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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El dolor de la igualdad en la música

Recordando la ejemplar fuerza de mujeres en la música como Jaqueline Du Pre en este 8M

Ximena Constantino

Saxofonista y comunicóloga. Ha ganado premios y estímulos tanto en música clásica como popular. Es gestora de eventos para promover la equidad de género. Su formación musical y su asociación con marcas reconocidas como Yamaha, Veerkamp, BGFrance y Daddario, demuestran su influencia en la escena internacional.

Sábado, Marzo 8, 2025

El sonido de tristeza y melancolía toma forma en notas musicales, raspa, rosa y se resbala entre las cuerdas del violoncello, hasta poco a poco llegar a la nota más grave del instrumento, que entre un vaivén de la orquesta se levanta hasta el registro agudo, que, con dolor sube hasta llegar a la cima. Una cima llena de sufrimiento y dolor que se puede oír en sus vibrantes cuerdas.

Ella tenía 28 años cuando las cuerdas de su violonchelo dejaron de vibrar, y su corazón 42 cuando dejó de latir. Jaqueline Du Pré hasta la fecha sigue siendo considerada un genio total, tanto de su instrumento como de la historia de la música.

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Ella fue la mujer que le dio sonido al dolor y eternidad al Concerto en E menor Op.85 de Edward Elgar, pues nadie se imaginaba que sufría de esclerosis múltiple, enfermedad que le llevó a terminar con su vida musical muy joven, porque de pronto el dolor se hizo cada vez mas insoportable, y aunque su mente y su alma querían seguir ahí, su cuerpo ya no le permitía más hacer lo que amaba. 

Difícil aceptar que muchas veces las mujeres actuamos de esa misma manera, dejamos que la enfermedad y el dolor se vayan hasta lo más profundo, donde todo se vuelve obscuro y la salida es cada vez más complicada de encontrar, sin darnos cuenta que la respuesta para salir de aquello que nos lastima somos nosotras mismas.

El primer paso a la libertad es moverse de donde estemos. Quizás para lectores sensibles sea difícil de leer, pero no, desgraciadamente no terminaremos con la violencia de género ni hoy, ni mañana y quizás nunca. Pero lo que honestamente creo que podemos llegar a conseguir es compartir las historias de grandes mujeres de las que podemos aprender, para aplicarlo en nuestras propias vidas.

Salir de donde nos maltratan y justificamos, tomar el valor de amarnos a nosotras mismas, aprender a soltar y ser fuertes, lidiar con ser lo que nunca quisimos ser como tal vez ser mamás solteras, o lidiar con ser la solterona de la familia.  

En la música cada vez somos más mujeres que estamos en la industria tomando cargos que nunca nos imaginamos. La honestidad y sobre todo la preparación debe ser el factor predominante para ocupar esos cargos y no, por el contrario, tomar el género como un pretexto para ser quienes somos, y sea eso lo que nos defina.

Mentiría al decir que no siento orgullo que soy la primera mujer en titularme como saxofonista del Conservatorio Nacional de Música, institución con más de 157 años de historia; sin embargo, a su vez, eso me recuerda cada día el rezago y la tristeza de muchas mujeres que antes de mi lo intentaron y no lo lograron por diversos factores.

En mi caso, tomé la voz de aquel que un día fue mi maestro y me corrió del Conservatorio por querer ser mamá, y ese hecho fue muy importante para tomarlo como recordatorio de la valentía que iba a necesitar para el resto de mi vida musical y profesional; y no olvidar que el cambio y los límites se los pone uno mismo. No ha sido nada fácil, de hecho, en muchas ocasiones me preguntaba si todo ello valdría la pena, pero hoy sé que sí que cada esfuerzo y cada bache del que he salido me ha llevado a ser la persona que soy.

Hoy soy mamá de un niño que me ha acompañado a conciertos, ensayos, funciones y ha tolerado horas de estudio en el instrumento de su madre. Hoy también, quiero que los derechos y la palabra de mi hijo se respeten tanto como la de una mujer. Porque el movimiento feminista no se trata de creer a ciegas en las palabras que provengan de una mujer, se trata de respetar al prójimo y no caer en las mentiras para conseguir lo que se quiere.

Este 8M yo no saldré a las calles a marchar ni colocaré un listón púrpura ni verde.

Este 8M voy a recordar a esas grandes mujeres que hicieron el cambio desde su interior, para así yo, lograr ser una mejor persona, un mejor músico, una mejor madre, para que mi hijo el día de mañana, sea un gran hombre.

 

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