Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Una fiesta democrática en el ICSyH de la BUAP

La pluralidad de opciones y la presencialidad del voto legitiman los resultados electorales

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Mayo 27, 2025

Ayer seguimos con especial atención el desarrollo de la jornada electoral en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, donde no sólo se elegirían sus representantes ante el Consejo Universitario sino también su dirección.

El ambiente era el de los viejos tiempos: saludos corteses entre quienes apoyaban distintas candidaturas y la espera expectante hasta el escrutinio de los votos.

Más artículos del autor

Cómo no se iban a revivir aquellos tiempos si la votación fue presencial, como en otras 25 unidades académicas más, y no electrónica, como en el resto de las otras 18 que supuestamente prefirieron esta segunda modalidad.

Digo que la jornada electoral en el ICSyH fue una fiesta democrática porque votó el 100% del personal administrativo, el 99% del personal académico y el 52% del alumnado eligiendo al candidato de su preferencia, pues contendieron por la dirección la doctora Elizabeth Buenabad y el doctor Giuseppe Lo Brutto.

El porcentaje de votación entre el estudiantado nos indica varias cosas. La primera, que sí había opciones, que no había “candidatura única” fabricada por autoridades y funcionarios para su comodidad y control. La segunda, que a pesar de la calculada brevedad de la campaña electoral, los candidatos trabajaron intensamente para conseguir la preferencia de los distintos sectores representados ante el Consejo de Unidad. La tercera, y definitivamente la más importante, que el voto era presencial y, en consecuencia, generó la confianza de la comunidad en los resultados de la elección.

La contienda fue muy reñida, si atendemos al escrutinio llevado a efecto inmediatamente después del cierre de las casillas.

En el Instituto, el Consejo de Unidad se integra por 5 votos magisteriales, 5 votos estudiantiles y un voto del personal administrativo, en total, 11 votos electorales. La doctora Buenabad obtuvo 4, dos estudiantiles y dos magisteriales. El doctor Lo Brutto obtuvo 6, dos estudiantiles, tres magisteriales y uno del personal administrativo. Este empate entre el estudiantado se evidenció en el sector estudiantil del Posgrado en Ciencias del Lenguaje que emitió el mismo número de votos para ambas candidaturas y, por lo tanto, no se sumó a ninguna de las dos.

Si lo ponemos en términos porcentuales el doctor Lo Brutto obtuvo el 60% del sector magisterial y la doctora Buenabad el 40%. El doctor Lo Brutto obtuvo el 50% del sector estudiantil y la doctora Buenabad también. Y finalmente el doctor Lo Brutto obtuvo el 100% del sector no académico.

Este 27 de mayo el Consejo de Unidad califica las elecciones y en los próximos días nombrará al doctor Giuseppe Lo Brutto como director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” por otros cuatro años, pues el doctor se reeligió.

Estos resultados sin duda legitiman su nombramiento y a la vez le señalan claramente que el ejercicio de su cargo debe atender, en el marco del respeto a la pluralidad, a las necesidades y demandas de cada uno de los integrantes de su comunidad.

Me parece que la jornada electoral llevada a efecto en el ICSyH ilustra muy bien lo que se ha perdido en la universidad por la imposición del voto electrónico, un instrumento que escapa totalmente al control de los votantes y que debe desaparecer como una opción de votación. No hay ninguna razón para que persista esa “modalidad” como le llaman, puesto que el ejercicio del derecho al voto se coarta cuando éste no es presencial.

De hecho, hay que recuperar la presencialidad en todo el proceso electoral, desde su inicio hasta el fin. Devolver por ejemplo al registro de las candidaturas el ritual de su presentación mediante la semblanza académica, política e ideológica de quien aspira al cargo, en boca de un reconocido(a) universitario que públicamente apoya esa aspiración. Devolver a la campaña el trato humano y el intercambio cara a cara de opiniones y argumentos. Devolver al habla, a la oralidad la fuerza del contexto en el que se emite y que permite apreciar las dotes de liderazgo propias de quien aspira a dirigir. Devolver en fin a la comunidad universitaria la corporeidad de su aprendizaje y actuar políticos.

Como lo hemos señalado, de la jornada electoral se hace una fiesta porque es el momento culminante del trabajo político, la definición de las autoridades personales y colegiadas, depositarias de la confianza académica e ideológica del electorado.

No tenemos que ir muy lejos para establecer la diferencia con el “ambiente electoral” de las unidades académicas en las que la votación fue electrónica. En las dos unidades académicas de las cinco que elegían su dirección “se cayó el sistema”. Me refiero a la Facultad de Comunicación y a la Facultad de Artes Plásticas. En las otras tres el voto fue presencial.

Y no fueron las únicas, también en la Facultad de Administración los estudiantes denunciaron la imposibilidad de votar ¡o la de votar muchas veces! Dados estos “desperfectos” les avisaron que volvieran a votar. Obviamente el voto electrónico es todo menos confiable e insistir en imponerlo sólo genera la sospecha de la manipulación de los resultados electorales.

Tampoco podemos obviar que en los lugares de la votación presencial, los votantes no contaron con un lugar que les garantizara la secrecía de su voto. No sólo no tenían un lugar para cruzar su boleta como quisieran sino que además estaban las cámaras de seguridad, que a la hora de la votación son cámaras de vigilancia y de delación.

Hoy se califican también las elecciones de los representantes ante el Consejo Universitario y tendremos la información de lo ocurrido en el resto de la universidad, pero sin duda el movimiento estudiantil vigente y el voto presencial promovieron una mayor participación que se reflejó en el registro de muchas fórmulas en las distintas unidades académicas. Obviamente la maquinaria aceitada del poder central no deja de operar, pero la mayor participación de universitarias y universitarios limita su actuar.

Habrá nuevas voces en el máximo órgano de gobierno universitario respaldadas por sus representados(as) y esas voces transformarán para beneficio de todas y todos las prácticas políticas dentro de la universidad.

Vistas: 1603
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs