Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Sentido común: antídoto contra estupidez colectiva

¿Cómo puede ayudar a reconstruir tejido social y combatir injusticias que dividen?

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Jueves, Diciembre 5, 2024

En un México dividido por la polarización, la corrupción y la manipulación informativa, enfrentamos un desafío urgente: superar la "estupidez colectiva". Este término, acuñado por el filósofo alemán Dietrich Bonhoeffer, no se refiere a una falta de inteligencia, sino a la renuncia al pensamiento crítico. En sus palabras:

"La estupidez es un enemigo más peligroso del bien que la maldad. Contra el mal uno puede protestar, puede ser desenmascarado y, si es necesario, impedido con la fuerza. [...] Contra la estupidez estamos indefensos" (Cartas y papeles de prisión, 1951, p. 43).

Más artículos del autor

Este fenómeno nos hace más vulnerables a la desinformación, al conformismo y a decisiones irracionales que perpetúan la injusticia.

Ante este panorama, el sentido común, iluminado por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), se presenta como un antídoto indispensable. Este artículo explora cómo aplicar el sentido común, no solo para discernir lo correcto, sino para reconstruir una sociedad basada en la dignidad, la solidaridad y el bien común.

La estupidez colectiva en el contexto mexicano

En México, la "estupidez colectiva" se manifiesta en fenómenos sociales que debilitan nuestra cohesión y justicia. Algunos ejemplos destacados son:

1. Polarización política: En lugar de fomentar el diálogo, los debates públicos se convierten en batallas ideológicas. Los discursos populistas exacerban estas divisiones, dificultando la construcción de consensos.
2. Corrupción normalizada: Desde los pequeños sobornos hasta los grandes escándalos políticos, la corrupción refleja una desconexión entre las acciones individuales y los valores éticos. Esto ha perpetuado un sistema donde prevalecen intereses particulares sobre el bien común.
3. Manipulación mediática y desinformación: Las redes sociales han intensificado la propagación de noticias falsas y discursos divisivos, afectando nuestra capacidad de discernir la verdad. Esto genera prejuicios que fragmentan aún más a la sociedad.
4. Desigualdad estructural y exclusión social: Grupos marginados, como las comunidades indígenas, mujeres y jóvenes, enfrentan barreras que limitan su acceso a derechos fundamentales y perpetúan la injusticia.

Como señaló San Juan Pablo II: "El pecado se convierte en una estructura social cuando se fija y solidifica en un sistema de vida y de relaciones entre las personas y las comunidades, bloqueando el desarrollo y comprometiendo la justicia" (Sollicitudo rei socialis, n. 36). Estas "estructuras de pecado" no solo perpetúan la injusticia, sino que también dificultan la promoción del bien común.

El sentido común como respuesta ética

El sentido común, lejos de ser una mera intuición cotidiana, es una herramienta racional que permite conectar nuestras decisiones con principios éticos fundamentales. Según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 140), "la ley moral natural, inscrita por Dios en el corazón humano, es accesible a todos mediante la razón, y su imperativo fundamental es el de hacer el bien y evitar el mal". Este principio subraya la capacidad inherente de todos para discernir lo correcto y actuar en consecuencia.

El Papa Francisco refuerza esta idea en Fratelli tutti al advertir: "Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco" (n. 113). Este llamado nos invita a utilizar el sentido común como una herramienta para superar la superficialidad y reconstruir nuestras relaciones sociales basadas en la solidaridad y el respeto mutuo.

Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia aplicados a México

La DSI ofrece un marco ético que, al combinarse con el sentido común, puede orientarnos hacia soluciones prácticas para los problemas de nuestra sociedad. Algunos de sus principios más relevantes son:

1. Dignidad de la persona humana
La dignidad humana es el núcleo de la enseñanza social de la Iglesia. Según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 105), "la dignidad de la persona humana, fundamento y fin de la vida social, interpela siempre y de modo nuevo la inteligencia y la voluntad de los hombres". En México, esto significa garantizar derechos fundamentales, como el acceso universal a servicios básicos, educación inclusiva y representación política efectiva, especialmente para las comunidades marginadas.

2. Búsqueda de la verdad
En un mundo saturado de desinformación, la búsqueda de la verdad es esencial para la cohesión social. El Papa Benedicto XVI señala que "la verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esa luz es al mismo tiempo la luz de la razón y de la fe" (Caritas in veritate, n. 3). Para México, esto implica fomentar la alfabetización mediática, promover una prensa ética y garantizar la transparencia en el ámbito público.

3. Solidaridad
La solidaridad no es un sentimiento superficial, sino un compromiso activo con el bien común. Según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 193), "la solidaridad no es un sentimiento superficial, sino un valor social que nos compromete a construir una sociedad justa". Esto puede traducirse en México en iniciativas comunitarias, como redes de apoyo para mujeres víctimas de violencia o programas de desarrollo para comunidades indígenas.

4. Subsidiariedad
El principio de subsidiariedad enfatiza la importancia de permitir que las comunidades locales resuelvan sus propios problemas. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 185) señala que "este principio respeta la capacidad de los grupos más pequeños para resolver problemas que les afectan directamente". En México, esto puede implementarse a través de proyectos de autogestión, como cooperativas agrícolas y sistemas comunitarios de agua.

5. El bien común
El bien común se define como "el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección" (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 164). En México, esto implica promover políticas públicas que reduzcan la desigualdad, garanticen el acceso universal a servicios esenciales y promuevan la justicia social.

Acciones prácticas para recuperar el sentido común

El sentido común no es una idea abstracta; es una herramienta práctica que todos podemos usar en nuestra vida diaria para construir una sociedad más justa. Aquí algunas acciones concretas:

  • Infórmate antes de compartir: Verifica las noticias antes de difundirlas para combatir la desinformación.
  • Participa en tu comunidad: Involúcrate en proyectos locales que fomenten la autogestión y el desarrollo sostenible.
  • Fomenta el diálogo: Escucha con respeto a quienes piensan diferente. El sentido común nos llama a buscar puntos de encuentro.
  • Denuncia la corrupción: No toleres actos que perpetúen la injusticia, ya sea en tu entorno laboral, social o político.

Conclusión

En palabras del Papa Francisco: "La política, puesta en práctica de manera sana, es una de las formas más preciosas de caridad, porque busca el bien común" (Fratelli tutti, n. 180). Este llamado resuena profundamente en México, donde necesitamos una acción colectiva basada en el sentido común y los principios éticos de la Doctrina Social de la Iglesia para superar la polarización, la corrupción y la exclusión.

El sentido común es mucho más que una simple intuición: es una herramienta ética que nos permite discernir lo correcto y actuar en consecuencia. Si lo ponemos en práctica, no solo combatiremos la estupidez colectiva, sino que también construiremos un México más equitativo, solidario y justo. ¿Estamos listos para dar ese paso?

Referencias
Benedicto XVI. (2009). Caritas in veritate. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Bonhoeffer, D. (1951). Cartas y papeles de prisión. Londres: SCM Press.
Francisco. (2020). Fratelli tutti. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Juan Pablo II. (1987). Sollicitudo rei socialis. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Anaya, C. Vivir con sentido común e-Consulta. Noviembre 27, 2024.

Vistas: 810
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs