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OPINIÓN

¿El ocaso de la confianza en Estados Unidos?

Un resultado desfavorable a Trump podría enardecer la creciente desconfianza política en EE. UU.

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.

Lunes, Octubre 21, 2024

Comienza la cuenta regresiva definitiva. Estamos exactamente a 16 días de la celebración de las elecciones en Estados Unidos. La carrera por la presidencia se encuentra en un empate técnico. Cualquier candidato, Kamala Harris o Donald Trump, podría ganar. Y lo haría por un margen muy estrecho.

Esto habla de la división que se vive en esa nación. La mitad de los votantes apoya a una candidata, la otra mitad apoya al otro candidato. Quienes apoyan a Kamala, detestan a Trump; quienes apoyan a Trump, detestan a Kamala. La división se ha convertido en polarización.

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Y este es el contexto menos deseable en una contienda tan cerrada. El problema que se avecina es saber si el candidato derrotado aceptará los resultados y concederá el triunfo al vencedor.

No hay forma de confirmarlo, porque Trump ha repetido una y otra vez que los demócratas y los políticos de Estados Unidos harán trampa y fraude electoral.

Trump ha utilizado una perversa estrategia para vestirse de víctima y erosionar la confianza de los norteamericanos en sus instituciones electorales, políticas y judiciales.

A finales del siglo pasado, Francis Fukuyama publicó su libro titulado Trust: The Social Virtues and the Creation of Prosperity. Era 1995 y la euforia por la caída de la Unión Soviética generó un entusiasmo especial en la democracia y el capitalismo liderados por Estados Unidos.

Fukuyama planteó en su libro que el capital social se compone de los valores compartidos y las normas que facilitan la cooperación entre los individuos. En Estados Unidos, esos valores eran tan democráticos como la libertad de expresión y la organización de elecciones para renovar los cargos públicos; eran valores tan democráticos como la defensa de la iniciativa privada, la libre empresa y el financiamiento privado de las campañas electorales.

Fukuyama argumentaba que un alto nivel de confianza entre las personas permite la formación de organizaciones y empresas de gran escala, lo que impulsa la innovación y la eficiencia en una economía. Es decir, si muchos ciudadanos confían en ellos mismos, harán proyectos conjuntos tan complejos y extraordinarios como llegar a la luna o emprender una guerra contra algún enemigo común.

Finalmente, según Fukuyama, las democracias saludables dependen de la confianza entre los ciudadanos y las instituciones políticas. En sociedades de baja confianza, es más difícil construir democracias estables y participativas.

Precisamente lo que está ocurriendo en Estados Unidos es que la sociedad manifiesta una baja confianza en sus instituciones políticas, debido a la estrategia política de Trump.

Sus seguidores no confían en los medios de comunicación tradicionales, porque Trump les ha dicho a sus huestes que esos medios representan los intereses malignos de los políticos corruptos de Washington.

Los votantes MAGA (Make America Great Again), quienes apoyan a Trump, no confían en el sistema judicial porque Trump les ha dicho que los políticos corruptos de Washington utilizan a los jueces y tuercen la ley para acusarlo y perseguirlo de delitos que, según él, “nunca” cometió.

Lo más grave, es que millones de estadounidenses tampoco confían ahora en sus procesos electorales, porque Trump les ha dicho que le hicieron trampa en 2020 y le robaron la elección. En 2023, las encuestas señalaban que el 30 por ciento de los estadounidenses creían firmemente que las elecciones del 2020 habían sido fraudulentas y que le robaron el triunfo a Trump.

Algunas de esas personas se embarcaron en la fracasada empresa de asaltar el Capitolio el 6 de enero de 2021 e impedir que el congreso nombrara a Joe Biden como presidente electo de los Estados Unidos.

Muchas de esas personas, ahora están previendo que ocurra lo mismo y se organizan para tratar de revertir los resultados en caso de que Trump vuelva a perder en la elección. Más allá de lo coyuntural, todo esto indica que la democracia estadounidense se encuentra en crisis porque un creciente número de sus ciudadanos desconfían cada vez más en sus instituciones.

Todo esto gracias a un candidato como Trump que juega con las reglas de la democracia en América, siempre y cuando los resultados le den el triunfo. La confianza, escribió Fukuyama, consiste en creer en el correcto funcionamiento de las instituciones, incluso cuando a uno no le sean favorables.

 

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