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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Temporada de brujas

Salem sufrió juicios de brujería que terminaron en ahorcamientos sin pruebas

Nelson Loranca y Campos

Licenciado en Derecho por la IBERO Puebla, maestro en Derecho (USAM) y doctor en Derecho en Ciencias Penales y Juicios Orales (USA). Magistrado Federal por el 28 Circuito. Es académico y columnista.

Jueves, Mayo 1, 2025

A la hechicera no dejarás que viva.
Éxodo 22:18

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.
Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

Deuteronomio 18: 10-12

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La brujería era una creencia colectiva en los territorios de las Trece Colonias inglesas alrededor del siglo XVII; una verdad consensual que era parte de la existencia de los puritanos, como la luna, la montaña o las estrellas. Estas sociedades creían firmemente que las brujas deambulaban en las aldeas lanzando maldiciones y exigiendo tributos.

Dentro del ámbito del derecho consuetudinario, la brujería era recogida como un delito y también un pecado penado con la muerte; por ejemplo, si una persona no podía recitar de manera clara un padre nuestro se le acusaba de brujería.

Un simple murmullo, una afirmación cargada de malicia o la difamación de un acusador bastaban para desencadenar una verdadera tormenta.

Corría el mes de octubre de 1692, en la región de la Bahía de Massachusetts, específicamente en la aldea de Salem, una oleada de histeria, que se desató por las acusaciones de un par de jovencitas, llevó a diecinueve personas a la horca, y otras tantas murieron en la cárcel, víctimas de las malas condiciones y de la tortura.

Con el paso de los meses, la comunidad empezó a cuestionar la veracidad de las acusaciones y, al reconocer la injusticia cometida, los procesos se suspendieron y muchos prisioneros fueron finalmente liberados.

Las acusaciones de brujería en la aldea de Salem, Massachusetts, han sido objeto de numerosos estudios. Algunos trabajos destacan el impacto de la transición de una sociedad feudal a un modo de producción capitalista, lo cual representaba un peligro para la tradición puritana al gestarse de forma latente una progresiva secularización social. Para restablecer la autoridad religiosa, el clero puritano optó por “cazar brujas”.

Imagen generada con el mensaje "Juicio por cacería de brujas en Salem Massachusetts" por Sora 2025

Otros estudios indican que en Salem, había brotado el fuego de San Antonio, como se le conoce al ergotismo, enfermedad que se produce por la intoxicación del cornezuelo, un hongo que crece en el centeno, y cuyos efectos se asimilan al LSD, produciendo alucinaciones y algunos tipos de parálisis, síntomas que presentaban las niñas de Salem.

Lo cierto es que, con independencia del origen del caos desatado, por lo que hace al sistema procesal aplicado a las acusadas, se observaron multitud de irregularidades, los jueces aprobaron tanto pruebas circunstanciales como pruebas “espectrales” que desembocaron en la muerte y cautividad de un grupo de personas cuya inocencia sigue siendo reivindicada hasta el día de hoy.

Este vergonzoso capítulo de la historia, nos enseña que no es preciso atribuir a las fuerzas demoníacas toda manifestación de maldad.

 

 

 

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