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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La derrota de Rusia

Internacionalistas connotados aseguran que Rusia perdió la guerra en Ucrania

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.

Lunes, Marzo 17, 2025

Da la impresión que la estrecha relación entre Donald Trump y Vladimir Putin es un signo del poderío ruso, y que Estados Unidos lo acepta a costa de la integridad y la soberanía de Ucrania.

Pero, un análisis detallado de los costos de la guerra apunta hacia otra dirección. En efecto, Robert D. Kaplan (corresponsal de guerra), John Mearsheimer (profesor de la Universidad de Chicago) y George Friedman (presidente del Think Tank Geopolitical Futures), tres internacionalistas relevantes en la actualidad, sostienen que la guerra la ha perdido Putin y que sus consecuencias serán muy peligrosas para la estabilidad de Rusia.

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Lo primero que señalan los tres autores es que el ejército ruso, más numeroso y poderoso tecnológicamente que el ucraniano, ha sufrido severas derrotas. Putin pensaba que vencería a los ucranianos en poco tiempo. Pero no ha ocurrido así, y con el paso de los meses, aumentaron las pérdidas económicas y materiales para los rusos.

Las cifras dan cuenta de esta perspectiva. Según diversas estimaciones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, hasta octubre de 2024, las bajas rusas, incluyendo muertos y heridos, superaban los 600 mil soldados. En términos de equipamiento militar, hasta octubre de 2024, Rusia habría perdido aproximadamente 3,500 carros de combate, más de 6,500 vehículos blindados de diversos tipos, alrededor de 270 aeronaves tripuladas y 28 buques.

Mearsheimer considera que Rusia no aceptará su derrota. Piensa que Putin está profundamente comprometido con el conflicto. Por esta razón, Mearsheimer sostiene que Putin ve con buenos ojos la mediación estadounidense, porque le permitiría ganar en las mesas de negociación lo que en el terreno le costaría mucho más.

En el mismo sentido se ha expresado George Friedman. Para el analista, el presidente ruso, Vladimir Putin, ya ha perdido la guerra en Ucrania. Friedman argumenta que, aunque inicialmente Putin podría haber esperado una victoria rápida, la resistencia ucraniana y la respuesta internacional han frustrado sus objetivos, resultando en una situación desfavorable para Rusia.

Friedman resalta las repercusiones económicas de la guerra. Tras el inicio de la invasión, el mercado de valores ruso experimentó caídas significativas, con el índice RTS desplomándose un 39 por ciento el primer día. El rublo también sufrió una depreciación histórica, lo que llevó al Banco Central de Rusia a aumentar las tasas de interés al 20 por ciento y a implementar controles de capital para estabilizar la moneda. También, las sanciones internacionales y la depreciación del rublo han incrementado los precios de bienes importados, elevando la inflación y reduciendo el poder adquisitivo de los ciudadanos rusos. Esto ha llevado a una disminución en el consumo interno y ha afectado negativamente al sector minorista.

Por lo tanto, a las malas cifras de muertos, heridos y de pérdidas materiales en el frente de batalla, debemos sumar la crisis rusa por una economía de guerra que no ha terminado con la derrota de Ucrania.

Finalmente, Kaplan visualiza que todos estos elementos, en los que coincide con Mearsheimer y Friedman, desestabilizarán el frágil orden político de Rusia. Kaplan advierte que una derrota de Rusia en Ucrania podría desencadenar un periodo de inestabilidad y violencia interna en el país. Señala que la Federación Rusa, a pesar de su nombre, sigue funcionando como un imperio, y la caída de imperios históricamente ha llevado a conflictos prolongados. Esta perspectiva sugiere que el colapso imperial puede acarrear problemas aún mayores que su existencia.  Kaplan hace una analogía histórica y compara la situación actual de Rusia con la del Imperio Otomano en sus últimos años, refiriéndose a Rusia como "el hombre enfermo de Eurasia".

Las negociaciones se han entrampado en los últimos días y no se avizora un posible acuerdo de cese del fuego. Es cierto, el peso de este retraso afectará profundamente a Ucrania, pero, en el mediano plazo, Rusia experimentará estructuralmente, las consecuencias de su invasión.

 

 

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