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OPINIÓN

Calificación sin información en la BUAP

Las impugnaciones fueron “resueltas” a pesar de francas irregularidades en Filosofía y Letras

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Junio 3, 2025

Es increíble que el Consejo Universitario haya aprobado por unanimidad un “informe” sobre las elecciones de consejeros universitarios de toda la universidad sin saber el resultado de las votaciones y los nombres de las y los docentes y estudiantes que tuvieron la preferencia de su electorado.

Todo el proceso electoral se caracterizó por la falta de información y de transparencia, especialmente en el caso de las votaciones electrónicas porque, además, ¿por qué se inventaron una “encuesta” para sacar dos convocatorias, iguales en todo, menos en la modalidad de la votación? Si el proceso era único, sujeto a las mismas normas, ¿por qué no se garantizaron las mismas condiciones de votación tanto para las candidaturas como para los votantes? Esto marcó una profunda desigualdad en el proceso que debió ser presencial en todas sus etapas.

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Sin embargo, esta desigualdad no fue lo único que generó el proceso electoral sino también la imposibilidad de contar con la información indispensable para que docentes, estudiantes y administrativos tuvieran la oportunidad de organizarse y participar, dado que el proceso inició y concluyó en tan sólo 20 días naturales, incluidas todas las suspensiones propias del mes de mayo.

No obstante, el interés de los universitarios se mostró en el número de candidaturas a las cinco direcciones de unidad académica, no hubo una sola candidatura única, y en el número de fórmulas estudiantiles registradas.

Según la secretaría general del consejo universitario se registraron 107 fórmulas de académicos. Como cada unidad académica cuenta con dos representantes magisteriales, esto significa que hubo 88 fórmulas y 19 más, o sea, una fórmula más en menos de la mitad de las 44 unidades académicas.

El caso estudiantil fue muy distinto. Se registraron 192 fórmulas, o sea 88 más 88 más 16. Esto significa que en promedio hubo más de cuatro fórmulas en cada unidad académica de las que saldrían los dos representantes estudiantiles.

En el caso del personal administrativo sí hubo fórmulas únicas, las tres que les corresponden.

En cuanto a las impugnaciones, los docentes presentaron 48 y los estudiantes 155, más del triple. También hubo 14 impugnaciones fuera de tiempo y no sustentadas, según la secretaría general, encargada de resolverlas.

Otro dato proporcionado en el “informe” fue el número de votantes, 50347, equivalente al 40% del padrón. Es singular que en lugar de dar la información correspondiente a la votación sectorial, pues es así cómo se elige a los representantes, se dé como si la votación fuera universal. Los universitarios tienen derecho a saber qué porcentaje de docentes, de estudiantes y de administrativos(as) votó en cada unidad académica y, por supuesto, por quiénes votaron.

A pesar de la desinformación, el consejo universitario calificó de legal y válido el proceso electoral.

Y justo en esta desinformación se ocultan irregularidades que invalidarían cualquier elección en la que se presentaran. Es el caso de la Facultad de Filosofía y Letras.

Se ha impugnado la candidatura de una fórmula estudiantil porque el propietario es militante de un partido político, lo cual contraviene una de las bases de la convocatoria. Podemos o no estar de acuerdo con este requisito, pero no hay duda alguna respecto a que era una de las bases de la convocatoria correspondiente.

El impugnado afirma haberse desafiliado, aunque siga apareciendo en el padrón de esta organización.

Pero lo más increíble de esta elección estudiantil es que el padrón electoral esté conformado con estudiantes que no pertenecen a la Facultad de Filosofía y Letras sino a programas de una dependencia administrativa que es la Universidad para Adultos. Se trata de alumnos inscritos en los programas de Licenciatura en Gestión de la Información y Licenciatura en Humanidades. Esta información procede de un Comunicado emitido por Brayan Alexis Galicia Hernández, Consejero Universitario 2025-2027/FFyL mediante el documento Of 01/2025.

Esto es increíble porque lo único que te da el derecho a votar por un representante es que estés adscrito a la unidad académica correspondiente. Las razones son obvias, los requisitos de ingreso son los mismos para todas aquellas personas que ingresan en esa unidad académica, lo que no es el caso para las personas que ingresan a la Universidad para Adultos que, en tanto unidad administrativa y no académica, no persigue los mismos objetivos que una unidad académica.

Es importante enfatizar que la adscripción a la unidad académica es del alumno(a), de la persona inscrita en esa unidad académica, y que no existe la figura de “adscripción de programas”, supuesta forma de justificar la integración al padrón electoral estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras de alumnos provenientes de los programas, así llamados, ofrecidos en la Universidad para Adultos, una unidad administrativa creada como tal y sin atender a los criterios a tomarse en cuenta para crear una unidad académica, tal y como lo establece el Estatuto Orgánico vigente en su artículo 27.

También el artículo 28 del propio Estatuto deja en claro que no hay tal cosa como “programas adscritos a una facultad”. “Las escuelas podrán constituirse por colegios y departamentos; las facultades, por colegios, centros y departamentos y los institutos, por centros y departamentos.”

Efectivamente, la Facultad de Filosofía y Letras está constituida por cinco colegios: Filosofía, Historia, Lingüística y Literatura Hispánica, Antropología Social y Procesos Educativos. Cada colegio tiene tanto representantes estudiantiles como magisteriales ante el Consejo de Unidad Académica y, entre ellos, no hay ningún consejero que represente a estos “programas adscritos”.

En suma, si el padrón electoral estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras incluyó al estudiantado de la Universidad para Adultos, la votación llevada a cabo ni es legal ni es válida y el proceso debe reponerse, esto es, la votación debe repetirse subsanando las irregularidades, esto es, generando un padrón estudiantil que realmente integre solamente a las y los alumnos inscritos en la Facultad de Filosofía y Letras.

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