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OPINIÓN

¿Bomba H o fuegos de artificio?

El caso de Hernán Bermúdez Requena, retiembla en su centro la tierra

David Córdova Tello

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM con maestría en Administración para la Seguridad y Defensa Nacional. Analista y consultor en seguridad, inteligencia y análisis político, especialista en análisis estratégico. Ha ocupado diversos cargos en instituciones como el CISEN, la Secretaría de Seguridad Pública y el INE.

Miércoles, Julio 30, 2025

El caso de Hernán Bermúdez Requena, alias “Comandante H”, continúa siendo el epicentro de la agenda nacional, pese a los múltiples e infructuosos intentos por desviar la atención pública mediante cortinas de humo, cajas chinas y distractores de diversa índole.

En el improbable escenario de que Bermúdez Requena sea asegurado, el asunto podría convertirse en una auténtica Bomba H para el gobierno y la 4T, con capacidad para afectar su sistema nervioso central. Que el senador Adán Augusto figure en el corazón de la indagatoria por presuntos vínculos con el narcotráfico y otros delitos inevitablemente salpicaría a AMLO, poniendo en tela de juicio su tan cacareado legado.

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A pesar de los intentos de la presidenta Sheinbaum por contener el escándalo y circunscribirlo exclusivamente al “Comandante H”, no hay día que pase sin que se ventilen los añejos nexos y los alcances criminales que el líder de La Barredora y su círculo familiar habrían tejido con Adán Augusto y sus allegados. El entramado delictivo y de impunidad no se limita al territorio tabasqueño; se extiende a Chiapas, al Tren Maya y, para sorpresa de nadie, llega hasta Miami.

La aparición, intencional o espontánea (hay quienes dicen promovida desde Palacio Nacional), de una variedad de distractores confirma que la estrategia gubernamental apunta a diluir el caso Comandante H–Adán Augusto y reducirlo a un simple espectáculo de fuegos artificiales.

Los distractores

Entre los intentos más lamentables de manejo de crisis y comunicación —cortesía del reputado mercadólogo político Sergio Gutiérrez Luna, legislador y esposo de “dato protegido”— destaca su brillante idea de salir públicamente a defender a su consorte. Lo hizo, claro, minimizando la capacidad de defenderse a sí misma, menospreciándola y discriminándola, cometiendo así, irónicamente, violencia política en razón de género… contra “dato protegido” y cónyuge. Tal como lo evidenció el periodista Luis Cárdenas en una entrevista con el propio diputado.

Inadvertidamente —como algunas feministas que, cual árbitros de la FEMEXFUT, prefirieron voltear hacia el otro lado de la portería y lanzarse contra El Chicharito Hernández, quien se puso de pechito—, Gutiérrez Luna intentó detener la paliza mediática a su esposa con argumentos leguleyos que rayaron en lo inverosímil.

La transmisión diaria de las disculpas públicas de Karla Estrella —cuando aún no se cumplían ni 45 minutos del partido de su vía crucis de treinta días— se ha convertido en una catastrófica goliza. Tanto así, que el legislador pidió terminar el encuentro a medio tiempo y tiró al Rey en el tablero, a escasos movimientos.

Conviene recordar el escándalo del 9 de noviembre de 2014 —por conflicto de interés— sobre la Casa Blanca del entonces presidente Peña Nieto. Su esposa, Angélica Rivera, “La Gaviota”, salió ante la opinión pública a encarar las acusaciones. Lo notable fue que la mismísima primera dama asumió su defensa y no se refugió detrás del poder de su cónyuge. El desenlace: no pasó nada, y Carmen Aristegui terminó fuera de su empresa por haber destapado la cloaca.

Desde una lógica básica de manejo de crisis, lo sensato sería que ahora “dato protegido” asuma el micrófono y salga en defensa de su apaleado marido —más magullado que el linchado Chicharito—, demostrando su capacidad política y rescatando al legislador, que entre más se mueve, más se hunde... y de paso la arrastra a ella también.

Otro gran distractor —¿auspiciado desde Palacio Nacional?— ha sido la serie de viajes internacionales de ciertos personeros morenistas: Ricardo Monreal, Mario Delgado, la familia Yunes, Cuauhtémoc Blanco, Daniel Asaf y Andy López, entre otros. Todos ellos, en un acto de rebeldía despreciaron las bondades del AIFA, del Tren Maya y de los encantos nacionales, para lanzarse a la decadente y colonialista Europa y al lejano Japón. Eso sí, evitando escala alguna en territorio trumpiano, por aquello de las malditas dudas, que los remite al general Cienfuegos.

Curiosamente, todos han declarado con vehemencia que estos viajes fueron financiados con sus propios recursos, ahorrados tras décadas de extenuante trabajo, como diría Noroña. ¿Acaso cabría la posibilidad de que fuera de otro modo? ¿No es un exceso de pudor esta aclaración, en un país donde la corrupción fue erradicada desde el sexenio pasado con pañuelito blanco? ¿Algún malpensado —que siempre los hay— creyó que viajaron con recursos públicos?

Particularmente llamativo es el caso de Andy López, quien, sin cargar las bolsas de Prada —para no comprometerse—, dejó esa tarea mundana y penosa a una mujer que lo acompañaba en las calles del distrito de Aoyama, en Tokio. Eso sí, al volver a México-Tenochtitlán, se espera que declare ante el SAT los impuestos correspondientes por sus lujosas adquisiciones, ¿será?

Resulta, cuando menos, incomprensible que se embarquen en semejantes compras, que bien podrían realizarse en México y así evitar empacar, cargar y declarar al llegar al AICM. Pero claro, lo importante no es la compra, sino presumir que se hizo en Tokio y no en las plazas tenochcas de Antara o Artz, para evitar el estigma del mal gusto. Por cierto, ni una sola foto en museos, sitios históricos o de ciencia, mucho menos de arte. Solo manjares opíparos, lujos y privilegios dignos de una aristocracia plebeya y alejada del pueblo, como describiría Torton Wilder.

Estas cortinas de humo, aunque buscan desviar la conversación nacional del caso Bermúdez Requena, revelan una clase política morenista profundamente hipócrita, cínica y éticamente erosionada. Los reiterados llamados a misa de la presidenta Sheinbaum han sido olímpicamente ignorados, solo para dejar claro quién manda aquí.

Lo cierto es que esta Bomba H contiene más uranio enriquecido —indebidamente— que las plantas nucleares iraníes de Isfahán, Natanz y Fordo, juntas.

 

Posdata. Como la idea es superarse cada día, Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, decidió unirse al espectáculo bochornoso recordándonos, con una dosis admirable de sutileza y humanismo, que “nos guste o no nos guste”, la maestra Irma Hernández murió de un infarto. Para ella, la prensa sensacionalista y los de siempre, solo buscan hacerla quedar mal y pasar vergüenza.

Pobre Ozzy Osbourne, debe estar retorciéndose al ver que Nahle quiere arrebatarle el título de Prince of Darkness, sin respeto al reciente homenaje legislativo.

 

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