Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El sentido político del papa León XIV

El resultado del cónclave pone a El Vaticano en el centro de la política mundial

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.

Lunes, Mayo 12, 2025

La decisión del cónclave realizado el pasado jueves 8 de mayo, en el que se eligió al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, como sucesor del papa Francisco, fue eminentemente política. Y así lo han interpretado muchos analistas internacionales y conocedores de los entretelones en El Vaticano.

Por supuesto, también habrá una interpretación de carácter religioso. Pero El Vaticano siempre ha jugado un doble papel: el liderazgo mundial de una forma particular de cristianismo (no olvidemos que hay muchos más como el protestantismo y el cristianismo ortodoxo en todas sus variantes); y el protagonismo internacional de un Estado libre y soberano ubicado en el corazón de Roma.

Más artículos del autor

Con base en esa última perspectiva, el análisis político que se ha hecho de la elección del cardenal Prevost, sugiere un claro posicionamiento pacifista y mediador de El Vaticano en una era de radicalización de las posturas conservadoras, autoritarias, antidemocráticas, racistas y agresivas en el mundo, que van desde Moscú, Buenos Aires y Budapest hasta Washington y Tel-Aviv. Estos son los argumentos más relevantes para sostener dicha opinión.

En primer lugar, se trata de un papa estadounidense. Y en Estados Unidos han pasado dos cosas muy importantes para justificar la elección de Prevost. Número uno, los terribles escándalos de pederastia en la iglesia católica estadounidense. No olvidemos el impacto de la película “En Primera Plana” (Spootligth) que ganó el Óscar en el 2015 y que trataba la historia de las investigaciones que realizó el diario Boston Globe sobre los abusos sexuales a menores cometidos impunemente por la iglesia católica de Massachusetts. El daño perpetrado a la iglesia fue muy profundo.  Tres años después, Theodore McCarrick, de 88 años, exarzobispo de Washington, fue suspendido por El Vaticano de sus deberes públicos debido a escándalos de abuso sexual. Sin duda, la elección de Prevost es un guiño de El Vaticano moderado y progresista para salvar la imagen del catolicismo en Estados Unidos.

Y llega en un momento muy oportuno para renacer de sus cenizas. Este es el segundo argumento: el papa León XIV será, indudablemente, un parapeto contra las políticas desquiciadas de Donald Trump. En efecto, Prevost ha sido un crítico muy contundente contra el presidente de los Estados Unidos en lo que se refiere a sus políticas antimigrantes. Steve Bannon, exasesor de Trump, no dudó en calificar a Prevost como un cardenal marxista y woke (es decir, defensor de posturas progresistas). La nación MAGA que votó por Trump y que lo defiende incondicionalmente, considera a León XIV como un enemigo. Y no se trata de una exageración. Así lo han dicho en redes sociales desde el jueves pasado.

Un tercer argumento sobre el sentido político de la elección del cardenal Prevost como papa tiene que ver con su historia de vida en Perú y su perfil amable, solidario, humanista y cordial que le hacen tener una figura parecida en lo afable a Francisco. Prevost es un hombre normal que disfruta del beisbol y del futbol, como cualquier persona común en el mundo. Esto, sin duda, atraerá a más jóvenes que podrán sentirse identificados con una figura política, de altísimo nivel, pero con una vida sencilla.  También, para los católicos en América Latina y en África, su imagen fue muy bien recibida y su personalidad altamente elogiada.

Un cuarto argumento sostiene que, el mensaje que dio Prevost después del cónclave, ante una multitud reunida en la Plaza de San Pedro, fue contundente. Habló de paz, de amor, de unidad. Y lo hizo en latín, en italiano y en español. No habló en inglés, su lengua madre. Eso provocó la furia de los periodistas conservadores de Estados Unidos. Pero, a la vez, marcó lo que muy seguramente será la tendencia de su papado: El mundo primero, no America First.

Vistas: 479
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs