En diciembre de 2013, el gobierno panista de Rafael Moreno Valle entregó el control del agua en la zona metropolitana de Puebla a una empresa privada constituida apenas pocos días antes del fallo licitatorio. Concesiones Integrales S.A. de C.V., conocida popularmente como “Agua de Puebla”, obtuvo una concesión por treinta años que hoy parece blindada contra cualquier intento de revocación.
Más de una década después, los resultados son evidentes: la privatización del agua en Puebla se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del país, y además protegida por un aparato gubernamental que funciona como su departamento de seguridad. "De 2022 a 2024, la empresa Concesiones Integrales pagó 6.13 millones de pesos por derechos para la extracción de agua en cuatro pozos del municipio de Nealtican, y en contraste recaudó 234.67 millones de pesos durante el mismo periodo". [1]
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La expoliación es brutal, se extrae agua pagando prácticamente nada, se privilegia a las empresas y fraccionamientos de lujo en su distribución y se vende muy cara, con un servicio pésimo y un trato humillante para los habitantes de las zonas pobres de la ciudad.
La protección gubernamental alcanza extremos dramáticos. La detención de Renato Romero, activista por el agua, tras una denuncia corporativa tramitada con celeridad, es un ejemplo claro. Organizaciones sociales interpretan que "el arresto sería un mensaje intimidatorio del gobierno de Alejandro Armenta para beneficiar a la empresa Agua de Puebla, vinculada a la familia Hank Rhon". [2] Esta práctica judicial veloz es típica cuando el Estado defiende intereses empresariales y contrasta con el abandono y la desprotección que padecen los ciudadanos ante los abusos de Agua de Puebla.
La pregunta sobre quién gobierna realmente parece obvia. Desde el sentido común la respuesta sería que es el gobernador, el alcalde, o el Congreso local. Sin embargo, la impunidad con que se expolian los recursos hídricos y la protección gorilesca que el Estado proporciona a Agua de Puebla, revela algo diferente.
Miguel Barbosa prometió acabar con la concesión; no lo hizo. Claudia Rivera, como presidenta municipal, dijo que buscaría terminar con esa concesión y tampoco hizo mucho, Alejandro Armenta, en su momento, declaró: "Si jurídica y económicamente no representa un daño económico a Puebla, vamos a echar abajo la concesión leonina, ineficiente, de Agua de Puebla, porque fue el robo más grande que le han hecho a Puebla..."[3], y ahora parece que nunca lo hubiera dicho. ¿No será que el poder económico de la empresa es avasallador?
Concesiones Integrales constituye en los hechos un gobierno paralelo al oficial. Mientras los funcionarios electos deben someterse a calendarios electorales, presiones mediáticas y quejas ciudadanas, la concesionaria opera con toda libertad.
Cobra por servicios inexistentes (tratamiento de aguas residuales), ejecuta obras innecesarias que colapsan la ciudad, y cuando alguien protesta, cuenta con jueces y policías que actúan por consigna y expeditamente, capital privado ejerciendo funciones públicas con total impunidad.
Los números lo comprueban. La empresa es señalada por "falta de inversión en infraestructura, obras mal ejecutadas y una aparente negligencia al atender fugas de agua" [4], pero mantiene intacta su rentabilidad. Los ciudadanos protestan y algunos medios critican, pero la protesta y la crítica son criminalizadas y no han logrado modificar en nada el actuar de la empresa, la voluntad política de aquellos que como gobernantes más bien parecen gerentes, no está del lado de la sociedad a la que dicen servir.
Al parecer sólo la denuncia masiva, tanto pública como judicial, y una gran movilización social, que no vendrá desde los partidos, lograrán revertir la infame concesión de “Agua de Puebla”.
Referencias
1. Núñez, Efraín. "Agua de Puebla recauda 4,000% más de lo pagado por concesión". La Jornada, 5 de enero de 2025.
2. "Activistas acusan intimidación del gobierno de Puebla tras detención de Renato Romero, defensor del agua en la región de Cholula". El Imparcial, 4 de julio de 2025.
3. "Puebla, el oscuro negocio del agua". El Imparcial, 3 de julio de 2025.
4. "Agua de Puebla, mal y de malas entre quejas, irregularidades y destituciones". Imagen Poblana, 20 de diciembre de 2024.