Mucho se ha hablado ya del tema, pero no está de más comentar algunos puntos. Me refiero al altercado entre el gobernador Alejandro Armenta y el presidente Carlos Barragán Amador, de Xicotepec.
Era una gira que pintaba para ser común. No lo fue. En medio de algunas protestas de vecinos –afirman que era gente identificada con el presidente auxiliar de La Ceiba–, el gobernador montó en cólera y como papá regañando a un hijo, a gritos acusó al alcalde de construir una obra sobrevaluada y que no tenía razón de ser ya que lo que la gente quería era agua.
Más artículos del autor
El edil, evidentemente sorprendido, trataba de justificarse señalando que no eran los metros que se decían. El gobernador no lo dejaba hablar. Más aún, en un momento lo acusó de recibir “moche”. ¿Tu afirmas eso? Preguntó entonces el edil. “Probablemente”, fue la respuesta. Y de inmediato giró instrucciones para realizarle una auditoría.
No obstante, se pasa de largo un hecho. Si la obra, que ya está construida, se realizó, es porque el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Finanzas debió haberla avalado, si no ¿cómo se explica que se haya construido? ¿Por qué no se detuvo la obra entonces por el sobrecosto? ¿Fue complicidad o todo estaba en regla?
En cuanto al tema del agua, señalan fuentes del Ayuntamiento que la Comuna ya pagó el proyecto ejecutivo, que no es barato, por lo cual el proyecto ya está en manos de CEAS Puebla. Es decir, no se dejó de dotar de agua al pueblo por construir esta obra, sino que más bien quien no lo ha ejecutado es otra instancia.
Por lo demás, el ejecutivo olvida que los alcaldes no son sus empleados y que si bien estos no son unos blancos angelitos y es muy común que eleven el monto de las obras, esto puede perseguirse de manera legal, más allá de los aspavientos. También cabe resaltar que esta práctica corrupta es realizada por la gran mayoría de los alcaldes, si no es que todos, por lo que, si el gobernador quisiera poner orden, no tiene más que revisar los expedientes técnicos de cada obra para echar abajo casi todas.
Más aún, no es para ningún edil un secreto que, de parte de las altas esferas, siempre hay constructoras recomendadas para construir la obra, obviamente con el consabido moche para esta, mismo que –ahí sí- se solapa porque es para la propia casa.
*
Terminó el año y con él varias muertes en la zona de Huauchinango de gente conocida o que murió en trágica forma. Destaca el del contador Jorge Ortega Vite, dirigente de la CNC en Huauchinango. Hombre dinámico y buen amigo. También destaca la muerte de Marco Antonio Licona, reportero conocido de la ciudad. Ambos murieron por ataque cardiaco. Y en tercer lugar la maestra Mariana Escamilla, quien falleció por caer a un precipicio de lo alto de un puente sobre la carretera México-Tuxpan. Descansen en paz.
Comenzamos el nuevo año como siempre cargados de esperanzas, proyectos y planes. Muchos de estos no se cumplen, pero se intentan en muchos casos.
¿Sus propósitos cuáles son?