Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Diario de trabajo: Armenta y la hybris

El Ejecutivo muestra un desfasamiento al respecto de los más importantes debates contemporáneos

Juan Carlos Canales

Es profesor jubilado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP). Por más de veinte años condujo el programa radiofónico El territorio del nómada.

 
 
 

Sábado, Octubre 18, 2025

La palabra hybris puede significar desmesura, soberbia, etc. y era causa de los mayores castigos y tragedias entre los griegos. A su vez, podemos derivar de este concepto el de estulticia, cuyo significado primordial es el de necedad, estupidez, que nada tienen que ver, estrictamente, con lo que hoy entendemos por locura, y sí mucho, con lo que se entendió de ella durante el renacimiento: desvío de la razón.

Foucault ha trazado una genealogía del concepto en su monumental Historia de la locura…; de ahí también que pueda resultarnos sospechoso el título del libro más leído de Erasmo, y cuya obra, en general, fue una fuente de discusión, seguimiento y persecución en la España cervantina (véase Erasmo en España, de Marcel Bataillon).

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A lo largo de su periodo de gobierno en Puebla, Alejandro Armenta no ha cejado, una y otra vez, en dar muestras de sus afanes faraónicos con dos claros objetivos: la construcción de su imagen de cara a la siguiente campaña presidencial, y desviar la atención de los problemas que aquejan a los poblanos y su ineptitud no ha podido resolver.

Al mismo tiempo, el gobernador poblano nos ha dejado ver otras dos de sus mayores pasiones: el embuste y la represión, claramente documentadas con el embrollo del Museo Internacional del Barroco y la persecución contra e-consulta.

El tamaño de su egolatría, como el de sus “relaciones peligrosas” requerirían un capítulo especial en nuestra historia de la infamia. Vergüenza debería sentir Alejandro Armenta por ocupar siempre el primer plano de las imágenes con los damnificados de Sierra Nororiental, amén del manido disfraz de campaña que usa toda la clase política en situaciones de desastre. Pero pese a su edad, pese a su supuesta conversión política, Alejandro Armenta no ha podido renunciar a su verdadera educación sentimental: el priismo, y no cualquier priismo, el marinista.

Una de sus principales banderas de campaña por la gubernatura en torno al litio, y luego su apuesta por hacer de Puebla otro Silicon Valley o su propuesta sobre la castración química son la más clara muestra de un político que ha suplido las ideas por las ocurrencias. Y son también muestra del desfasamiento del Ejecutivo respecto a los más importantes debates contemporáneos, empezando por la urgencia de un plan que nos permita enfrentar el cambio climático y con ello evitar se repita, una vez más, la tragedia que están viviendo hoy en la Sierra Nororiental de Puebla.

Desde luego, habría que ver qué intereses se esconden detrás de todos esos proyectos, y otros tantos de relevancia para los ciudadanos que quedan en segundo y tercer plano.

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