Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

70 aniversario de la autonomía de la BUAP

La distribución del presupuesto universitario es el ejercicio autonómico más relevante

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Febrero 24, 2026

Este año 2026 se cumplen varios aniversarios muy significativos para la comunidad de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y, específicamente, para la del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”.

La BUAP cumple 70 años de haber sido declarada autónoma por el Congreso del Estado el 22 de noviembre de 1956.

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El ICSyH cumple 35 años de haber sido fundado el 2 de octubre de 1991.

El 26 de julio es el vigésimo aniversario luctuoso del licenciado Alfonso Vélez Pliego, su director fundador.

Justo por estar viviendo en estos días circunstancias extraordinarias, hasta ahora no experimentadas por el país entero, creo que debemos reiterar la importancia de considerar a la educación, en todos sus niveles, como el medio idóneo de formar ciudadanos respetuosos y comprometidos con el cumplimiento de las normas legales y morales.

Así, consciente del contexto que vivimos, me propongo tratar en una serie de artículos la trascendencia de la declaratoria de autonomía de nuestra universidad abordando distintos aspectos de su vida pasada y presente y haciendo ver de qué maneras la universidad ha ejercido su autonomía y también de qué maneras podría y debería ejercerla.

Como sabemos, es el Artículo Tercero Constitucional el que establece en su fracción VII los rasgos de la autonomía otorgada:

“Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. (…)”.

Este último rasgo, el de administrar su patrimonio, tiene que ver directamente con la facultad exclusiva del Consejo Universitario establecida en la fracción VIII del Artículo 16 de la Ley de la BUAP: “Conocer y aprobar el proyecto anual de ingresos y el presupuesto de egresos que presente la persona titular de la Rectoría; (…)”

Fue en la sesión del 29 de enero pasado cuando el consejo universitario aprobó por mayoría este proyecto para el año 2026.

En la Distribución del Presupuesto Ordinario 2026 aparecen ocho rubros, el primero es el de Nómina con el 60% que incluye sueldos y prestaciones de trabajadores académicos y administrativos activos y jubilados, seguros de vida y prestaciones jubilatorias. El siguiente rubro es el del Hospital Universitario con el 11% que incluye medicamentos y servicios subrogados. No especifican cuánto pertenece a uno y otro concepto.

El último rubro es el de Becas con el 2% que incluye becas a estudiantes y estímulos al personal docente y de investigación (SNI), tampoco especifican los montos para cada grupo de beneficiarios. Señalo específicamente estos rubros porque incluyen lo que el presupuesto asigna económicamente tanto a trabajadores como a estudiantes.

Viendo esta distribución del presupuesto recordé al Licenciado Vélez Pliego que, siendo rector, comentaba que la nómina ascendía al 87% del subsidio universitario, así se le denominaba entonces, y me pregunto cómo le hizo su administración para incrementar el patrimonio universitario con la adquisición y restauración de tantas casas del Centro Histórico, recintos vivientes del quehacer académico y que hoy forman parte del Patrimonio Histórico y Cultural de la ciudad de Puebla; y cómo fue posible que apoyara a tantos docentes que con permisos por superación académica pudieron hacer sus posgrados y elevaron así el nivel académico de nuestra universidad, además de fortalecer la movilidad académica y estudiantil.

Bajo su gestión rectoral se creó la Maestría en Ciencias del Lenguaje, la Licenciatura en Lenguas Extranjeras, hoy Escuela de Lenguas, el Seminario en Ciencias Políticas, cuna de la actual facultad, el Centro de Estudios Educativos, antecedente de los actuales programas en esa área de la Facultad de Filosofía y Letras y el Colegio de Antropología.

También creó un programa de becas estudiantiles: las becas de formación y las becas tesis. Ya bajo la propia coordinación de Filosofía y Letras del Licenciado Alfonso Vélez Pliego, en el rectorado del Ingeniero Rivera Terrazas, había creado la Maestría en Ciencias Sociales. Creador de centros, escuelas e institutos con un presupuesto cuya nómina ascendía al 87%.

No podría comparar los ingresos absolutos de entonces,1981-1987, con los de hoy, pero sí los porcentajes, 60 contra 87 para la nómina; ni tampoco tengo la información detallada de todo lo que incluyen los distintos rubros como para hacer una propuesta distinta de distribución del presupuesto; pero lo que sí sé es que al menos el 60% de las y los docentes son hora clase y son indudablemente la mano de obra académica más explotada.

Por otra parte, el 2% asignado a las becas estudiantiles y compartido con las becas a docentes nos deja en la total ignorancia respecto a cuál es el monto real para estudiantes, pero obviamente es menor a este porcentaje.

Este panorama nos hace dirigir nuestra atención hacia el Plan de Austeridad y Ahorro presentado que incluye en su primer punto la Contención de Gastos en Personal, referido a la contratación de personal administrativo por honorarios que “sólo procederá en casos indispensables”.

Si no mal recuerdo, esta medida también encabezó el plan de austeridad del 2025 y por información de la oficina de la abogada general, dada en la misma sesión del consejo universitario, sabemos que de 2321 contratos de distinta índole, 1849 correspondieron a contratos por honorarios.

Como ya lo he señalado, ni los consejeros cuentan con la información detallada para hacer una propuesta distinta de distribución del presupuesto universitario, pero es claro que la universidad, y no sólo ésta sino en general, necesita recursos dirigidos específicamente a incrementar el salario de los profesores(as) hora clase y a darles estabilidad laboral. Esto requiere un incremento salarial diferenciado, como en el caso de los salarios mínimos en el país, y la creación de plazas para que las y los docentes puedan concursarlas por oposición y logren su permanencia sin depender de evaluaciones ad hoc.

Por otra parte, si las becas estudiantiles están por debajo del 2%, habría que pensar en suprimir las cuotas que forman parte de los ingresos propios de la universidad y que suman el 19% del presupuesto. Así aparece en el Proyecto: 54% corresponde al subsidio federal, 27% al estatal, 12% a ingresos por venta de bienes y prestación de servicios y 7% por productos financieros.

Un ejercicio verdaderamente autonómico del presupuesto universitario tiene que estar al servicio de educar, investigar y difundir la cultura, de manera que atienda las necesidades más urgentes de sus dos sectores esenciales: el estudiantado y el magisterio.

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