Siempre me ha gustado leer las columnas de escritores cuando en ellas te narran temas personales. Con ello además de conocer el estilo de su prosa también conozco a la persona. Haciendo uso de este gusto en esta columna relataré la experiencia de este 15 y 16 de agosto de 2025, cuando a mis 61 años regresé a la universidad para en forma presencial estudiar el Doctorado en Derecho.
Soy Contador Público y egrese de la Universidad del Valle de Puebla. Fui el primer titulado en Contaduría Pública de esa institución. También estudié la Licenciatura en Derecho en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Posteriormente me certifiqué hace treinta años como Contador Público por parte del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, certificado que mantengo vigente.
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Mi maestría es en Derecho Empresarial y Fiscal la hice en la Universidad Iberoamericana. A lo largo de cerca de cuarenta años me he dedicado a la Auditoría tanto en el sector público como privado. Tengo actividades adicionales como empresario, maestro universitario, periodista y tenía un pendiente en mi vida académica: estudiar el Doctorado en Derecho.
Por años decliné ese deseo al no encontrar la suficiente motivación para hacerlo o por no tener el tiempo para ello. En este 2025 decidí hacer un esfuerzo para regresar a la universidad como alumno debido a que, en mi actual actividad profesional, el lugar donde laboro está a solo unas calles de la Escuela Libre de Derecho de Puebla y los viernes en la tarde noche y los sábados por la mañana se abrió el doctorado que más me ilusiona cursar que es en Derecho. Más cerca, imposible.
El año pasado estuve en Boston, Massachusetts en los Estados Unidos para la graduación de su segunda maestría en la Universidad de Harvard de mi hijo el mayor Miguel Ángel y desde mi ingreso a su viejo campus y hasta la ceremonia, pude recorrer sus pasillos, salones y tuve la sensación de cargar energía académica en la que para mi es la mejor universidad del mundo, donde impartieron cátedra profesores con gran prestigio que han dejado un legado significativo en sus respectivos campos.
Algunos ejemplos notables incluyen a Joseph Schumpeter (economía), conocido por su teoría del desarrollo económico y la destrucción creativa; Samuel Huntington (ciencia política), autor de El choque de civilizaciones; y E.O. Wilson (Biología), reconocido por su trabajo en sociobiología y biodiversidad.
Abogados que han egresado de Harvard algunos de los más notables incluyen a Barack Obama, quien llegó a ser presidente de los Estados Unidos, y Laurence Tribe un reconocido profesor de derecho constitucional, Sonia Sotomayor jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos, la primera hispana en servir en el tribunal y el abogado con más prestigio ahora en Boston, David A. Hoffman. Dicen que Harvard no solo es la universidad más prestigiosa de Estados Unidos, sino también la más rica de ese país y del mundo.
Desde hace treinta años también soy catedrático universitario en programas de posgrado de universidades de la región y qué mejor forma de continuar haciéndolo en el futuro es con ese nivel de doctorado que tengo pendiente.
Elegí la Escuela Libre de Derecho de Puebla, debido a que su ideología académica es idéntica a la que yo profeso al pretender ser y formar “hombres libres y de buenas costumbres”.
Yo no sé qué ocurrirá en el futuro en mi trabajo como funcionario público; también ignoro lo que ocurrirá en mi actividad empresarial. Pero de algo sí estoy seguro en mi vida por venir: ¡Quiero seguir siendo periodista y quiero ser doctor en Derecho!
Mis compañeros son de la edad de mis hijos, y mis maestros son juristas con los que he coincidido en más de una vez en el ámbito profesional. Me sentí en casa en la Escuela Libre de Derecho de Puebla.
Apenas empezamos y disfrutaré los próximos dos años de asistir a clases.