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OPINIÓN

Repensando el crecimiento económico desde el feminismo

La distribución de los cuidados, clave para entender la participación de las mujeres en la economía

Stefania Tapia Marchina

Doctora en Estudios del Desarrollo Global, es  especialista en temas de género, desigualdades, economía y políticas públicas. Además de académica, es consultora para organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta con amplia experiencia en el diseño e implementación de programas sociales.

Miércoles, Abril 23, 2025

En los últimos años, varios estudios de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han destacado la importancia de incrementar la participación de las mujeres en el mercado laboral para impulsar el crecimiento económico.

Según el FMI, aumentar la participación femenina podría tener un impacto positivo en el crecimiento económico global (1), de manera similar, la OCDE proyecta que la eliminación de las brechas de participación entre hombres y mujeres podría aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en un 3.9% para 2060 (2).

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Estas aproximaciones analizan el fenómeno de manera superficial al ignorar un eje fundamental para facilitar que más mujeres tengan la oportunidad de elegir trabajar de manera remunerada: la distribución del trabajo doméstico y de cuidado en los hogares. Todas las personas tenemos las mismas 24 horas al día, mientras las mujeres sigan dedicando una parte importante de su tiempo a cuidar de otras personas y de sus hogares, no será posible proyectar un aumento importante en la participación laboral femenina.

Si bien a partir de los años ochenta hubo un incremento importante en la cantidad de mujeres en los mercados laborales derivado de los avances del movimiento feminista que lograron prácticamente eliminar las barreras legales al acceso de las mujeres al trabajo, este indicador se ha mantenido estancado desde 2005.

Este fenómeno ha sido estudiado por la economía feminista, encontrando que la principal barrera para aumentar la participación laboral de las mujeres es la carga desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados, aunado a las barreras religiosas y culturales que han persistido en el tiempo. Aún así, los cuidados siguen estando altamente invisibilizados y muy poco valorados.

El impacto del trabajo de cuidados en la economía global

A nivel global, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado contribuye enormemente a la economía, aunque este valor no se refleja en los datos macroeconómicos convencionales. Según un informe del FMI, si se valorara económicamente, el trabajo doméstico realizado por mujeres representaría aproximadamente el 16 por ciento del Producto Interno Bruto mundial (3).

Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU Mujeres) ha resaltado que las mujeres dedican, alrededor de tres veces más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado de cuidados, un promedio diario de 2.8 horas más que los hombres, lo que equivale aproximadamente 19.6 horas adicionales por semana (4).

Esta disparidad no solo perpetúa desigualdades de género, sino que también afecta el desarrollo económico, ya que impide que las mujeres tengan el tiempo y los recursos para acceder a oportunidades laborales formales y bien remuneradas. Además, los cuidados son indispensables para la vida humana, siendo particularmente intensivos en la infancia, la enfermedad y la vejez. Mientras no se libere tiempo de las mujeres a través de políticas públicas enfocadas en los cuidados no se puede esperar que incremente su participación en el mercado laboral y crezca la economía derivada de ello.

Redistribuir los cuidados, un paso necesario

La redistribución del trabajo de cuidados es esencial para alcanzar la igualdad de género y potenciar la autonomía de las mujeres en general, habilitando nuevas oportunidades para tomar decisiones sobre su tiempo y sus vidas. Esto a su vez por supuesto que tendría un impacto positivo en el crecimiento económico, pero sobre todo en construir desarrollo económico y social que sea sostenible en el tiempo, no a costa de la sobrecarga de trabajo en un grupo poblacional.

Para ello es necesaria la provisión de servicios públicos de cuidados, como guarderías y centros de atención a personas mayores, así como servicios de salud y rehabilitación universales (sin condiciones a la derechohabiencia). Esto requiere una inversión pública importante, pero que tendría un efecto domino en positivo para toda la sociedad y la economía, generando nuevos empleos, mientras se libera tiempo de las mujeres, facilitando que continúen estudiando y/o ingresen al mercado laboral.

Así mismo, los beneficios por maternidad y paternidad en el trabajo necesitan ampliarse y compartirse entre ambos géneros. El PNUD ha destacado que, al implementar políticas que favorezcan una mayor participación masculina en las tareas de cuidado, no solo se promueve la igualdad de género, sino que también se mejora la calidad de vida de los niños y las familias en general (5).

En suma, no se trata solo de aumentar el número de mujeres que participan en la economía remunerada, sino de reconocer y valorar el trabajo de cuidados que sostiene la economía y la sociedad en su conjunto. El feminismo nos invita a pensar en la economía no solo en términos de producción y crecimiento, sino en términos de justicia social y equidad. Redistribuir el trabajo de cuidados es una inversión estratégica que promueve la equidad de género, mayor bienestar para la sociedad en general, mientras contribuye a construir economías sostenibles.

Referencias
(1) Fondo Monetario Internacional (FMI). (2020). Women in the Labor Force: The Role of Fiscal Policies. Recuperado de https://www.imf.org/-/media/Files/Publications/SDN/2020/English/SDNEA2020003.ashx
(2) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). Gender equality and economic growth: Past progress and future potential. Recuperado de https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/03/gender-equality-and-economic-growth_7d0c8365/fb0a0a93-en.pdf
(3) Fondo Monetario Internacional (FMI). (2019). Measuring Women's Economic Empowerment. Recuperado de https://www.imf.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2019/03/measuring-women-s-economic-empowerment_c84d0bb5/02e538fc-en.pdf
(4) ONU Mujeres. (2023). Forecasting time spent on unpaid care and domestic work. Recuperado de https://data.unwomen.org/publications/forecasting-time-spent-unpaid-care-and-domestic-work
(5) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2024). How Care Work Shapes Economic Growth and Gender Equality. Recuperado de https://www.undp.org/es

 

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