Pese a que los datos de diciembre de 2024 en materia de homicidio doloso son preliminares del Gabinete de Seguridad del gobierno federal, las cifras anualizadas de 2024 indican que fueron superiores a las de 2023, contradiciendo la narrativa de que vamos bien. En cuanto a la extorsión el panorama es muy similar, el país no está en su mejor momento.
Si las matemáticas no fallan, los 29 mil 820 asesinatos intencionales acumulados de enero a diciembre de 2024 son más que los 29 mil 709 cometidos en el mismo periodo de 2023, es decir que por insignificante que parezca la diferencia de 111 víctimas de este delito, en 2024 su incidencia volvió a repuntar.
Más artículos del autor
No debemos olvidar que en el momento en que el Sistema Nacional de Seguridad Pública de a conocer su cifra definitiva de diciembre, lo cual sucederá el 20 de enero de 2025 a más tardar, la ajustará al alza en un 15 por ciento en promedio, con lo cual diciembre podría cerrar en 2 mil 330, por lo que la diferencia entre 2023 y 2024 podría ser de 415 víctimas más en lugar de las 111 actuales.
A esta cifra faltaría aplicarle un segundo factor de conversión cuyo saldo es siempre mayor entre el 6.5 y 8.5 por ciento (sucede entre octubre y noviembre del siguiente año) y se da cuando el INEGI publica sus cifras definitivas de defunciones por homicidio. La razón por la cual la cantidad reportada por el INEGI siempre es superior a la del SNSP radica en que el INEGI incorpora en su numeralia los feminicidios y el SNSP los desagrega, pero el gobierno federal siempre los deja fuera al momento de calcular sus cifras promedio diarias que da a conocer en las “mañaneras del pueblo” de manera genérica, lo cual es por lo menos poco ético.
Lo relevante de la metodología del INEGI es que revisa todas las actas de defunción y termina reclasificando como asesinatos intencionales varios que habían sido considerados por las Fiscalías Generales de los estados y reportados al SNSP como accidentales o culposos, aunque se ha dado el caso de que varios de estos homicidios terminan siendo considerados en un apartado denominado “defunciones por intención no determinada”.
Como resultado de este ejercicio del INEGI, la cifra final de defunciones por homicidio durante 2023 fue de 32 mil 252 (6 de noviembre de 2024), es decir 8.5% mayor a las 29 mil 709 que dio a conocer como definitivas el SNSP (20 de enero de 2024)
De esta manera y siguiendo los mismos parámetros, entre octubre y noviembre de 2025 estaremos conociendo la cifra definitiva del INEGI de 2024, la cual seguramente rondará las 32 mil 354 defunciones por homicidio que al compararlas con las 36 mil 685 de 2018 (último año de Enrique Peña Nieto), significarán una reducción sexenal de apenas 11.8% y no de entre el 18 y 20 por ciento que tanto presumió el expresidente López Obrador y sigue presumiendo la actual presidenta de la República.
En materia de extorsión, si bien las cifras al alza son más claras, estas representan apenas 0.17 por ciento de las que se cometen anualmente, es decir solo se denuncian 17 de cada 10 mil casos, lo demás es “cifra negra” (99.83por ciento).
No obstante la escasa denuncia, es el único delito en el que el expresidente López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum han declarado públicamente que no han podido revertir en sus respectivas administraciones.
Pero si a las cifras nos vamos, tenemos que al corte de enero-noviembre de 2024 van contabilizados 10 mil 038 casos de extorsión, es decir 900 por mes en promedio, cuando que en todo 2023 se registraron 10 mil 337, lo cual indica que al cierre de 2024 se habrían denunciado al menos 10 mil 938, las cuales sin duda son más que 10 mil 337, con lo cual la incidencia de este delito se habrá incrementado en un 9 por ciento. De hecho, ésta ha sido la tendencia de 2021 a la fecha.
Lo más relevante de las extorsiones es que según el INEGI, en 2023 se cometieron 4.9 millones en sus modalidades telefónica y presencial, incluyendo el denominado “cobro de piso” y que en el 13% por ciento de ellas las víctimas pagaron, lo cual comparado con el 8.7 por ciento de 2022 y 9 por ciento de 2021 representa un retroceso respecto de 2018, cuando el porcentaje de pago era de apenas 7.1.
En conclusión, los números no mienten y por lo menos en defunciones por homicidio y extorsión, así como en delitos totales, el país no va bien por más que la narrativa insista en que los delitos de alto impacto han bajado, la realidad es que no se puede tapar el sol con un dedo.
Ojalá que en este 2025 que recién inicia se logre empatar la narrativa con la realidad, de lo contrario seguiremos viviendo en un mundo de ficción, también conocido como el “mundo de los otros datos”.