La semana pasada nos enteramos de la errada iniciativa que presentó el diputado local de Morena, Fernando Sánchez Sasia, que propone sancionar hasta con cuatro años de prisión a quienes bloqueen vialidades como una forma de manifestarse. Este yerro legislativo ha sido calificado por diversas organizaciones campesinas, movimientos sociales y público en general como una propuesta aberrante que no encaja con los principios que profesamos en un partido humanista, antineoliberal, pacífico y democrático.
Por ello, respetuosamente he pedido en redes sociales al diputado local de Morena que reculé en esta afrenta contra la libertad de expresión y asociación. Aquí expongo algunos argumentos.
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Para los Estados republicanos, la libertad de expresión es una condición sin la cual no podría haber democracia; de hecho, es tan relevante que si se vulnera este derecho, se violentaría todo el entramado de derechos civiles y políticos. Es decir, no habría democracia.
El devenir histórico de nuestro país como nación independiente se ha caracterizado por impulsar grandes transformaciones desde la organización popular, la libertad de expresión, imprenta, manifestación; y eso de manera paulatina ha venido a construir un Estado en el que su población se ha acostumbrado cada vez más a prácticas democráticas.
Es decir, la Cuarta Transformación se explica en gran medida por la libertad de expresión y la creciente presencia de redes alternativas de comunicación a los medios tradicionales: televisión, radio y periódicos. Bien dice, reiteradamente nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador: “benditas redes sociales”.
Esta creciente incidencia de medios alternativos de información, expresión y manifestación han provocado que la opinión pública difiera con la opinión publicada en medios tradicionales, de hecho, aquí cabe otro dicho sobre aquellos que creen que aún pueden manipular a la sociedad: “tonto es el que piensa que el pueblo es tonto”.
Tan relevante ha sido para el presidente la incidencia en la opinión pública que en lugar de prohibir, censurar o regular estas mal intencionadas prácticas de los medios de tradicionales, prefirió enfrentar verdades y calumnias como nunca antes se había hecho, de manera diaria en una plataforma de comunicación que escuchan servidores públicos de todos los niveles, medios de comunicación de todas las tendencias y el público en general, que frente a una conversación pública contaminada por estruendosas acusaciones, prefieren oír a su presidente.
Es decir, en la Cuarta Transformación no se acalla, no se persigue, no se reprime, al contrario, se tolera, se respeta la diferencia, pero sobre todo, se llega a acuerdos, se antepone la justicia, se defiende el territorio y se combaten las prácticas usureras, extractivistas, en síntesis: neoliberales.
@ACarvajal06