Esa es la pregunta que nos hacemos todos en esta zona. Y pocos parecen poder contestarla.
Al principio pareció una buena idea. La presencia de elementos del ejército parece ser intimidatorio para la delincuencia. Debido a ello, se tuvo esa idea que celebró Alejandro Armenta, siendo aún gobernador electo, al señalar que “Integrantes de la Secretaría de Marina se harán cargo de la seguridad en 22 municipios del Estado”, en un evento llevado a cabo el 9 de octubre en Palacio de Gobierno, apenas días antes que los alcaldes electos tomaran posesión.
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En el evento estuvo el secretario de Seguridad Pública estatal, Daniel Iván Cruz Luna, quien reiteró su compromiso de cooperar para fortalecer las estrategias en beneficio de la ciudadanía.
La Marina -dijo Armenta-, es “un aliado estratégico en el proceso de reforzamiento de la seguridad en el Estado”.
Tiempo después, ya en noviembre, el propio Armenta anunció que la Secretaría de Seguridad en el Estado estaría encabezada por un miembro de la SEMAR. Más tarde se supo que sería el vicealmirante Francisco Sánchez el nuevo titular. A la par, precisó que para ese entonces eran ya 30 municipios los que tenían un mando emanado de dicha dependencia federal. “… No se pretende sustituir a los cuerpos policiacos, sino que se busca reforzar tareas que son hechas por ellos y generar una mejor operatividad”, advirtió, para que no quedara duda.
Ahora bien, la pregunta inicial regresa entonces, una vez que ya han pasado los primeros cien días de los mandatos municipales y la respuesta parece ser negativa.
Esto sale a cuento debido al reciente caso de un bebé que murió luego de un frustrado asalto en la carretera Ahuazotepec-Zacatlán, mismo que conmocionó a la ciudadanía por la crudeza de los hechos. Y entonces la pregunta brotó como la sangre a la herida: ¿Y la Marina? ¿No se supone que con esta estaríamos más seguros?
Claro está que esto ocurrió en una carretera federal, y también no es posible, como dijeron muchos, que se ponga a un policía –o elemento de la Marina- por cada ciudadano. Pero algo queda claro: la presencia de los elementos de la Marina no parece haber inhibido el actuar de los delincuentes.
Y es que este parece ser la gota que derramó el vaso, pero los hechos delictivos se cuentan por varias decenas: En Xicotepec recientemente el asesinato de una mujer en un motel en calle céntricas y un asalto al CECYTE, plantel educativo ubicado en esta localidad.
En Huauchinango, fueron los ciudadanos quienes ataron a un poste en la popular colonia La Mesita a un presunto delincuente, que arrebató el celular y dinero a una mujer y a punto estuvieron de lincharlo. Otro más, ese mismo día, fue también asegurado por ciudadanos luego de haber robado en una unidad de autotransporte público.
¿Y la Marina? Vuelve a ser la pregunta mordaz de la ciudadanía. Tal parece que no cumple mayor función que la de ser dama de compañía de la policía municipal y no parece con ello haber reducido el índice de delincuencia.
Mucho trabajo queda por delante para lograr que su sola presencia inhiba a la delincuencia. Respecto a los mandos policiacos, hoy en manos de Integrantes del mismo grupo de élite del ejército, queda en duda también su eficacia. Ojalá y el gobernador Alejandro Armenta tome cartas en el asunto para poder ponerle un alto a este y otros hechos delictivos que tienen asustada a la población entera de Zacatlán, Xicotepec y Huauchinango.