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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La disputa por el presupuesto

Menos chamba de los diputados federales por Puebla, menos dinero para la hacienda estatal

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Septiembre 24, 2025

En días pasados el puntilloso periodista Ricardo Morales subió a sus redes sociales un video en el que reprocha a los diputados federales su mal desempeño en materia de gestión presupuestal para la entidad. No lo dice en estos términos, pero lo deja entrever.

Los hace responsables de que el presupuesto asignado a Puebla (o en proceso de hacerlo) para el año que viene (2026) no sea el deseado. A su entender, lo anunciado en el PPEF 2026 (122 mil millones de pesos) es menor a lo que se merece la entidad.

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En paralelo, y días después, la titular de la Secretaría de Finanzas anuncia que realmente se requieren 130 mil millones de pesos para solventar el año fiscal. Ocho mil millones de pesos más de los anunciados y prometidos por la SHCP, a través de la Cámara de Diputados. No definen los diputados, define la Presidencia de la República.

La mengua -volviendo al mencionado reclamo-, tendría que ver con el desdén y la falta de chamba de los representantes populares en los meandros de San Lázaro y dependencias federales asentadas en la ciudad de México. Menos chamba de la bancada poblana, menos dinero para la hacienda estatal.

Al reclamo de más dinero a la Federación se han sumado funcionarios locales del primer nivel. Esperan obtener un incremento de 5.5 mil millones de pesos adicionales. Una cifra por debajo de la que demanda la titular de Finanzas. Todo esto relatado por los medios de comunicación.

Llama la atención, por lo menos la mía, que los quejosos no sean los titulares de las dependencias de Educación, Salud y Desarrollo Social. ¿O es que no alcanzan a aquilatar el tamaño de la responsabilidad que recae en sus respectivas instituciones para mejorar las condiciones de vida de la población, o aquilatándolo, de todos modos, los tiene sin cuidado, porque tal vez no lo juzgan de su incumbencia?

La cuestión toca tres componentes vitales de nuestro arreglo institucional:

a. El papel de los diputados como órgano de control y evaluación
b. Los criterios de la orientación del gasto presupuestal
c. Las prioridades del gobierno en base a qué instrumentos de planeación.

a. Hace mucho que los diputados dejaron de ser un órgano de gobierno de deliberación y control para devenir en oficina de cualquier cosa, no de bienestar y progreso. Incluso ahora vemos diputados haciendo las funciones de agencia de colocaciones de empleo, o deliberadamente haciendo campaña electoral para unas elecciones que se verificaran hasta dentro de dos años. El principio de rendición de cuentas en la Constitución y leyes derivadas es una antigualla transversal. Nadie sabe bien a bien cuáles son las funciones de, por ejemplo, la auditoría superior, federal y estatal.

Los diputados cada vez son menos diputados, y cada vez están más en el papel de representantes del Ejecutivo frente al ciudadano que, paradójicamente, los vota para que los represente y defienda. Cada legislatura es más notoria la omisión de su poder revisor y legislador. Los representantes populares ya no deliberan, obedecen.

En el pasado de priismo espeso y realpolitik, se decía sin mayor escrúpulo que los diputados federales eran del presidente de la República, y a él y sólo a él obedecían. Los diputados locales repetían el patrón con el gobernador de turno. Si se atiende la fórmula, los diputados federales por Puebla estarían cumpliendo fielmente con la regla de régimen unipartidista, y apoyan el mandato de Hacienda.

La magia de la República, de acuerdo a los padres fundadores, radica en la división de poderes. Pero la división de poderes y el federalismo son piezas de museos. Aclaro que no se trata de un fenómeno de este gobierno. Es histórico. Lo grave es su radicalización y, no pocas veces, se advierte confabulación entre Ejecutivo y Legislativo contra el desamparo del ciudadano común y corriente, y limitarlo en sus derechos. El de información es uno.

b. Quienes conocen del tema saben que la distribución del presupuesto es la manera más acertada para conocer cuáles son las prioridades del gobierno en cuestión. Un gobierno comprometido con la justicia social, como dicen ser los de Morena, más allá de la habitual demagogia, orienta la inversión en los temas neurálgicos: nutrición infantil, salud, educación, ciencia y cultura. ¿Por qué? Porque son las áreas que desarrollan capital humano, imprescindible en la toma de decisiones personales, para moverse en la escalera social, y para competir en los circuitos del mercado laboral. Sin salud y educación de calidad jamás seremos polo tecnológico de desarrollo; a lo mucho llegaremos a las rebanadas de tamarindo con sal y mucho chilito piquín.

c. El problema de fondo no es la danza ingente de los miles de millones de pesos, si de mejoras universales se trata. El problema nodal (y esto lo sabe muy bien el gobernador Armenta, pues es administrador público), es para qué el dinero. Si no se tiene claridad sobre los objetivos que se persiguen, y para tener objetivos eficaces hay que contar primero con diagnósticos robustos y (perdón) con el consenso de la gente. Los hipotéticos beneficiados. Para evitar caer en el despotismo ilustrado de neoliberales. Se que es engorroso para los gobernantes que siempre están concentrados en asuntos superiores, pero hasta en la Ley de Desarrollo Social está explícitamente señalada la importancia de la participación social, para llevar a buen puerto las acciones de gobierno.

Al parecer no hay claridad sobré qué hacer, por lo menos a juzgar por lo informado en los medios. Al parecer esa podría ser unas de las razones de la baja presupuestal. Y el qué hacer tiene que ver con la eventual competencia de los responsables de cada una de las secretarías. Pues unos funcionarios aducen que la ampliación presupuestal será para obra comunitaria, el programa estrella de este gobierno, otros refieren programas de agua potable y seguridad, y los de acullá que hay rescatar el río Atoyac y el proyecto del cablebús, aunque luego corrigen para decir que esa obra será solventada con recursos locales.

En fin, no es el dinero, es el qué y el cómo.

Chayo News

Yo suelo hacer un ejercicio que cualquiera puede realizar. Estando con grupos de amigos, pregunto a cada uno por el nombre de sus diputados, federal y estatal. No sólo los desconocen, sino que ignoran, y es motivo de sorpresa, saber que no tiene uno, sino dos diputados. A lo que le siguen calificativos de tono soez, éticamente reprobables, pero no faltos de razón en quienes los profieren.

 

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