Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La puerta de la Catedral: a cien años de la Guerra Cristera

El sábado 24 de enero de 2026 quedará marcado en la historia de nuestra indefensa ciudad

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Martes, Enero 27, 2026

“Pero si Dios no existe y
la inmortalidad del alma tampoco existe,
entonces todo está permitido,
incluso el canibalismo.”
Fiódor Dostoievski (Los hermanos Karamazov)

El 20 de marzo de 1916, en el Estado de Sonora se expulsó a los sacerdotes católicos por instrucciones del gobierno de aquel estado, comandado por un personaje obscuro de la historia de México: Plutarco Elías Calles (1877-1945), del cual la historia oficial no podía decir nada durante más de ochenta años de la vida en México, al ser el fundador del Partido Revolucionario Institucional, actualmente caído en desgracia.

Más artículos del autor

Ese suceso en Sonora fue parte del origen de la Guerra Cristera, que este año en agosto conmemora el centenario de su inicio, en aquel 1926 concluyendo en 1929. Todo da a entender que al igual que en los últimos ochenta años, en México no hubo pronunciamiento oficial al respecto, es más, se promovió siempre que pasara al olvido.

Hoy la actual administración pública federal parece que está en la misma tendencia, pues era una ocasión propicia para que este 2026 se pudiera proponer como año de la conmemoración de ese penoso suceso, como para que no vuelva a suceder y sobre todo para recordar la importancia de los derechos de libertad, dentro de los cuales se encuentra la libertad religiosa; sin embargo, esto no sucedió, ya que se declaró como año de conmemoración de la esposa de Benito Juárez.

Así fue la Guerra Cristera que muchas generaciones de mujeres y hombres que acudieron a las escuelas oficiales durante décadas en este país no se les mencionó, pues no se decía mucho al respecto. Los libros de texto no gastaban ni una página sobre dicho suceso bélico post-revolucionario que ocasionó la muerte de 250 mil personas, según los historiadores, lo cual no fue nada intrascendente si se compara con las muertes que ocasionó la Revolución Mexicana que cobró la vida de un millón de personas.

La Guerra Cristera se generó por las políticas públicas a fin de impulsar el divisionismo entre el pueblo, las cuales han acostumbrado mucho los gobiernos mexicanos bajo aquella regla de los romanos de “divide y vencerás”.

Lo que se trató es de excluir a la Iglesia católica, que en esos tiempos contaba con poco más del 98% de adhesión de la población, por lo que los generales que estaban a cargo del gobierno en esos tiempos la veían como una seria oposición a sus posturas gubernamentales. Basta con recordar a un gobernador de Campeche que implementó como política que si pretendían los sacerdotes ejercer su ministerio, era necesario que contrajeran matrimonio.

Pues bien, esas políticas de división lo único que ocasionaron fue que muchas de las regiones de la nación cayeran en mayor pobreza pues después de una guerra de más de diez años, se toparon con otra causada y provocada por simplemente mantener el control y el poder en la nación.

Cabe mencionar que sobre esa parte de la historia no se ha dicho mucho al respecto ni se ha permitido su divulgación, y no se ha analizado, por ejemplo, qué pasaba en la cabeza de los soldados que atacaban a los denominados cristeros, cuando eran mujeres y hombres de la misma raza, religión, nacionalidad, idioma, y costumbres.

Es más, estaban matando a sus propios vecinos, incluso, al sacerdote que acudió a su bautizo o casamiento, o a aquella mujer que les instruyó en la escuela parroquial donde aprendieron a leer y escribir. Como siempre que hay división, se genera violencia, se pierde la conciencia y se promueve la indiferencia.

Pero, es desgarrador que esas políticas de división se sigan practicando. Baste con recordar las frases del anterior titular de la administración pública federal, que quedan para la desgracia histórica de esta nación: “los chiaros y los fifís”; por citar algunas, que no es otra cosa que promover la división en una misma sociedad, que si bien, ocasiona problemas de pobreza como lo vivimos con la Guerra Cristera, también provocó y provoca violencia como actualmente sucede.

También la falta de respeto al prójimo, a las instituciones, a la mujer o el hombre de junto, a nosotros; todo nos es simplemente indiferente. Realmente lo que gobierna a este país es la depredación de unos y la indiferencia de otros, eso es lo que provoca el divisionismo que se ha promovido a lo largo de la vida de México.

El sábado 24 de enero de 2026 quedará marcado en la historia de nuestra indefensa ciudad, ya que desgraciadamente quemaron una de las puertas de la Catedral de Puebla, que además de ser patrimonio de la humanidad, es insignia principal de quienes profesan la religión católica en esta entidad.

A esos sujetos que acudieron a quemar aquella puerta, sea por su voluntad o por encargo, son fruto de lo que hemos sembrado en la historia de la nación: indiferencia. Lo mismo que sucedió -desde luego guardando sus respectivas dimensiones-, con aquellas mujeres que despostillaron la majestuosa Fuente de San Miguel en pleno Zócalo de la ciudad de Puebla hace unos meses, y que desafortunadamente, como es costumbre, no pasó nada.

Si esto sucede en pleno centro de la ciudad, con la indiferencia de quienes simplemente causan un daño por causarlo, entonces: ¿que sigue en la historia de nuestra ciudad?, ¿qué esperamos de la humanidad?
(Web: parmenasradio.org)

Vistas: 2128
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs