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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Bienvenida en un mundo pequeño

La recepción a la embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, Stela Lugo de Montillo

Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.

Sábado, Enero 11, 2025

Resulta una experiencia honrosa, amén de peculiar, haber sido invitado a dar la bienvenida en nuestro país a la excelentísima embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, Stela Lugo de Montillo, precisamente en los momentos en que Edmundo González inició un periplo por el continente destacándose en la prensa su presencia en Buenos Aires junto a Javier Milei.

La curiosidad me llevó a inquirirle precisamente sobre sus desavenencias con la Casa Rosada, las cuales habrían de culminar con el término de su actuación como jefa de misión en Argentina, e incluso, con la ruptura de relaciones entre las dos naciones sudamericanas.

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Por supuesto que en la charla  se destacó el incidente del secuestro judicial del avión perteneciente al Estado venezolano que había sido previamente adquirido a Irán, país que seguía al momento, prestando asistencia técnica en su operación “… con la histeria que hay  respecto a Irán desde el atentado a la mutualidad” -comenté-, para recibir una clara y contundente afirmación referente al suicidio del fiscal Nisman; en tanto que yo expresé mi inquietud relativa a la, por principio de cuantas, clara y contundente transgresión a lo dispuesto por la Convención de Chicago de 1944 sobre aviación civil dada la condición de propiedad estatal del aeronave incautada.

La presentación conducente de su señor esposo Jesús Montilla Aponte, haciendo referencia a su  condición de constituyente, me llevó a interrogarle sobre si había desempeñado dicha condición en el reciente proceso de 2017 o en 1999, y me aclaró que lo fue en la primera de las asambleas referidas proveniente de las filas del Partido Comunista, por lo que le pregunté por antiguas conocencias como el constituyente Guillermo García Ponce que publicó en el diario Vea a su cargo, un artículo de mi autoría conteniendo a las consideraciones de Derecho Internacional Público y Privado respecto al litigio que en 2007 sostuvo la ExxonMobil respecto a la ‘franja bituminosa del Orinoco’ y aludí asimismo,  a un antiguo libro del constituyente García Ponce que había publicado  a mediados de los años setenta sobre su actuación en  el llamado “porteñazo”, un conato de rebelión cívica militar suscitada en momentos posteriores a la caída de Marcos Pérez Jiménez.

Pregunté también por Carlos del Vecchio, de quien me enteré como era de suponerse por su edad, que había fallecido ya; un viejo activista que me presentó en la Asamblea Nacional con Roberto Hernández -que entonces la presidía-, así como con su asistente Jesús Faría,  añosdespués asistente de Elías Jaua en su carácter de presidente de la Asamblea Constituyente de 2017. 

La reunión dio fin ante la cita fijada por el responsable para América Latina de la Cancillería Pablo Monroy, concertada, seguramente con motivo de la correspondiente entrega de cartas credenciales y el conducente acuerdo respecto a la ceremonia protocolaria; comenté entonces que la actuación de Monroy en Lima había resultado por demás honrosa ante la crisis que desembocó en la destitución de Pedro Castillo, haciendo la debida aclaración de que no suelo hablar bien de los funcionarios.

Finalmente, la embajadora como su marido manifestaron su intención de hacerme llegar sus respectivos números personales con la aclaración de que aún cuentan con los que tenían registrados en Buenos Aires. Les comenté que en Morelia vivía un nieto de Natalio Botana, quien en alguna ocasión me había solicitado que lo contactara con la misión de México en Argentina, a lo que le contesté no tenía relación alguna con ella -en aquel momento a cargo del Ricardo Valero-, pero que, en todo caso, podía contactarlo con Víctor Barceló en Montevideo que conserva el número de WhatsApp que tenía registrado en Puebla, situación que no dejó de hacerles gracia. Hay veces en el que el mundo pareciera ser pequeño en extremo.

albertoperalta1963@gmail.com

 

 

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