En México el ejercicio del voto ha sido una herramienta fundamental para definir el rumbo del país y de sus estados. Sin embargo, las estadísticas muestran que, a pesar de este derecho fundamental, la participación electoral aún no alcanza niveles óptimos. Es crucial que los poblanos tomen conciencia de la importancia de su voto en las próximas elecciones para gobernador.
Desde 1994 hasta la fecha, en los cinco más recientes procesos electorales a la Presidencia de la República, la participación ha promediado el 65 por ciento. Esto significa que 35 de cada 100 ciudadanos se han abstenido de votar. Aunque en 1994 se alcanzó un máximo histórico de participación del 77.2 por ciento en las elecciones ganadas por Ernesto Zedillo Ponce de León, el abstencionismo sigue siendo una preocupación constante.
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La elección presidencial de 2006 registró la participación más baja con solo el 63.4 por ciento, cuando Felipe Calderón asumió la presidencia en medio de una controversia. En elecciones intermedias, donde se renueva solo la Cámara de Diputados, la participación es aún menor, promediando un 57.46 por ciento en los últimos 11 procesos.
Es alarmante que la participación ciudadana se reduzca significativamente en los comicios intermedios. En 2003, la participación fue de apenas 41.3 por ciento, el punto más bajo registrado. Aunque hubo ligeros repuntes en 2009 y 2015, con participaciones del 44.8 y 47.7 por ciento respectivamente, aún estamos lejos de una participación ideal.
Las mujeres han demostrado ser más participativas que los hombres en las elecciones de 2018, con un 66.2 por ciento de ellas votando frente al 58.1 por ciento de los hombres. Este dato subraya la importancia de seguir incentivando la participación de todos los grupos demográficos.
Ahora bien, Puebla, junto con otras entidades como Ciudad de México, Jalisco, Veracruz y Guanajuato, concentra el 45 por ciento del electorado a nivel nacional. Este peso electoral hace que la participación de los poblanos sea aún más crucial. En las elecciones federales de 2018, estados como Yucatán y Tabasco mostraron altos niveles de participación, superando el 70 por ciento. Puebla debe aspirar a alcanzar y superar estos niveles.
Fíjese, hay países donde el voto es una obligación y tienen tasas muy altas de participación. Pero también hay naciones donde no es obligatorio y aun así, la gente sale a votar. Por ejemplo, Bélgica tiene tasas del 90 por ciento. Le sigue, muy de cerca, Suecia, con el 87 por ciento; después, Brasil, con el 79 por ciento; en cuarta posición, Corea del Sur, con el 77 por ciento de participación en elecciones; Alemania, el quinto país, y Francia, el sexto, registraron casi un 75 por ciento de votos en las últimas presidenciales. En tanto que España tiene un nivel de participación de un 66 por ciento, aunque tuvieron cerca de 80 por ciento en la elección de 1982, cuando el PSOE de Felipe González arrasó en los comicios.
Es importante recordar que el abstencionismo no solo es una falta de ejercicio de un derecho, sino también una pérdida de voz en la toma de decisiones que afectan el futuro de nuestra comunidad. Cada voto cuenta y puede ser decisivo en la elección de un gobernador que dirija los esfuerzos hacia un desarrollo más justo y equitativo para todos.
Los ciudadanos de Puebla tienen la oportunidad y la responsabilidad de moldear el futuro de su estado. Las elecciones para gobernador no son solo un trámite; son un momento fundamental para definir las políticas y el liderazgo que guiarán a Puebla en los próximos años. No dejemos que la apatía y el desinterés determinen nuestro destino.
Salga a votar y hagamos historia.
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