“México es un país dependiente
del imperialismo norteamericano.”
José Revueltas (1914-1976)
Se ha dicho muchas veces que “las elecciones presidenciales en México inician en Washington”, pues en las comidillas populares se sostiene que, para poder ganar las elecciones presidenciales en nuestro país es necesario acudir primero a la capital de Estados Unidos de América.
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Desafortunadamente, muchos de los pasajes de la historia confirman esa sentencia, que no es exclusiva de nuestro país, sino de muchos de los países de América latina; por eso el escritor uruguayo Eduardo Galeano, sostenía que no existen golpes de estado en EE. UU. debido que no hay embajadas de ese país en su propio territorio, ya que muchos de esos golpes de estado en las naciones latinoamericanas nacían o dependían de las embajadas país del norte, y sigue sucediendo así.
Los sucesos históricos del general Victoriano Huerta, los hechos que se sucedieron en el México del siglo XIX, pueden comprobar esa dependencia con el país de norte, incluso, se ha sostenido que los países de esta región se independizaron políticamente de las naciones europeas, pero no de la dependencia económica que subsiste particularmente con Estados Unidos de América.
En todas estas condiciones, entonces: ¿dónde queda la soberanía nacional? En los últimos tiempos en México se ha demostrado la dependencia de las políticas públicas mexicanas influenciadas por Estados Unidos de América, basta con recordar que a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio con los países del norte, en 1994, fue un cambio económico y jurídico de nuestra nación, incluso para la firma de dicho tratado se tuvo que implementar la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y hasta modificar la historia monumental de nuestro país para sostener que el pasaje de los niños héroes de Chapultepec no existió.
Con el nuevo tratado de libre comercio que inició su vigencia en el año de 2020, se obligó a México que se implementaran, entre otras reforma legales, la que corresponde a la abolición de la subcontratación o mejor denominada como outsourcing; por ello es que, se requirió de una serie de cambios legislativos en leyes fiscales, de seguridad social y laborales; después reformas correspondientes a marcas y patentes, derechos de autor, de migración, por citar solo algunas, que son muestra de las grandes reformas legales que dependen de presiones del país del norte.
Tal es el caso ahora de la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el incremento del salario mínimo en México, que no son logros del partido en el poder en México, sino que provienen de las políticas impuestas desde nuestro vecino del norte, con la finalidad de que la ventaja que se tiene en México sea la mano de obra barata, que permite instalar las maquilas de las empresas norteamericanas en nuestro territorio nacional.
Actualmente se ha sostenido en los medios de comunicación y en la palestra de los políticos que, la soberanía del país se debe de velar por ella, se debe de cuidar, de ejercer, etc., es más se tuvo recientemente una reforma constitucional que corresponde al supuesto reforzamiento de dicha soberanía, todo esto por la serie de manifestaciones, amenazas y discursos del actual presidente de Estados Unidos de América, pero lo cierto es que en la práctica esto no es así, sinceramente pareciera que la soberanía de nuestra nación radica en Washington.
En los últimos tiempos se han presentado una serie de eventos que ponen en entredicho la soberanía de la nación. Pareciera más la dependencia con el país del norte no solamente económica, sino también política, los controles migratorios en México para que no pasen los migrantes centroamericanos y del Caribe es simplemente una muestra de ello, hay que recordar hace unos años que se obligó a México a que reforzara militarmente sus fronteras, sobre todo las que corresponde al norte del país.
Ahora somos presurosos, por presión del vecino del norte, desde pintar la casa para el Mundial de Futbol en este año de 2026, pasando por la detención de narcotraficantes expulsándolos a Estados Unidos para que sean mejor juzgados allí que en nuestros tribunales, y últimamente con dejar de suministrar petróleo a Cuba.
Además, la gran cantidad de cambios legislativos, desafortunadamente, ninguno para proteger los derechos más primarios con que contamos, como es el derecho de libertad, y para la iniciativa privada mexicana, la libertad de empresa; al contrario, lo que ha sucedido es que cada día ahorcamos más a la economía local y brindamos más facilidades a la industria de importación. Simplemente es cosa de revisar cuantas empresas mexicanas se están vendiendo y son adquiridas o absorbidas por capital extranjero.
Desde la implementación de las pensiones no contributivas en México, que cabe decir e insistir, no son una postura en la actualidad de izquierda, sino que son ocurrencias de las políticas públicas de derecha para que existan consumidores de los productos y servicios que brindan u otorgan las grandes empresas transnacionales, pasando por muchos de los cambios jurídicos del país, se han dictado desde Washington.
Incluso, pudiera decirse que hasta esta descomposición del Poder Judicial, pasando por la desaparición de los organismos autónomos, son posturas que a los grandes capitales que se instalan en México los tienen sin la menor preocupación, pues saben que todo eso abona en un control centralizado del propio gobierno, con lo que es más fácil lidiar y que finalmente, no es algo que afecte centralmente a sus inversiones y negocios.
Por el contrario lo que sucede con esas políticas públicas e incluso, con este ambiente generalizado de inseguridad pública sirve a las políticas del país vecino para desincentivar la economía nacional, evitar que exista más inversión extranjera en México, y que se quede dicha inversión en ese país, por lo cual esta incertidumbre en que vivimos actualmente, bien que pudiera provenir del norte, ya que este ambiente generalizado de temor permite mantener a la población quieta y sin alteración alguna, simplemente consumiendo los productos de importación.
Esa pareciera que es la soberanía mexicana, y sobre todo el lugar en donde se ubica.
(Web: parmenasradio.org)