La frase qué encabeza este texto es atribuida al excatcher de origen italiano y jugador de los Yankees de Nueva York, Lawrence Peter Berra (Yogi Berra). Y viene bien por los tiempos tempestuosos que vivimos.
Por ejemplo, Donald Trump sigue empecinado en saciar su adicción a la guerra y en cualquier día de estos, acaba “atacando” a los cárteles del narco que cogobiernan en México.
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Ha demostrado una y otra vez, lo nulo que le importa el Derecho Internacional. Y no hará otra cosa que ir de las amenazas a los hechos. ¿Existe alguna esperanza? Si acaba su periodo en tres años, si antes no pone a arder al planeta con la tercera guerra mundial.
Por desgracia no es lo único que tenemos que lamentar.
Posterior a la muerte del nativo de Aguililla, Michoacán, de nombre Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, nada ha cambiado. Eso sí, llama poderosamente la atención la falta de oficio y el desaseo de la Fiscalía General de la República, al dejar libre el paso a cámaras y micrófonos, para que entraran a grabar imágenes de la última morada del capo más peligroso de México.
Sin haber personal resguardando el lugar, el reportero de LatinUs pudo tomar imágenes de su guardarropa, de la cocina con todo y la compra del súper sobre la mesa, así como la recámara del señor, después de una visita “conyugal”; hasta las “listas de raya” qué más parecían las cuentas diarias de una mercería de pueblo, que de un capo internacional de la droga.
Al señor Oseguera le hicieron la autopsia de rigor legal, pero ninguna imagen de él, ya sea herido o ya difunto. Nadie lo vio y eso que, según el reporte leído por el general Ricardo Trevilla Trejo, fue detenido herido junto a tres escoltas y vivió varias horas más. Todos murieron ¿o fueron asesinados? Sigue el reacomodo de los grupos delictivos y la voluntad del señor Trump. Esto, todavía no se acaba.
Lo que si se acaba es el periodo al frente de la Auditoría Superior de la Federación, del señor David Colmenares, y su sustituto es Aureliano Hernández Palacios Cardel, quien dejó atrás a Elizabeth Barba Villafán y Luis Miguel Martínez Anzures. El nuevo titular de la ASF es el hijo del exsecretario particular de la presidenta Sheinbaum cuando era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Lo malo es que si, con el señor Colmenares la vigilancia del uso de los recursos públicos federales estuvo por los suelos, nada bueno podemos esperar ahora, que no sea más de lo mismo. Y esto no se acaba, hasta que se acaba.
Lo qué tampoco se acaba, es la discusión sobre el llamado cablebús, y habremos de seguir insistiendo. Sin embargo, esta obra que nace destinada al fracaso, va a seguir. Los poblanos tendremos que aguantar. Y todo porque el gobernador Alejandro Armenta ya firmó los contratos con las empresas constructoras.
Por más razones que le demos, no va a echar atrás ese proyecto. No es que no nos escuche o no nos lea. No es que no entienda las razones dadas por expertos y por personas de a pie, ¡no!, simplemente no puede. Y por eso reservó la información por cinco años.
Y cómo también dijera Yogi Berra: Uno puede observar muchas cosas sólo con mirar.