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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las manos que todo lo ven

Son las manos de mi propia historia: la memoria viva de quienes me dieron ternura y contención

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Septiembre 12, 2025

Gracias, hijo adoptivo, por compartirme estas líneas…

“Ayer, entre pendientes, Alejandra Fonseca me envió dos videos de Ash, su perrita que sobrevive con valentía tras dos operaciones producto del maltrato anterior a su adopción. En esas imágenes, sin proponérselo, no solo aparecía Ash, aparecieron también sus manos.

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“Esas manos delgadas, aparentemente frágiles, con pecas y pequeñas manchas, se quedaron fijas en mi inconsciente. Eran las mismas que en otro tiempo reconocí en mi abuela y en mi madre: manos que acariciaron mi rostro, que me frenaron cuando quería ser un caballo desbocado, que me sostuvieron cuando la vida parecía desbordarse.

“Hoy, esas mismas manos atienden a Ash con curaciones y masajes para sanar sus heridas, sobre todo del abuso pasado y las que no se ven, manos que ahora le dan confianza y seguridad en brazos de su nueva ama. Manos que no solo sanan heridas visibles, sino que transmiten una energía antigua, un poder secreto heredado de las mujeres que sabían curar, cuidar, contener, sanar y reordenar el mundo con un simple roce.

“Este video y mis pensamientos, los compartí con mi hijo durante el desayuno. Hacía tiempo que no veía en su mirada tanto asombro. Él asintió como si confirmara un hallazgo: él también había reconocido esas manos en su abuela materna y en las mujeres que lo cuidaron. Hablamos entonces de las culturas que tienen certeza en la fuerza invisible de las manos, en esa energía que trasciende generaciones. Fue mi hijo quien evocó a María Sabina, la sabia que entendía que ‘hay manos que todo lo ven’.

“Comprendí entonces que esas manos que hoy curan a Ash son también las manos de mi propia historia: la memoria viva de quienes me dieron ternura y contención. Y en Alejandra Fonseca descubrí el mismo legado: las manos que sanan, que guían, que nos devuelven la certeza de que no estamos solos y de que todo estará bien.”

alefonse@hotmail.com

 

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