Conforme la economía global se reconfigura, las empresas tienen que urdir nuevas estrategias para ajustar cómo producen y venden, ese es el caso del nearshoring. De manera particular, este concepto ha tenido un repunte en los últimos años, derivado de una combinación de factores que han sacudido el panorama comercial en diferentes partes del mundo. Pero, ¿por qué hace tanto eco México cuando hablamos de nearshoring?
¿Qué es el nearshoring?
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El nearshoring implica una relocalización estratégica de una parte de la producción para acercarse al mercado final. En este sentido, ante la necesidad de cadenas de suministro más cortas y resilientes, las empresas buscan establecerse en lugares cercanos a sus principales destinos.
Las ventajas competitivas que ofrece el nearshoring son:
- Ubicación geográfica, puesto que conlleva trasladar las operaciones comerciales o de producción a países cercanos geográficamente al país de origen de la empresa.
- Proximidad, debido a que facilita la coordinación logística, reduce los tiempos de entrega y permite una comunicación más eficaz entre la empresa y sus proveedores o clientes.
- Reducción de costos laborales, de transporte y logística. En el primer caso, porque los costos laborales son más bajos que en el país de origen de la empresa; en el segundo y en el tercer caso, porque la cercanía geográfica los reduce.
- Cadenas de suministro resilientes, para reducir la dependencia de proveedores extranjeros y diversificar las fuentes de suministro, lo cual reduce los riesgos asociados con interrupciones en el comercio internacional.
- Calidad y cumplimiento normativo, porque al mantener las operaciones cerca del país de origen de los insumos, las empresas pueden tener un mejor control sobre la calidad de los productos o servicios, y así garantizar el cumplimiento de las regulaciones y estándares tanto locales como nacionales.
México y el nearshoring
Dada la posición de Estados Unidos como el mercado más grande del mundo, México resulta un destino atractivo para esta relocalización por su proximidad geográfica y por su participación en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Estas dos características convierten a nuestro país en un lugar estratégico para aquellas empresas que desean estar más cerca del mercado estadounidense.
En mi opinión, la de Eduardo Tovilla, las ventajas para México son evidentes. Además de las cadenas de producción y logística bien establecidas con Estados Unidos, el país comparte husos horarios con su vecino del norte, lo que facilita la coordinación y reducción de tiempos en las operaciones.
El ahorro en costos de transporte, la reducción del riesgo de interrupción en la cadena de suministro y los menores tiempos de traslado de mercancías e insumos son otros beneficios adicionales que ofrece el nearshoring en México.
En términos de costos laborales, México ha demostrado ser cada vez más competitivo en comparación con países como China. Esta tendencia, combinada con la capacidad de satisfacer las necesidades de sectores clave como el metalmecánico, tecnológico, eléctrico y electrónico, posiciona al país como un destino atractivo para la relocalización empresarial.
Desafíos para México
Aunque parece que esta es una oportunidad que México debe aprovechar a como dé lugar, existen desafíos que el gobierno debe abordar, entre los cuales están la competencia laboral, la mejora de la seguridad, la infraestructura logística y la capacidad aduanera.
Puede que el país ofrezca costos laborales competitivos, sin embargo, la búsqueda y retención de talento en ciertos sectores llega a ser difícil. Además, las diferencias culturales y legales pueden complicar la gestión de recursos humanos.
Una problemática vinculada con la cuestión laboral y de la que lleva adoleciendo México por muchos años es que el sistema educativo mexicano requiere adaptarse a las necesidades del mercado de trabajo; en este caso, para garantizar una oferta de mano de obra calificada que satisfaga las necesidades de las empresas que lleguen al país en busca de nearshoring.
Otro obstáculo importante son las barreras lingüísticas que, de no sortearse, pueden impedir una comunicación efectiva entre equipos de trabajo, lo cual evidentemente afecta la eficiencia y la productividad.
Las implicaciones logísticas y aduaneras también representan un reto importante. El proceso de importación y exportación puede enfrentar demoras y costos adicionales por regulaciones complejas. Por lo tanto, las empresas necesitan soluciones de gestión eficientes para optimizar estas operaciones y cumplir con las regulaciones aduaneras.
Por tal motivo, considero que el gobierno mexicano podría implementar estrategias como incentivos fiscales para las empresas que decidan establecerse en el país, simplificar algunos trámites burocráticos para agilizar la apertura de nuevas operaciones y diseñar programas de capacitación laboral para mejorar las habilidades de los trabajadores locales.
En lo referente al sistema educativo, podrían actualizarse los planes de estudio para incluir habilidades técnicas y tecnológicas demandadas por las empresas que aspiren instalarse en México, también impulsar colaboraciones entre instituciones educativas y empresas para ofrecer programas de formación dual, así como promover carreras relacionadas con los sectores en crecimiento, como los de tecnología e ingeniería.
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