(…) En un mundo podrido
es posible sacrificar la verdad en nombre “del Pueblo”,
o para combatir a “los enemigos del Pueblo”.
En la lucha por el poder, todo está permitido (….)
La muerte de la verdad
Michiko Kukutani
¡La verdad ha pasado a ser irrelevante! ¡La justicia ha pasado a ser irrelevante! ¡Las leyes y los acuerdos han pasado a ser irrelevantes!
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Desde el poder, cualquiera hace lo que quiere, porque puede. Nada de lo que nos regía hasta hace algunos años tiene ahora valor. Y no es que peque de pesimista, pero por poner un solo ejemplo: La Organización de las Naciones Unidas no sirve para evitar que Rusia invada y agreda a Ucrania.
Tampoco sirve para evitar que Donald Trump entre a Caracas a detener a un “tirano tropical”, y se lo lleve a Nueva York a juzgarlo con sus leyes y sus jueces.
El 20 de enero, el tal Trump celebró su primer año de gobierno en esta segunda etapa. Se ha jactado de haber mediado y terminado “ocho guerras” y estar acabando con dictaduras. Con el poder en sus manos, la afirmación de que lo único que puede frenarlo es él mismo, no hace otra cosa que ser amenazante y peligroso.
En el mundo actual el tema son los aranceles, además de amenazas vertidas y cumplidas.
Más allá de berrinches y caprichos, Donald Trump (45 y 47 presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, y con 79 años encima), está cumpliendo con sus ideas, ocurrencias y propósitos de apoderarse de todo cuanto sea posible. Y lo hace porque puede y quiere.
En su primer año del segundo periodo, está haciendo todo aquello que quedó pendiente de su primera gestión. Y con respecto de México, nada lo detiene en asuntos como crimen organizado, drogas, migración, deuda de agua, aranceles; es decir, tenemos una larga agenda a la que hay que poner mucha atención.
Desde la Presidencia de la República se habla de colaboración sin subordinación. Pero desde mi humilde atalaya, lo que veo es una absoluta sumisión, misma que es insuficiente. Este es un perro que ladra, muerde y ataca lo que esté bajo su radar y su voluntad.
No tomemos a la ligera esta situación; nos puede tomar por sorpresa y puede ser muy pronto. Las señales ahí están para quien las quiera ver.