La economía atraviesa una crisis que no es solo financiera o productiva, sino profundamente antropológica y espiritual. Así lo reconoce el Mensaje del Santo Padre a los participantes en la Reunión Mundial de “La Economía de Francesco”, pronunciado con ocasión del encuentro celebrado en Castel Gandolfo del 28 al 30 de noviembre de 2025.
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes economistas, empresarios y agentes de cambio, el Papa ofrece una lectura evangélica y profética del momento histórico que vive la humanidad.
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Desde las primeras líneas, el mensaje sitúa el núcleo del problema: la desconexión entre economía, vida y sentido. Por ello afirma con claridad que “la economía de Francesco es la expresión alegre de un viaje que enriquece el pensamiento y la iniciativa económica con la semilla del Evangelio”, recordando que el Evangelio “transfigura el trabajo humano y produce cambios en nosotros que traen vida abundante al mundo”
Una economía que nace “en gremio Ecclesiae”
Lejos de concebirse como un proyecto técnico aislado, La Economía de Francesco se comprende como una experiencia eclesial viva. El Papa subraya que este proceso tiene lugar “in gremio Ecclesiae: no solo en el corazón, sino en el vientre de una Iglesia que, con la gracia de Dios, genera fe y amor”
Esta afirmación conecta directamente con la Doctrina Social de la Iglesia, que entiende la acción económica como inseparable de la vocación comunitaria y del destino universal de los bienes.
Desde esta perspectiva, la economía no puede reducirse a una máquina de producción, sino que debe evaluarse por su capacidad de generar relaciones justas, sentido y esperanza. De ahí el llamado a una creatividad fiel, que preserve y actualice el legado del papa Francisco, reconociendo que “si eres fiel a tu vocación, tu vida florecerá; tendrás historias maravillosas que contar a tus hijos y nietos”
Reiniciar la economía: justicia, dignidad y esperanza
El eje central del mensaje se expresa en el lema del encuentro: “Reiniciando la Economía”. El Papa explica que “una economía que se reinicia no es solo una máquina que produce, sino una actividad que devuelve la vida a las personas, a las comunidades, a nuestro hogar común”
Reiniciar implica, por tanto, una conversión estructural y ética: liberarse “de las cadenas de la injusticia, restaurar lo que fue dañado y crear espacios donde cada hombre y mujer pueda respirar dignidad y esperanza”
Este enfoque converge plenamente con los principios de la economía social y solidaria: centralidad de la persona, primacía del trabajo sobre el capital, y organización de la actividad económica al servicio del bien común. Reiniciar también significa “cambiar de dirección y explorar nuevos caminos”, abandonando modelos que excluyen y descartan.
Las “cosas nuevas” vistas desde la periferia
Uno de los aportes más originales del mensaje es su reflexión sobre lo “nuevo”. En continuidad con Rerum Novarum, el Papa advierte que las auténticas “cosas nuevas” no se comprenden solo desde el centro del sistema, ni se reducen a innovaciones tecnológicas. Por el contrario, invita a mirar “las cosas nuevas vistas desde la periferia”, afirmando que “solo una economía que se despoja de privilegios y abraza la realidad, empezando por el leproso, es decir, aquellos que son descartados, expulsados y apartados, puede considerarse ‘de Francesco’”
Esta mirada desde los márgenes coincide con la lógica de la solidaridad y con una visión evangélica de la historia, donde la verdadera fuerza transformadora no proviene del poder, sino de la fragilidad asumida. En este sentido, el Papa recuerda el “principio de pequeñez”, según el cual “la fuerza motriz de la historia no es el poder, sino la pobreza; o más bien, el cambio real se produce a través de la acción de los elementos débiles”
Jóvenes, economía y esperanza activa
El mensaje culmina con una exhortación directa a los jóvenes: que su trabajo no se limite a la acción social pasajera ni a modas ideológicas, sino que esté profundamente arraigado en la espiritualidad bíblica. El Papa los anima a volver continuamente a los Evangelios, “el paisaje en el que Dios aún hace oír su voz e inspira nuestras visiones”, y asegura que “seréis buenos empresarios y buenos economistas si conocéis la economía divina de esta manera”
Aquí se revela el corazón de La Economía de Francesco: una economía que une competencia profesional, profundidad espiritual y compromiso social; una economía que no renuncia al rigor, pero que se deja guiar por la lógica del Reino de Dios.
Conclusión
El mensaje del Santo Padre no es un texto programático más, sino un llamado profético a reconstruir la economía desde la dignidad humana, la fraternidad y la esperanza. Al invitar a “avanzar juntos”, el Papa reafirma que el futuro económico no se juega solo en mercados o algoritmos, sino en la capacidad de las personas y comunidades para poner la vida —especialmente la de los más pequeños— en el centro. En esta tarea, la economía social y solidaria y la Doctrina Social de la Iglesia encuentran un horizonte común y una misión renovada.
Les invito a ver el video de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema:
Referencias
Francisco. (2024, 25 de septiembre). Discurso a la delegación de La Economía de Francesco. Vaticano.ç
Francisco. (2025, 23 de octubre). Discurso a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Vaticano.
Lafont, G. (2017). Piccolo saggio sul tempo di papa Francesco. Bolonia, Italia: Edizioni Dehoniane Bologna.
León XIII. (1891, 15 de mayo). Rerum novarum. Vatican.va.
Santa Sede. (2025, 28 de noviembre). Mensaje del Santo Padre a los participantes en la Reunión Mundial de “La Economía de Francesco” (Castel Gandolfo, 28–30 de noviembre de 2025). Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.