México se convirtió en un país receptor de migrantes sin contar con las instituciones a la altura de ese papel. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) opera con una ineficacia que no solo genera confusión: abre la puerta a la presencia de depredadores, a la proliferación de fraudes y a un vacío deliberado en el que miles de personas en movilidad quedan a merced de engaños.
Ya varios medios de comunicación han dado cuenta de la situación; sin embargo, resalta el trabajo de las reporteras Nadia Sanders y Wendy Selene Pérez, difundido en un medio nacional, cuya investigación documenta con rigor la situación del asilo en México.
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Entre febrero y julio de 2025 recorrieron oficinas de refugio en Tapachula, Monterrey y Naucalpan; presentaron diez solicitudes de transparencia y acceso a la información pública; y analizaron decenas de cuentas y cientos de contenidos en redes sociales. En cada sitio encontraron el mismo patrón: ausencia de información oficial y un ecosistema de desinformación que crece sin control.
El sondeo propio que realizaron muestra la magnitud del problema. En solo dos años, la exposición a engaños migratorios pasó de 30 a 50 por ciento. Y lo más alarmante: las personas que dijeron haber sido directamente afectadas aumentaron casi diez puntos, alcanzando un 27.2 por ciento. Se trata de un salto que no puede explicarse solo por el crecimiento migratorio, sino por la falta de respuesta institucional.
En el terreno, la ausencia del Estado es evidente. Filas de madrugada, venta de turnos, gestores que cobran por trámites gratuitos y abogados que ofrecen procesos a cambio de cientos de dólares se repiten en cada oficina de COMAR. Lo que debería ser un procedimiento claro y gratuito se ha convertido en un mercado paralelo tolerado por las autoridades.
La investigación también revela el papel de las redes sociales como nuevos canales de estafa. Un análisis de 169 publicaciones recopiladas entre 2024 y 2025 muestra cómo TikTok y Facebook concentran la mayor parte de la desinformación migratoria. Ahí se difunden falsas ofertas de trabajo, promesas irreales de visas y supuestos servicios legales. Las reporteras documentaron sesenta cuentas que, de manera sistemática, manipulan la desesperación migrante.
La ausencia de COMAR en TikTok es particularmente grave. Mientras en esa plataforma circulan cuentas anónimas que ofrecen “500 mil visas H2” o “nuevas formas legales de entrar a Estados Unidos”, la institución encargada de brindar información oficial mantiene un silencio absoluto. La desinformación prospera porque el Estado se ha retirado de los espacios donde los migrantes buscan respuestas.
El vacío informativo no es accidental. Como señalan especialistas entrevistados, la omisión en la política de refugio es funcional a los intereses de Estados Unidos, que busca reducir la llegada y permanencia de migrantes en la región. México, bajo el discurso del “humanismo”, reproduce esta lógica a través de la confusión, la dispersión y la falta de transparencia.
El contraste con el discurso oficial es evidente. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum suele hablar de los migrantes mexicanos en Estados Unidos como “héroes y heroínas”, apenas ha mencionado a los migrantes que llegan a México en busca de refugio. Según el análisis de Sheinbaum, en más de 300 conferencias de prensa, solo en contadas ocasiones pronunció términos como “migrantes en México” o “COMAR”.
La investigación de Sanders y Pérez confirma que este vacío discursivo se traduce en abandono institucional. Oficinas reubicadas en zonas periféricas y peligrosas, páginas web desactualizadas desde 2016, falta de orientación en el terreno y ausencia de materiales claros en redes sociales: cada omisión estatal se convierte en terreno fértil para la explotación.
Los testimonios recogidos dan cuenta de la situación. Mujeres y hombres que pagan 30 o 40 dólares por taxis innecesarios por miedo a perderse; migrantes obligados a comprar turnos bajo amenazas; personas que gastan cientos de dólares en despachos de abogados que ofrecen garantías imposibles.
Más que fallas, lo que muestra esta investigación es un patrón: la construcción deliberada de un sistema confuso.
México ya no es solo un país de tránsito: es un destino para miles de personas que buscan rehacer sus vidas. Pero mientras el Estado mexicano insista en desinformar, callar y delegar su responsabilidad, los migrantes seguirán expuestos a depredadores que se benefician de su necesidad. La investigación de estas reporteras no solo documenta un fenómeno: denuncia el abandono deliberado de una institución que no está a la altura del desafío histórico que enfrenta México.
La situación es tan grave, pero no sabemos cuántos migrantes en condición irregular hay actualmente en México.