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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La disputa asoma detrás de la puerta

Ya se sabe que la apuesta es la presencia de “los otros datos” la tarde noche de la elección

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Febrero 28, 2024

La semana pasada el candidato a gobernador de la coalición opositora, Eduardo Rivera, anduvo en la Sierra Norte. Lo hizo a hurtadillas, como escondiéndose de la plebe. Y no le falta razón, en los pueblos hay muchos llevados que se toman confianzas que no se permiten en un panista bien nacido.

En su apresurado periplo visitó Pahuatlán, un municipio con dos militantes panistas-panistas. El eterno dirigente municipal, Juan Manuel Trejo Aparicio, más conocido con el sobrenombre de El Gato, y Jaciel Santillán, un joven que estando en la ciudad de Puebla se vinculó con las juventudes de ese partido.

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Fuera de ellos no hay nada que tenga que ver con la ideología y doctrina de ese partido. Lo que hay son advenedizos: ya del PRI o del PRD, que se envuelven en su ropaje, cuando les conviene.

Ellos sí han sido gobierno, con resultados ordinarios y con la persistencia de los mismos vicios que prometen combatir antes de llegar al puesto, pero que luego olvidan. Nada extraordinario. Las alternancias de partido son cambios de personas.

Pero no es el PAN. La joya de la corona es el PRD. El partido que todavía conserva una base electoral de una veintena de confundidos que no encuentra acomodo en Morena, o no los admiten.

Eso explica la presencia discreta de Carlos Martínez Amador, dirigente estatal. Pero más que dirigente, exitoso constructor de obras municipales en el rumbo. La política sin negocio de por medio no es política. El negocio cohesiona y enaltece las lealtades.

El encuentro se celebró a puerta cerrada. Se supo que solo fueron admitidos exempleados de administraciones pasadas encabezadas por Arturo Hernández, el protagonista de la reunión, pues ahí fue investido candidato para un nuevo periodo municipal, por la coalición opositora. La de 2 y 20 afiliados.

Pues bien. Cada que se aproxima la elección para presidente municipal de Pahuatlán, me toco la punta del sombrero y aventuro mis pronósticos.

Llevo tres décadas observando de cerca a su clase política, un grupito de blancos mestizos de la cabecera, y una esporádica y distante presencia de dirigentes indígenas, que no logran penetrar en la cabecera, o no han querido hacerlo.

La gran excepción fue en 2002, cuando un indígena de la comunidad derrotó a la cabecera mestiza; pero enseguida fue derrotado por esos mismos mestizos cuando ya estaban en el ejercicio de la administración, quitándole el mando.

Ciertamente se trata de un acontecimiento histórico sin visos de que se vaya a repetir. Salvo un acontecimiento inusitado. Pero no se ve.

En el 2021, una semana antes de la elección, se registró el homicidio doloso de dos personas a plena luz del día en una comunidad. Hubo manifestaciones encendidas de indígenas, quema de patrullas. La noticia llegó a la primera plana de los diarios nacionales, pero la gente no cambió la orientación de su voto.

En ese periodo de tres décadas he sido alumbrado por las sacerdotisas del futuro y he acertado en mis vaticinios.

Nada nuevo. Cualquier observador conoce que el electorado del pueblito es muy estable cuando se trata de elegir presidente. incluso cuando se presentan candidatos nacionales poderosos que imantan la orientación general, como en el 2018, votan de manera diferenciada.

El voto diferenciado es indicativo de un grado muy alto de cultura política. Los pahuatecos tienen grabado en el pecho que un buen gobierno municipal esta en función de la persona, no del partido o coalición.

Por ejemplo, en el municipio, el partido Morena es muy bien visto y bien calificado, tiene la intención más alta de voto de todos los partidos, pero se desmorona o fortalece cuando se cruza con el nombre y la “fama” de los aspirantes.

Pero ya se sabe que la apuesta no es la militancia ni el proyecto, ni el partido, ni la buena fama, es la presencia de “los otros datos” la tarde noche de la elección. En general las elecciones se definen bajo la mesa.

Se entiende que se está en un periodo de restricciones administrativas para los aspirantes a puestos de elección. Pero una vueltecita por el centro del pueblito habría sido el mejor termómetro para pulsar el humor de la gente con respecto a la presencia de sus ya candidatos. Y más cuando se enfrenta el dilema de regresar.

Hasta este momento se mantiene en el limbo el nombre de la persona que vaya a encabezar la candidatura por la coalición del partido gobernante.

De ser Eduardo Romero Romero, actual presidente -como se rumora-, no se vislumbra ningún margen para que la oposición sea medianamente competitiva.

Es posible también que la de Arturo Hernández se haya tratado de una reunión de cortesía con el aspirante a gobernador, y haya condescendido en ayudarlo a penetrar en los pueblos indios, pues el PAN es un partido de clases medias urbanas.

Pero eso no lo sabemos.

En política lo único seguro es lo impredecible.

Si las elecciones fueran el fin de semana, la coalición opositora de Arturo Hernández, juntos PRD y PAN, sufrirían para ganar uno de cada diez votos emitidos en las urnas. Aun siendo candidato de Morena, se derrumbaría.

Pero las elecciones no son este fin de semana, sino dentro de tres meses.

Chayo News

Aunque se trata de cosas de cada quien, no deja de llamar la atención la foto que se distribuye en redes sociales sobre el encuentro de Arturo Hernández y Eduardo Rivera, en la que ambos hacen una rara señal, a la que no le encuentro sentido.

@ocielmora

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