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OPINIÓN

Armenta y Chedraui, un pasado priista que los delata

Difícil no asociar a los candidatos con personajes en prisión ligado a la violencia de género

Pablo Ruiz Meza

Periodista con más de 30 años de trayectoria como reportero de staff, investigaciones especiales, corresponsal nacional, director editorial, autor de la columna "Nada personal" y colaborador en diferentes medios de comunicación multimedia.

Lunes, Marzo 11, 2024

A catorce años de la derrota electoral del PRI en las elecciones locales de 2010 a gobernador, en el Congreso local y en los 217 ayuntamientos, los priistas de esa época regresan de la mano de Morena por la revancha.

La fotografía oficial de este fin de semana donde aparecieron Alejandro Armenta Mier y José (Pepe) Chedraui Budib durante el registro de sus respectivas candidaturas ante el Instituto Electoral del Estado (IEE), solo podía remitirse al otrora Partido-Gobierno.

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No es suficiente la retórica para autoproclamarse militantes de “izquierda”, inconcebible en el senador con licencia Armenta Mier, a quien no se le puede remitir a ninguna lucha social o democrática en la historia reciente de la llamada “izquierda” marxista-leninista en Puebla.

Cualquier referente con la izquierda poblana es más complicado al tratarse del empresario textilero José (Pepe) Chedraui, quien también se autoproclama como candidato de “izquierda” a la alcaldía poblana.

El mismísimo periódico oficial de la 4T en el estado le reprocha al ahora candidato a alcalde la actitud de “clase” asumida con los obreros huelguistas de una de las empresas de la familia, a quienes vencieron por inanición.

A José (Pepe) Chedraui no se le puede quitar el derecho y mérito para intentar gobernar la ciudad capital, lo deplorable es la incongruencia política y de clase, no solo por haber militando en el PRI y haberlo dirigido en la ciudad capital, sino por la contranatura “filiación” de izquierda.

¿O el partido Morena en realidad no es un partido de izquierda como se autoproclama, al postular a un prominente empresario priista alejado de los pobres, o el integrante del grupo de los cien hombres de negocios más ricos del estado ha tenido una conversión a la ideología marxista?

Chedraui Budib, como político y empresario poblano, solo puede remitir al electorado y a los lectores a la riqueza y la opulencia, que no tendría nada de malo.

Pero si Morena se vende como el partido de los pobres, tendrá con Chedraui un serio problema para conectar con los más desfavorecidos, incluidos los beneficiarios de los programas sociales de la 4T, para que voten por él como su candidato de “clase”, el de los pobres, que tanto utiliza López Obrador.

Algo similar ocurre con Alejandro Armenta Mier, candidato del oficialismo a la gubernatura, quien difícilmente puede remitir a los votantes su trayectoria bloqueando pozos petroleros en Tabasco, marchando contra el fraude electoral presidencial de 1988 o contra el Fobaproa, por decir lo menos.

Levantar el puño en alto y usar la retórica de presunto militante de izquierda, no es suficiente para parecerlo, y necesitaría serlo, porque como candidato a gobernador de Morena está muy lejos de ello.

Armenta solo puede remitir a los votantes a su origen priista de la época más retrógrada como lo fue el sexenio de Mario Marín Torres.

Es muy difícil observar a Alejandro Armenta como candidato de Morena sin dejar de asociarlo con Marín Torres y Javier López Zavala, dos personajes en prisión ligados a hechos de violencia de género.

Marín, encarcelado por las acusaciones en su contra por actos tortura durante la aprehensión y en reclusión en el penal de San Miguel de la periodista y escritora Lydia Cacho.

López Zavala, remitido a una prisión federal como presunto autor intelectual del feminicidio de la abogada y activista Cecilia Monzón.

Si bien cada quien es responsable de sus actos, por supuesto, el candidato de Morena a la gubernatura no puede ignorar su origen como parte del primer círculo del entonces gobernador priista Mario Marín, con quien fue secretario del gabinete y líder estatal del PRI.

Pero no solo eso, el nombre de Alejandro Armenta estuvo en el escritorio de Mario Marín como una posibilidad real de ser el postulado como candidato del PRI a la gubernatura en 2010.

Solo basta con echarle una revisada a la lista de los principales operadores políticos de Alejandro Armenta, en Morena, y no es casual ni una sorpresa que tengan todos origen en el sexenio marinista, excorreligionarios del PRI y excompañeros del gabinete estatal.

Como ocurre en el caso del otro expriista José (Pepe) Chedraui, en el caso de Armenta tiene todo el derecho ciudadano de aspirar a gobernar la entidad, pero debe convencer que será diferente al marinismo como gobernante, porque como hombre de “izquierda” no hay de dónde.

Si bien tiene a su favor que han pasado catorce años y le apuesta a la desmemoria de los votantes, principalmente de las nuevas generaciones en edad de sufragar, los electores adultos seguramente esperar más que retóricas de servilismo a López Obrador y a Claudia Sheinbaum.

Alejandro Armenta Mier, candidato a gobernador de Morena, está obligado a un deslinde histórico con el marinismo y a sus personajes, aunque está atado de manos para ello porque su estructura electoral se ha nutrido de ese priismo de la era marinista, más que listo para retomar el poder político y económico del estado, de la mano de Morena. ¿Se deslindará de Marín?

@pabl_ruiz
FB: Pablo Ruiz Meza
pabloruiz91516@gmail.com

 

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