El gobernador Armenta reprocha a los reporteros que no estén informando sobre lo reducción de la pobreza, y se enfoquen en otros temas relacionados con malos resultados. La petición a la prensa en términos llanos es que se actúe en consonancia con el relato oficial.
Es la vieja disputa entre gobernantes e informadores. Entre lo que se debe comunicar y lo que se debe callar. El conflicto por la percepción de los hechos. Los buenos y malos resultados tensionados por la orientación de la opinión pública, mediada por la intervención del periodista.
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La pelea entre transparencia y opacidad. El añejo conflicto por el acceso a la información. El periodista hipotéticamente revela la verdad y alumbra los rincones oscuros e impenetrables del poder, sea el poder que sea, político, económico, sexual; en contraparte el gobernante forcejea en su afán de controlar la narrativa, porque de ella depende su buena o mala reputación.
Cuando se gobierna en democracia, en este punto de disputa, se produce un destello de magia. De tratarse, claro, de gobernantes habilidosos y con visión de futuro: el de la corrección política. Porque de eso se trata: de corregir; sin la humildad de la corrección no hay mejora de nada, y se abre el abismo.
Por lo demás, y por principio, no se tendría por qué festinar que los gobernantes hagan su chamba, pues se trata de su deber supremo, para el que se postulan, prometen, y buscan la anuencia de la gente; al final de la jornada los buenos resultados es lo que termina por justificar y refrendar la anuencia del gobierno.
Apenas si hace falta recordarlo: los gobernantes están para arreglar lo que la gente descompone el día anterior. De no ser así, se vuelve figura onerosa y prescindible. Llegado a este punto de ilegitimidad la fuerza se impone a la razón, y se transita a formas de gobierno que nada tienen que ver con la civilidad.
Pero, aun así, e independientemente de la metodología, las preguntas y sus eventuales modificaciones en la ENIGH-2024 (Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares) y si el modelo es sustentable o no, de todos modos, le asiste la razón moral (no política) al gobernador Armenta en su reproche.
La reducción de la pobreza extrema no es poca cosa. Aunque en términos estrictos, y dicho por los propios ejecutivos de INEGI-ENIGH, el mérito no es de la política social del gobierno federal, sino de otros factores aledaños, en específico el ingreso derivado de la política salarial. Las transferencias, la informalidad, y (yo creo) la economía ilegal.
La contribución del factor transferencias (el eje de la política social de este gobierno) no llega al 20 %, no obstante, el tamaño de la erogación presupuestal. Lo que lleva a especular que la política social ha derivado por lo bajo en el soporte de la popularidad de Morena. Pero ese es otro tema. Veamos las cifras reportadas por ENIGH.
En 2018, el 7 % de la población vivía en pobreza extrema; en 2024 la cifra se ubica en 5.3 %, una reducción de 1.7 puntos porcentuales. Un millón 800 mil personas habrían salido de esa condición inicua a la que son condenados por un sistema político que no se ha movido en cinco siglos.
¿Quiénes son los pobres extremos? Los pobres extremos son los indios. La población originaria que sobrevive subyugada en la punta de los cerros y en los llamados cinturones de miseria en las ciudades.
En el caso de Puebla entidad, ¿qué municipio concentra la mayor población indígena, y por lo tanto concentra los índices más altos de pobreza y desigualdad? La ciudad capital. Paradójicamente no tiene ninguna acción o políticas focalizadas hacia ese grupo, que no sean las buenas intenciones de las metas transversales; los llamados a misa de los burócratas.
No recurriré a la definición oficial. Sencillamente se trata de personas y familias que se encuentren en esa condición inocua que, aun reuniendo todos los ingresos familiares, no les alcanza para comer a llenarse tres cedes al día. Niños y viejos, todas las noches, se tiran en el suelo con un hoyo en el estómago.
La información de la ENIGH está en el centro del debate, entre académicos, activistas de la SC y analistas de periódico. En general nadie desestima la reducción de la pobreza y la desigualdad, tampoco que el mayor porcentaje del ingreso se haya concentrado en los primeros deciles.
El temor es que el modelo que logró la magia de sacar de la pobreza extrema a 1.8 millones de individuos, es muy vulnerable sin crecimiento económico, y nada indica que puedan llegar inversiones. La reforma en el Poder Judicial no incentiva la inversión; la ahuyenta por la falta de seguridad jurídica.
Amén de que las escasas políticas contra la pobreza se caracterizan por su ineficacia técnica. En el pasado se contaba con el CONEVAL, que las evaluaba y emitía recomendaciones. Ahora ni siquiera se tiene la capacidad de organizar una reunión para festejar a los pueblos originarios en su día.
Se reciente, por lo demás, la falta de interlocutores de altura en el gobierno, fuera de Viridiana Ríos y Gerardo Esquivel nadie ha dicho nada digno crédito y de voltear a ver.
Chayo News
En términos estrictos, ayer martes arrancó la campaña de Morena por la presidencia municipal de la capital, con todo el aparato de gobierno. Es de suponer que el mal desempeño del alcalde José Chedraui, y el malestar provocado en la población, haya prendido los focos rojos en Casa Aguayo, y se tomó la decisión de arremangarse desde ahora, o Morena pierde la capital en el 2027. De hacerlo, se estaría abriendo la puerta del Estado a la oposición en el 2030. El problema es que la primera precandidata no emociona, salvo que la estrategia sea cambiar a mitad de río.