Por si las cosas no estaban ya color de hormiga en la relación con nuestro país vecino del norte, esta semana apareció en Estados Unidos The Invisible Coup, un libro del activista conservador Peter Schweizer —socio de Steve Bannon y proveedor habitual de teorías útiles en tiempos electorales— que acusa al gobierno mexicano y a Morena de conspirar para dar un golpe de Estado “invisible” en su contra la migración como arma política.
Resulta que The Invisible Coup está entre la lista de los más vendidos en Amazon. Donald Trump se encargó personalmente de impulsar el libro en sus redes sociales, presentándolo como una revelación urgente para entender la amenaza que, según él, enfrenta el país. Su respaldo bastó para colocarlo rápidamente entre los títulos de no ficción más vendidos.
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La tesis central del libro es bastante ambiciosa. Resulta que México no solo expulsa migrantes, sino que los despliega estratégicamente para alterar la demografía, influir en elecciones y minar la seguridad nacional estadounidense. No se trata de un fenómeno social, económico o humanitario, sino de una operación encubierta con respaldo diplomático, musical y consular. La migración, según esta lógica, deja de ser resultado del capitalismo global y se convierte en arma electoral de alta precisión.
Schweizer no es un desconocido. Ha construido una carrera denunciando conspiraciones justo cuando el calendario político lo requiere y esta vez no decepciona. Acompañado por Bannon en el circuito mediático conservador, el autor presenta a los consulados mexicanos como centros de activismo político, a los migrantes como instrumentos involuntarios y a los políticos mexicanos como estrategas de una “reconquista” silenciosa del suroeste estadounidense.
Peter Schweizer no es un improvisado del delirio geopolítico. Es un activista de derecha profesional, socio intelectual de Steve Bannon, le entra duro a los foros donde la paranoia se monetiza y es autor serial de libros que prometen revelar conspiraciones ocultas justo cuando más conviene.
Según esta narrativa, el gobierno mexicano —en alianza con Morena, migrantes, consulados, canciones, libros de texto y probablemente algún mariachi infiltrado— estaría ejecutando un golpe de Estado silencioso contra Estados Unidos. No con tanques ni hackers, sino con algo mucho más peligroso en año electoral: gente cruzando fronteras. La migración deja de ser fenómeno social y se convierte, por arte editorial, en arma política de destrucción democrática.
Mire, el único mexicano que sí invadió Estados Unidos fue Pancho Villa, quien entró a Columbus en 1916 y el Estado mexicano pasó años aclarando que no había sido política oficial. Hoy, Trump reactualiza la escena, pero en versión tapa dura: México invade, pero con mochilas, actas de nacimiento y derechos civiles.
Schweizer dedica especial atención a los consulados mexicanos. Cincuenta y tres, repite, como si fueran células dormidas listas para activarse el día de la elección. Que Reino Unido tenga seis o China siete es irrelevante: ellos no tramitan matrículas consulares ni celebran el 16 de septiembre. Para el autor, los consulados no emiten pasaportes, sino lealtades políticas, y no orientan a migrantes, sino que inclinan urnas.
El libro alcanza su punto más creativo cuando rescata declaraciones de políticos mexicanos —algunas actuales, otras directamente fósiles— para sostener la idea de la “reconquista”. No importa si son bravatas, ironías o frases lanzadas al vacío parlamentario: todo sirve si ayuda a construir la imagen de un México obsesionado con recuperar California, Texas y Nuevo México, aunque no pueda recuperar ni el costo de las tortillas.
López Obrador aparece como una figura clave en esta novela electoral. Schweizer sugiere que sus giras por ciudades estadounidenses en 2017 buscaban movilizar a migrantes contra Trump y, de paso, afectar las ganancias de los cárteles que supuestamente lo apoyaban. No se presentan pruebas, pero se insinúa con convicción, que es la técnica favorita de la conspiración: no demostrar nada y aun así sonar seguro.
Claudia Sheinbaum entra en escena por la vía musical. Haber reproducido El himno del migrante en una conferencia de prensa es presentado como evidencia cultural del golpe invisible. La canción, según el autor, prueba que aunque se cambie de país, no se cambia de bandera, lo cual en la lógica electoral del libro equivale a sabotaje soberano. La música, como la migración, deja de ser expresión y se vuelve amenaza.
Fox News hace lo suyo amplificando el mensaje: migración como arma, consulados como cuarteles, libros de texto como propaganda enemiga. La pregunta que se repite no es si esto es exagerado, sino por qué Estados Unidos ha tolerado tanto tiempo semejante intromisión. La respuesta implícita es siempre la misma y muy útil en campaña: porque los demócratas están involucrados.
No sorprende que, tras la aparición del libro, la embajada de México en Washington haya tenido que aclarar lo obvio: que su red consular es políticamente neutral y se dedica a funciones consulares.
Y mientras tanto siguen las persecuciones, las autodeportaciones, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y un clima espeluznante contra nuestros compatriotas en Estados Unidos.