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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Patología del desarrollo en Puebla

Nuestro estado cada vez está más cerca de Chiapas y Oaxaca y más lejos de las entidades prósperas

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Septiembre 3, 2025

Una mañana llegaron varias cuadrillas de personas de porte modesto y se distribuyeron estratégicamente sobre la avenida principal y cortaron la circulación. No llegaron solos. Trajeron consigo maquinaria pesada y varios camiones de volteo. Nadie comunicó de qué se trataba. Cavaron a media calle y abrieron zanjas. Levantaron muros de tierra, arena y cascajo, y limitaron el paso a los transeúntes.

Los recién llegados empezaron a distinguirse por un chaleco fluorescente; no hablan con nadie, salvo con las dependientes de las tienditas a las que acuden para abastecerse de víveres instantáneos y refrescos. Interrogados entre trago y trago no saben o no quieren informar nada. El ingeniero y el maestro de obra andan por ahí, pero que se sepa, nadie los ha topado.

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Los volteos comenzaron a circular desde el primer día, llevando y trayendo materiales. Con las lluvias, aparecieron los lodazales; y con las secas, el polvo se levanta y cuela por las rendijas e invade casas y habitaciones. No sólo es el malestar causado por uno y otro, sino la fuente de enfermedades respiratorias que significan en esta temporada.

En casi dos meses, la pequeña economía del vecindario (panaderías, comida popular, salones de belleza, veterinarias, tienditas, comercio informal) colapsaron o están a punto de hacerlo. Los clientes se ahuyentaron. Los camiones repartidores ya no llegan a los domicilios con los paquetes, los tanques de gas y los garrafones con agua.

El transporte público fue tomado por asalto y obligado a improvisar nuevas rutas y a invadir calles. Los niños que ya asisten a la escuela son los más afectados, junto con las mamás que acuden a dejarlos y recogerlos. Ahora ni siquiera saben en dónde pasa su combi.

Ninguna autoridad de los tres niveles de gobierno previó y diseñó rutas alternas para el transporte público y las comunicó a los usuarios y transportistas. Porque los gobiernos no son responsables ante la población que los eligió, sino con el superior jerárquico.

La rendición de cuentas ha dejado de ser instrumento de control social y las elecciones ahora las controla el mismo gobierno. El Legislativo ha dimitido de su obligación de poder autónomo para, sus miembros, hacer carrera sometiéndose al Ejecutivo contra el votante. El desamparo de las personas campea.

Al principio corrió con fuerza la historia de siempre. Las averías en el drenaje de la calle principal. Durante la época de lluvias el agua sale a borbotones de las alcantarillas y no se puede cruzar. En época de secas, se abren hoyos en los que rutinariamente caen los automóviles, y los dueños mientan madres contra el gobierno.

Ocasionalmente aparecen camionetas con trabajadores del municipio o contratadas por el municipio, y durante media mañana colocan parches de cemento negro; cobran, reparten, y parten. A la primera crecida se los lleva la corriente y vuelven los socavones.

Por el tamaño y número de la maquinaria es de creerse que ahora sí las reparaciones pueden ser de buen calado. Y no un transporte aéreo como también se especula que puede ser. Pensado más para impactar visualmente en el electorado que en resolver el problema endémico del transporte público.

Los economistas hablan de externalidades. El costo colateral del desarrollo. Con independencia de lo que esto signifique, en este caso las paga la población de siempre: los más rezagados social y económicamente y con menos acceso a la distribución de oportunidades, concertadas en las filas de las clientelas.

Pagan las externalidades con mayor tiempo de traslado, pérdidas económicas, confusión en las rutas de traslado, servicios ordinarios inhabilitados por el cierre de circulación y mayor riesgo de contraer enfermedades.

Esa mañana muchas personas ya no pudieron salir de sus casas en sus automóviles y los que habían salido a su retorno no pudieron entrar en sus cocheras, o sufrieron para hacerlo. Nada ha cambiado.

A ciencia cierta, y casi dos meses después, nadie sabe de qué obra se trata, y quien la financia. Ninguna autoridad ha convocado para informar. Ni una lona colgada les ha merecido. Un mensaje escrito por debajo de la puerta, para tomar precauciones. Una contradicción flagrante con la retórica de “gobierno de territorio”, en pleno Centro Histórico de la capital.

Unos creen que el gobierno municipal del señor Chedraui de nuevo quiere hacerse de la confianza de la gente que el año pasado le dio su voto, para que ya en el cargo la defraudara. Hay la sospecha de que se quiere reelegir por el Partido Verde para lo cual se precisa dividir la votación en varios segmentos. Toda vez que Morena y Verde son lo mismo. Juego a dos manos. Para eso la inversión como juego de espejos; los candidatos oficialistas buscarían reflejar su imagen en ella.

Otros suponen que la obra la provee el Estado, con miras a lo mismo. El favorecido sería Morena y su candidata o candidato encubierto; y otros más que de ninguna manera puede ser inversión local, sino mandada directamente por el gobierno de la señora Sheinbaum. A quien consideran con mayor compromiso social.
***

Sea el gobierno que sea el autor de la obra, o lo que se planea realizar, se trata de un acto de arrogancia e impostura que contraviene la legalidad aplicable al desarrollo de infraestructura social. Suponiendo, claro, que se trata de una obra de infraestructura social básica, toda vez que la zona de ejecución es un barrio en pobreza.

Que se sepa, nadie ha sido consultado o consensuado sobre la intervención gubernamental. Alguien se ha arrogado el derecho de decidir cuáles son las necesidades más apremiantes de la gente, jerarquizarlas, y decidir qué hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo.

En los pueblos empobrecidos de la Sierra los alcaldes están obligados a colgar una lona con el costo de la obra en cuestión, el criterio de asignación, la empresa responsable de la ejecución, la población beneficiaria, y en ocasiones el proyecto presupuestal con los criterios de calidad comprometidos se pone a disposición de la gente. Aunque debo decir que la práctica surgida durante el salinismo está muriendo.

¿Es mucho pedir en la ciudad capital seguir el ejemplo de ellos? Y conocer, por ejemplo:

1. Qué problema o problemas se resuelve con la intervención
2. Cuáles fueron los mecanismos de consenso con la población
3. Cuál es la población potencialmente beneficiaria
4. El costo total de la obra
5. Cuáles fueron los criterios de asignación
6. Empresa o empresas ganadoras
7. Los estándares de calidad
8. Se nombró o no un comité de obra integrado por ciudadanos  
9. Si cuenta con mecanismos de seguimiento y evaluación y mecanismos de penalización
10. Periodo de ejecución y entrega

No hace falta ser un experto para saber que sin participación de la gente no hay desarrollo social efectivo, entendido como acciones tendientes a la mejora material de las personas. Persisten las imposturas de siempre, causante del acelerado deterioro social y económico, que lleva a la inestabilidad.

Puebla cada vez está más cerca de Chiapas y Oaxaca y más lejos de las entidades prósperas del centro y norte. La culpa no es la mala suerte de los nacidos y radicados aquí; son los gobernantes y sus políticas de capricho (Por qué fracasan los países, de los Nobel en Economía Acemoglu y Robinson, 2012).

La obra de las que les hablo corresponde a la 11 Oriente, el tramo correspondiente de la 24 Sur al Boulevard Cinco de Mayo, en el barrio de Analco. Un desarrollo invasivo a contrapelo del sentir de la gente. Pero sobre todo de la legalidad institucional aplicable. Empezando por el artículo 26 de la Constitución y la Ley de Planeación y la legislación estatal. En todas se establece la participación social no sólo como garantía, sino como principio inobjetable para alcanzar resultados que impacten positivamente en el nivel de vida de las personas, y se cumplan a cabalidad los objetivos.

La ley dice que el Estado Mexicano está obligado a organizar una “planeación democrática del desarrollo”. Para lo cual se debe consultar a la gente para integrar los planes de desarrollo. Un principio que no se atiende en el fondo, sino en la superficie. Pues a las reuniones se convoca y hablan las burocracias regionales, muchas veces con acordeones previos.

Habría sido suficiente con una manta colgada con la información técnica oficial, un comunicado dirigido al vecindario; la presencia del secretario del ramo en la inauguración, el alcalde, de los diputados, local y federal; el regidor, el director de obra. Nadie. Silencio sepulcral. Tal vez porque en el fondo se ocultan intereses que no son los de la mayoría.

Chayo news

Muy peligroso el sainete levantado con el nombramiento de un nuevo poder Judicial de la Federación, en la que de nuevo se instrumentaliza el pasado prehispánico para legitimar medidas que lesionan los derechos y la dignidad de la población originaria y general. Nadie con dos dedos de frente aprueba lo realizado por el régimen de Morena; la finalidad no es el bienestar de la gente, sino meterle candados al control político, limitar al máximo las libertades individuales, y por esa vía no perder el mando del poder central para lo cual precisa de instrumentos de legitimación, y qué mejor que la población originaria, por la sensibilidad que representa en el resto de la población.

 

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