Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Todo lo demás es puro trámite

La vida, créanme, no necesita mucho para ser maravillosa. ¡Gracias 4 de julio!

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Julio 4, 2025

Hace ocho años para ser exactos, celebré con mi hijo que terminó su maestría con honores en una universidad de prestigio en el país vecino. Fueron días de festejo y felicidad, así como cambios torales, ya que tenía que mudarse a 300 kilómetros de distancia al norte, debido a haber sido contratado por una firma de prestigio y eso nos tomaría siete días de viaje.

Deshicimos el departamento para meter parte en el coche -que él manejaría por carretera y yo de copiloto-, y el resto de los enseres en un camión de mudanzas que se tomaría su tiempo en llegar. Teníamos dos gatos inseparables que se había llevado de México: Mu, hembra mestiza muy tranquila y Tao, macho siamés de raza pura, muy inquieto. Debíamos llevarlos en transportadoras y, para mantenerlos tranquilos, compramos un catnip 100% puro de yerbas naturales para que, sobre todo el Tao, guardara compostura durante el largo viaje durante nuestra estancia en los diferentes hoteles.

Más artículos del autor

Yo no sabía cómo administrarles el catnip por lo que mi hijo se acomidió a dárselo a la Mu mientras yo la detenía y, a primeras de cambios, quedó noqueada. Mi hijo se alteró pensando que la había matado, yo la abracé para palpar el latido de su corazón, y nos tranquilizamos al comprobar que estaba bien. Al Tao el catnip no le hizo el menor efecto y así, la familia completa, emprendimos el inicio del viaje.

Durante nuestra estancia donde los hoteles no eran pet-friendly, metimos a los gatos con la destreza de una operación secreta: un felino en el abrigo, otra en una mochila, y nosotros cruzando el lobby con cara de: “¿Gatos?, ¿cuáles gatos?” con imperceptibles risas mustias pero sinceras.

Esto viene a cuento debido a que, precisamente, un 4 de julio, celebración de la Independencia de Estados Unidos, llegamos a Montana, la última parada del  largo y sinuoso trayecto, donde en el parque central todo estaba preparado para un espectacular festejo del Día de su Independencia con fuegos artificiales, comida y aguas de sabores gratis y un teatro estudiantil donde niños y jóvenes representaron la historia de la celebración.

Un día después llegamos al edificio de departamentos donde mi hijo rentó. Compramos un colchón inflable que se desinflaba cada madrugada cuando despertábamos a ras del suelo.

De lo más chispeante de ese viaje fue cuando ya habíamos bajado todo lo del coche, gatos incluidos, y nos dio hambre. Fuimos a comprar víveres, los preparamos y a la hora de comer, le serví a mi hijo que estaba sentado en un banquito plegable que habíamos traído. Le serví, puse el tenedor y, -paciente y amable como es-, esperó afanoso a que yo me sirviera, me sentara y comiera con él.

Estaba de pie junto a él, cuando volteó su mirada hacia mí y con dulzura, extrañado me preguntó: “¿Te vas a sentar a comer conmigo?” Exploté en un ataque de risa que se afianzó sin dejarme hablar: él se desconcertó, y después de un buen rato, entre carcajadas le dije: “¡Es que nada más tenemos ese banquito, un plato y un tenedor, uno sólo; tengo que esperar a que termines tú para comer yo!”

Compartíamos todo: comida, cama, espacio, silencios… hasta las croquetas y si hacía falta, el catnip... No teníamos lujos, pero disfrutábamos lo que escasea en los climas cómodos: libertad, complicidad y carcajadas con eco. Dormíamos apretados, sí, pero no nos faltaba nada. Porque cuando hay ternura, hasta el piso más duro se vuelve colchón de cielo.

La vida, créanme, no necesita mucho para ser maravillosa. A veces, basta con un colchón inflable, dos gatos, un hijo que te aguanta todas las locuras, como tú a él, y una risa que no cabe en la maleta.

Todo lo demás… es puro trámite.

Este es uno de mis mejores recuerdos de todas y cada una de las aventuras que hemos vivido juntos mi hijo y yo. ¡Gracias 4 de julio!

alefonse@hotmail.com

Vistas: 569
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs