Una vez más, la embestida oficial contra la libertad de expresión esté en boga. Siempre lo ha estado, pero hoy parece recrudecerse, en un entorno donde la polarización entre buenos y malos parece venir de las esferas más altas del poder en México.
Una cosa es cierta. A los gobiernos nunca les ha gustado la prensa. Al menos no la prensa critica. Y muchos la consideran como “un mal necesario”, que si estuviera en sus manos, la borrarían del mapa completamente.
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No obstante, hay gobernantes que aprenden a ser tolerantes e incluso, ponen en marcha estrategias para enfrentar crisis. Pero hoy, los gobiernos morenistas parecen ser todo lo contrario.
Pero, como no serlo si desde el púlpito oficial de las mañanas, se denigra, estigmatiza, ataca, señala y descalifica a los medios que se atreven a criticar al poder. Antes del obradorato, no es que se respetara a la libertad de expresión, pero hoy hay de plano un enfrentamiento abierto hacia la prensa critica.
¿De qué medio eres? Solía preguntar López Obrador desde su púlpito. Ah, claro, respondía cuando escuchaba el nombre del medio. Y de inmediato lo descalificaba, lo cual lo ponía a modo para que los rabiosos seguidores, se abalanzaran contra este medio, satanizándolo por el solo hecho de que el Mesías lo había consignado. En una secta donde el Mesías es poseedor de la verdad, no hay medias tintas y sí él lo dice, tiene que ser así.
Pero hoy, en Puebla está sucediendo algo peor. Y es la fabricación de delitos hacia nuestro director, Rodolfo Ruiz. Ya lo ha dicho recientemente en entrevistas al salir del Centro de Justicia Penal, tuvieron que pasar años para integrar una carpeta y hoy parecen llevar prisa por dictar sentencia.
¿Consigna? Por supuesto que sí. Pero en un mundo donde los medios han sido satanizados por el poder, no son pocos los que lejos de condenar el hecho, lo aplauden y no bajan a los medios de chayoteros y vendidos, alegrándose de que dejen de criticar a lo que ellos llaman movimiento de transformación, sin tomar en cuenta los detalles de cada casa.
Esperamos que por el bien de Puebla, el poder recapacite y dé marcha atrás en esta consigna contra la libertad de expresión. De no ser así, estaremos comprobando que esta nueva política es una dictadura con todas sus letras.