Muchos alimentos de los denominados “light”, esto es cuyo contenido de azúcares o de grasas son menores, se han promovido como una opción saludable y hasta como dietéticos.
Sin embargo, los endulzantes artificiales entre ellos el aspartame se ha visto que producen respuestas corporales similares a como lo hace el azúcar, esto es son capaces de inducir la secreción de insulina.
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Esta es una hormona que se encarga de regular los niveles de glucosa en la sangre. Lo anterior implica que el sabor dulce en la lengua es un estímulo suficiente para que se provoque la respuesta hormonal y se aumente la insulina en la sangre, pero sin que se haya ingerido azúcar.
Es por este hallazgo como un grupo de investigadores suecos evaluaron el efecto del aspartame administrado a una concentración de 0.15% en el alimento de ratones de laboratorio por tres meses consecutivos. Esta concentración del edulcorante artificial equivale al consumo de tres latas de refresco de dieta por día en humanos.
Los ratones expuestos al aspartame muestran un incremento de los niveles de insulina en la sangre, pero también les produjo cambios en los niveles de grasas en la sangre como son los triglicéridos y el colesterol.
Estos cambios en las grasas que circulan en la sangre favorecen la formación de placas de grasa en las arterias, lo que puede conllevar a la temida arterioesclerosis. Estas placas están formadas por la acumulación de calcio, colesterol, grasas, y células relacionadas con el proceso inflamatorio que reducen el flujo sanguíneo, y lo que conlleva a infartos del corazón o del cerebro.
Así que es mejor regresar a beber agua con frutas o saborizar sus bebidas con productos naturales como la vainilla, la cúrcuma, el té chai o verde entre otros.
Y recuerde que una dieta sana con muchas frutas, vegetales frescos y granos enteros es fundamental para mantenernos en forma.