten a su divinidad Yahvé (YHWH).

En el caso del presidente Trump y la mayoría de los norteamericanos (75%) son cristianos. Y la figura de Dios (Jesucristo) es influyente, donde los líderes no solo religiosos, sino también políticos, suelen invocar la protección divina. Hay una frase común que utilizan los políticos de ese país de América del Norte y es: “Dios bendiga a Estados Unidos”.

Más artículos del autor

Este país además de creer en la ayuda celestial, este conflicto bélico significa proteger intereses geoestratégicos, mantener su hegemonía global e impulsar la economía a través de la industria armamentista.

Para los iraníes que en su inmensa mayoría son musulmanes (99%). Alá (Allah) es el único creador, sustentador y juez del universo. Y para ellos la guerra es asociada con la “yihad” (que significa esfuerzo o lucha) y se entiende como un mecanismo de defensa de la fe, la comunidad (umma) y los oprimidos. Por lo que también se saben con la ayuda celestial.

En Israel la religión es el judaísmo, el monoteísmo más antiguo, y el fundamento cultural, histórico y nacional de ese pueblo es con base al “Tora” y el “Tanaj”. Para estos textos sagrados, la guerra representa un instrumento divino de juicio, protección y cumplimiento de promesas. Hay narrativas de la protección divina en hechos bélicos como se relata en “Jueces” cuando el elegido por Yahvé, Gedeon libera al pueblo de Israel de los ataques de los madianitas y en la batalla se manifestaron poderes sobrenaturales.       

De esto se deduce que estos tres países se sienten apoyados por el “ser supremo” y se hace más complejo este conflicto. Pero: ¿estamos hablando de tres dioses distintos?

No. En sus religiones teológicamente Dios (Jesucristo), Alá (Allah) y Yahvé (YHWH). Es la misma deidad. El epicentro de este conflicto es la tensión geopolítica con una profunda dimensión religiosa y teológica iniciada en la revolución islámica en 1979. Irán, bajo una teocracia chiita, considera a Israel un estado ilegítimo y un “cáncer” que ocupa tierras musulmanas, mientras que Israel ve el apoyo de Irán a grupos armados (como Hezbolá y Hamas) una amenaza existencial. Y los Estados Unidos desde el siglo XX se ha vuelto un aliado incondicional de Israel, por lo que conflicto que tengan los judíos, los norteamericanos lo compran.

Así de complejo el enfrentamiento que hoy en día ha causado miles de vidas en este caso de Irán. Y en su contexto teológico en este país la figura de mártir (shahid) que son aquellos que mueren en combate defendiendo la revolución, el islam o a la nación son “purificados”, son borrados sus pecados y llegan al paraíso (Jannah). Y por lo que se ha visto en esta y otras ocasiones a los 93 millones de habitantes de este país va a ser muy difícil derrotarlos porque no le tienen miedo a la muerte.

Para que para esta guerra la gane alguno de los involucrados tiene que ocurrir un genocidio y de no ser así las tres naciones continuaran con las tensiones que se tienen desde hace mas de cincuenta años.               

Vistas: 902
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs